domingo, 30 de octubre de 2022

Halloween a mi manera

-¿Q-qué clase de disfraz estoy utilizando, cielo? Esto no es lo que prometiste-
Decía muerta de la vergüenza, tras verme en el espejo de mi habitación, donde el reflejo mostraba a una joven con un atuendo de lo más peculiar. Todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos, me puse la tiara con orejas de gato que mi novio me trajo para un disfraz y de repente estaba vestida de esta forma; vistiendo un body negro, parecido a un traje de baño de una pieza pero con la parte de la cintura muy, excesivamente alta; junto a unos tacones de punta; un collar negro con cascabel y una peluca plateada que contrastaba demasiado con mi cabello natural negro que abarcaba toda mi espalda.
Este atuendo era corto y humillante, de lo más ajustado posible y que me dejaba con varias dudas que quise y no preguntar.
-Cielo...¿Por qué no puedo cerrar las piernas?...bueno, sí puedo pero ¿Por que me duele si lo intento?-
-Lo siento pero ambos sabemos la respuesta, esa cola felina no está cosida al traje-
Mi cara se enrojeció todavía más al oír lo que ya me imaginaba, después de todo, una sensación como está no se toma a la ligera, tampoco lo que le había ocurrido a mi cuerpo.
-¿Los cambios en mi cuerpo también son por el traje?-
-Por las orejas más bien, las compré pensando que son una estafa y ahora no podría estar más contento de que fueran reales-
A diferencia de mi feliz y emocionado novio, yo estaba queriendo que la tierra me tragara por la vergüenza.
Hasta antes de ponerme estas orejas, mi altura era de 1.69 cm, ahora debería medir como 1. 50 cm, y mis pechos que no superaban la copa B, sin ningún problema deben ser ahora una copa D o E...o lo suficientemente grandes como para que el piso bajo mis pies desaparezca y solo pueda ver mis dos grandes pechos, o una buena parte de mis enormes muslos, los cuales lucen aún más debido al atuendo que llevo puesto.
Todo era tan molesto y vergonzoso que poco me importaba que mi novio ya tuviera su disfraz listo, yo no usaría esto.
-Lo siento, cielo, pero no pienso usar esto. Sé que te dije que este año en Halloween nos disfrazaríamos y lo haríamos a tu modo pero simplemente no puedo resistir-
Se supone que con quitarme la tiara de gata basta para volver a mi cuerpo normal, mi cuerpo mucho más alto y puede que no tan dotado pero que me gusta más.
Sin embargo, una vez que mis manos intentaron llegar a la cabeza, ambas manos de repente bajaron y se colocaron en una vergonzosa posición que me hacia parecer estar rogando o dando la pata como un animal para llamar la atención, algo que con este atuendo no se ve para nada lindo, solo se ve sexy.
-¿P-por qué estoy haciendo esto? No quiero hacerlo...pero mi cuerpo no me responde, ¿Qué se supone que me hiciste?-
En ese momento, de forma totalmente dramática, mi novio se puso de rodillas cerca de mí y empezó a agradecer por aquel regalo que se encontró para complementar su vida, ignorando por completo que yo no podía salir de esa lamentable posición.
-Lo siento, amor pero no puedes quitarlo tú sola. De hecho esas orejas no sólo cambiaron tu cuerpo, también cambiaron un poco tu mente, y como me anticipe a que de nuevo me fallarías, también cambié un poco tu mente para que me obedezcas y no te quites el atuendo-
-P-pe-pero, cariño, ¿No te parece que estas yendo muy lejos? Es solo un disfraz-
-No, tú todos los años en Halloween me haces disfrazarme de algún personaje que a ti te guste y así lo hacemos, incluso si no me gusta el personaje insistes e insistes hasta que lo hago. Pero no es justo que siempre que te pido un personaje a ti, o quiero elegir los disfraces pones algún pretexto y no lo hacemos, este año será diferente, este año Halloween será a mi manera-
Declaró con fuerza mi novio tras darme una dura nalgada que estremeció todo mi ser, pero ante la cual solo pude gemir, ya que las nalgadas y los tratos duros eran mi debilidad, eso junto a la falta de control en mi cuerpo serían mi perdición durante esta velada de la cual yo misma sé que no saldré bien librada. Por mucho que odie admitirlo, él tiene razón y puede que después de tanto, finalmente colmara la paciencia de mi novio, que desquitaría todos esos años en esta ocasión.
-Cielo, de verdad, ¿No crees que podamos hablarlo?-
-No, ya he oído suficiente así que mejor no hables sin mi permiso, ¿Quedo claro?-
Intenté protestar pero las palabras no salieron de mi boca, apretando los dientes con impotencia por un momento, hasta que sentí otra nalgada que me hizo apretar los dientes pero de emoción, deseado un poco más de eso pero sin poder rogar un poco por ello.
Supongo que hacer esto no será tan malo, y ya que mi chico no me está dejando otra alternativa, lo menos que puedo hacer es disfrutarlo.
-Y ya que no estas protestando, quiero que bailes un poco, sacude ese hermoso cuerpo para mí, una vez me provoque lo suficiente, mí linda gatita tendrá su recompensa-
Con eso dicho, mi novio se sentó al borde de la cama, mientras mi cuerpo empezaba a menearse de forma rápida pero sensual justo delante de él, donde poco importaba mi vergüenza y humillación, ya ni podía protestar, solo me quedaba obedecer y disfrutar, incluso si no lo disfruto, él lo hará. Al final, tras tantos años de espera, podrá disfrutar del Halloween a su manera.


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