sábado, 17 de febrero de 2024

La nueva reina

Había una vez un reino de fantasía en algún lugar del mundo. 
Un reino fantástico en el que todo sería perfecto de no ser por un pequeño gran detalle. 
El rey se había vuelto un tirano con el tiempo, al principio era toda bondad pero apenas unos meses pasaron cuando subió los impuestos, cambió los precios de todo y cada que quería tener sexo mandaba a los soldados por mujeres del reino para violarlas y días después devolverlas con sus familias en pésimas condiciones.
Por donde se viera era una situación horrible que tenía que ser erradicada por alguien antes de que fuera demasiado tarde para todo el pueblo, y por fortuna, apareció ese alguien. 
Un comandante del ejercito cansado de ver el mal gobierno de su tirano rey, planeó un golpe de estado, todo el pueblo y gran parte de los soldados se levantaron en armas contra el rey severo sin levantar sospechas de lo que tramaban.
Un solo intento bastó para tomar el castillo y capturar a toda la familia real que había; las hijas y reina tuvieron piedad, ellas no tenían nada que ver y hacerles lo mismo que a las mujeres del pueblo solo los pondría al nivel del recién caído rey. Ellas pudieron elegir morir o casarse con el hombre que quisieran, todas eligieron un hombre rápidamente dejando atrás sin remordimiento al antiguo monarca y el reino que les perteneció.
Pero era otra historia para el hombre, el rey no sería asesinado sino algo peor. 
Tuvieron que hacer ese encargo con tiempo hacía el hechicero de un bosque cercano por una buena cantidad. El hechicero del bosque hizo una pócima que obligaron a beber al rey quien de inmediato sufrió los efectos; de manera dolorosa su cuerpo tosco se volvía esbelto, de grandes caderas, cabello y pechos mejores que los de cualquier mujer de toda la realeza. Su única vestimenta para cuando se convirtió en mujer eran guantes y medias largas blancas y en vez de corona una tiara de princesa.
-Gozaste de hacer sufrir a nuestras mujeres, ahora te toca a ti vivir eso-
Anunció el comandante para chasquear los dedos y que los demás hombres atarán a la nueva reina a su antiguo trono, con las piernas abiertas y las manos detrás sin oportunidad de hacer nada más que suplicar.
-¡Se los ruego!¡No me violen!¡No quiero tener un pene dentro de mí!-
Los hombres empezaron a reír ante las suplicas de la mujer que comenzaba a llorar para que el comandante se acercará y palmeara suavemente la cabeza de la pelimorada a modo de respuesta.
-¿Violarte? Ninguno lo hará...lo hará esto-
El comandante sacó un frasco de detrás de si que contenía una cosa morada, un regalo extra del hechicero. Al abrir el frasco, esa cosa fue de inmediato hacía la mujer, expandiéndose por todo su abdomen, apretando sus pechos hasta hacerla lactar y tomando forma de pene para entrar por su culo y vagina.
La reina no podía con todo eso pero no había de otra, solo podía suplicar ser liberada, llorar y dejarse llevar por todos los placeres que recibía su nuevo cuerpo a pesar de sus protestas que cada vez eran más gemidos y lamentos.
-Parece que te gusta, supongo que esta bien, después de todo ese pequeño slime fue diseñado para darte dolor y placer hasta la eternidad-
-¿¡C-Cómo d-dices!?-
-Así como lo oyes, te quedarás así hasta que aguantes, quizás vengamos unas veces a verte pero hasta entonces te recomiendo aprendas a disfrutar el ser violada por esa cosa ya que será tú única compañía por un buen tiempo-
-¡Ah!...¡D-digo, no p-por favor!...¡soy el rey, no puedo quedarme así!-
-Eras el rey, ahora eres una mujer cualquiera pero quien sabe, si aprendes a gozar de eso podríamos llamarte la nueva reina ninfómana, o quizás la puta del pueblo, como más te guste pero hasta entonces, adiós-
Créditos a quien correspondan.

2 comentarios:

  1. Está historia siempre me gustó gracias por regresarlo

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    1. Debo confesar que sus palabras alegraron mi día y corazón, está es una de las primeras historias que escribí y me hace feliz saber que alguien más la recuerda con cariño, muchas gracias, Rafael1711.
      -Nero.

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