domingo, 22 de octubre de 2023

No era una broma

-No...No, no puede ser cierto, ¿Acaso no era solo una broma? Espera, detente, debes detenerte, ¿Cómo anuló esta cosa?-
Me decía al ver como cambio tras cambio me ocurría frente al espejo sin saber como evitarlo.
Desde hace algunas semanas empezó a correr cierto rumor en mi universidad; decían que podías cambiar tu mente y cuerpo por completo si hacías un ritual frente al espejo.
No pensaba que aquellas tonterías fueran ciertas pero sí que me parecían divertidas, además que daba la casualidad que todo lo necesario para el dichoso ritual lo tenía en mi departamento.
Fue entonces que decidí hacerlo para pasar el rato, no perdía nada por hacerlo.
Los preparativos estaban listos y llegada la hora adecuada el ritual daría comienzo, eran varios pasos pero todos eran sumamente sencillos, aunque sí que había un par de cosas en todo esto que destacaban, destacaban los últimos dos pasos:
El primero era describir con detalle que quería cambiar, y en mi estúpida ignorancia me pareció divertido pedir volverme una preciosa chica que estuviera loca por mí, que me obedeciera y que solo pensara en mí. En pocas palabras ese fue el cambio que pedí.
El segundo y último de los pasos más importantes era ponerme un símbolo o tatuaje o algo así, en realidad no investigue bien que era, solo lo dibuje lo mejor posible justo en el centro de mi pecho y espere que algo pasara, o mejor dicho, espere que nada pasara. Así que el pánico se apoderó de mi cuando algo pasó.
Sentí un poco de comezón en los pectorales y me rasque. Momento después dos enormes pechos comenzaron a crecer tanto qué me costaba mantener el equilibrio y la espalda recta, al mismo tiempo que desaparecía de mi vista el suelo abajo de mí. 
Ni siquiera me estaban dando tiempo de procesar eso cuando sentí que me volvía más pequeño, con una cintura ridículamente delgada en comparación al resto de mi cuerpo que seguía cambiando, y que tal como pasó con mis pechos, ahora mi trasero creció de forma enorme, al igual que mis muslos se volvía más gruesos y mi entrepierna se volvió la de una chica. 
-¿¡Incluso cambió ahí abajo!? Esto es ridículo, debo pararlo pero ¿Cómo? ¿Podré interrumpirlo?-
Al decirme eso, con esa última pregunta me di cuenta que mi voz estaba cambiando a una mucho más suave y dulce. 
Lleve mis manos hasta mi garganta y tuve la mala suerte de picarme con algo, frente al espejo pude ver que lo que me había picado era nada más y menos que mis propias uñas las cuales crecieron más de lo que nunca antes las había tenido. 
-Ouch, eso dolió, ¿Son uñas verdaderas? No tengo tiempo que perder, ¿Dónde quedó el marcador?-
Por el susto de ver como mi cuerpo cambiaba, había soltado el marcador que utilice para pintar mi pecho. Pensaba que si rallaba o hacía ver distinto aquel símbolo podría anular los efectos de este cambio en mi cuerpo. 
-Vamos, vamos, vamos. Estúpidos pechos, no me dejan ver nada, tampoco el cabello, ¿¡También el cabello!?-
Tuve que tirarme de rodillas al suelo para buscar el plumón que utilice, lo cual fue una odisea por los pesados pechos que tapaban mi vista, más el largo cabello azul que no paraba de crecer y me estorbaba tanto para ver como para moverme.
-¡Aquí esta!...Por favor, ¿Incluso mi rostro? No tengo idea de si llevo maquillaje y tinte de cabello o este es mi rostro al natural-
En cuanto me levante y acerque al espejo, no pude ignorar que toda mi cara se había vuelto la de una chica, la cual sin duda era la más bonita que había visto en mucho tiempo, lo único malo era que esa belleza en realidad era yo.
Quedé atontado por mi propia belleza y esos segundos me costaron bastante caro, pero no tan caro como haber tirado el marcador nuevamente, por culpa de mis nervios y largas uñas.
-¿Donde esta? ¿Donde...¡Ay! Que incómodo...o no tanto-
Una vez más de rodillas contra el suelo buscando el marcador, pude sentir una enorme presión en mis caderas y trasero, el cual apreté instintivamente y traté de aliviar.
-¿Hasta puede crearse ropa?-
Comente al darme cuenta que llevaba puestas unas bragas de encaje negro, las cuales me apretaban y presumían mi cuerpo, el cual también vestía un sostén a juego de las bragas. Ahora que lo pienso, quizás por el sostén es que mi espalda no pesa tanto como la última vez, lo cual me hizo soltar un suspiro lleno de alivio.
Pude tomar el marcador, lo destape y.
-Quiero ver mi cuerpo-
Me levante y me vi frente al espejo, acomodando un poco mi cabello y sonriendo por la lencería que tenía puesta.
-Con esto me veo preciosa, apuesto a que a mi amado le va encantar tanto como a mi pero, ¿Qué habrá estado haciendo en este lugar? Creo que hizo el ritual del cual había escuchado. Me ha dejado sorprendida, no pensaba que creyera en ese tonto ritual, es solo una mala broma que inventaron en el colegio-
Suspiré un poco al pensar que mi amado en verdad había intentado ese ritual mientras levantaba todo el desastre que había dejado en el baño para realizarlo.
-Me preguntó, si fuera verdad esa tontería, ¿Qué hubiera deseado? Supongo que podré preguntarle la próxima vez que lo vea. Claro, siempre y cuando lo recuerde para entonces y no comencé a devorarme a besos, aunque si justo eso hace, tampoco me quejaría-
Sí, cuando pensaba en la persona que tanto quería me sentía mucho más contenta, me moría por verlo de nuevo pero no tengo idea de hasta cuando eso suceda. Quizás valdría la pena hacer algo lindo por él la próxima vez que lo vea pero hasta entonces, tendré que encontrar la forma de pasarla a solas y estar satisfecha.
¿Debería probar hacer el ritual para que mi hombre amado solo tenga ojos para mí? No, él no creería en esta tontería así que yo tampoco lo haré y hasta que me reencuentre con el amor de mi vida, me esforzaré en ser la hermosa chica que él siempre deseo tener a su lado.
Créditos a quien correspondan.


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