jueves, 4 de enero de 2024

Sirvienta asiática

Hace unos meses salí de vacaciones al continente asiático, era un lugar que siempre había querido visitar y que al llegar no contaba con que mis maletas se perdieran en el primer día junto con todas mis pertenencias y más importante mi dinero. 
No tenía ningún lugar donde ir o a quien pedir ayuda, sin embargo conocí a un científico en el aeropuerto que me ofrecía ser su ayudante de laboratorio para así tener algo de dinero y con el tiempo buscar la forma de regresar a casa. Acepte sin rechistar, sabía bastante como para poder asistirle sin mencionar que no tenía nada mejor que hacer. Lo que nunca imagine es que mi primer tarea al llegar a la casa del hombre sería probar uno de sus experimentos, el cual en poco tiempo me transformó en una sensual mujer asiática que era objeto de deseos de muchos hombres, por no decir de todos quienes me vieran de está forma. 
Le suplique al hombre que me volviera a la normalidad pero el tenía otro plan, me dijo que no tenía una cura y que de momento me quedará así, pero si quería que me volviera hombre en cuanto fuera capaz de crear el antídoto o lo que sea, debería ser su sirvienta y obedecerle en todo lo que el me ordenará. Como era de esperarse no tuve de otra más que rendirme y aceptar sus condiciones.
Créditos a quien correspondan.
Lo primero que hizo fue hacer una examinación de mi nuevo cuerpo, desde mi largo y sedoso cabello oscuro hasta mi piel y zonas intimas femeninas, dijo que todo era de verdad y yo mismo lo pude comprobar ya que sus manos queriendo o no resultaba suaves caricias para mi inepto cuerpo que desconocía esas sensaciones al igual que mi persona. Como hombre no había tenido experiencia previa con mujeres pero al menos conociendo mi antiguo cuerpo y mi nuevo cuerpo eran totalmente diferentes en todo sentido.
Después me dio ropa, hasta entonces solo usaba una bata de laboratorio y creí que sería mejor, sin embargo, solo recibí ropa sumamente erótica como baby doll´s o lencería semi transparente. Me opuse por completo pero una vez más me recordó que sino le obedecía me quedaría con ese cuerpo para siempre. No puedo negar que me veo sumamente sexy pero no le quita lo vergonzoso al estar usando esas ropas únicamente cuando sé muy bien que soy un hombre. Como hoy que llevo un traje de maid que en si era tela de red negra transparente, un sostén y una tanga negra que era cubierta por un pequeño delantal.
Créditos a quien correspondan.
Hoy el científico esta trabajando a solas en el laboratorio pero ya aprendí sus horarios para tener listo lo que quiere, en poco tiempo subirá aquí para tomar el té, hablar un poco conmigo, decirme que prácticamente no hay avance y darme más tareas para el día. Desde hace semanas es lo único que hace pero tengo que admitir que con el tiempo este cuerpo ha comenzado a sentir una necesidad sexual, solamente lo he hecho una o dos veces por semana pero debo admitir que me he comenzado a masturbar para satisfacer esa necesidad. Seguiré así sin siquiera mencionar lo que hago a solas por las noches pero he comenzado a imaginar lo que se sentiría tener sexo con quien es mi única opción. Todavía es una vaga idea pero cada vez que veo al científico tengo esa sensación que contendré lo más que pueda pero no puedo negar que quizás un día de estos le pida que me haga una examinación mucho más profunda pero por ahora seguiré siendo su sensual sirvienta asiática que le obedecerá plenamente en todo.
Créditos a quien correspondan.

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