martes, 25 de octubre de 2022

Diablita de compañia

En mi clase hay un chico llamado Lalo, bastante afeminado con un cabello rubio muy largo, al que suelo molestar por ello, muchas veces le digo que es como una chica y que solo le haría falta una faldita y algo de maquillaje para que pueda salir a conseguir novio. 
Él soportaba cada una de mis burlas sin decir nada, haciéndome creer que no habría consecuencias por lo que yo seguía con mis abusos, hasta que un día tuve que ir a su casa para hablar de un tarea que nos había tocado juntos poco antes de Halloween.
Al llegar fui muy bien recibido por él, me dijo que ni me preocupara por el ruido ya que no estaban sus padres y que no había problema si quiera quedarme a dormir para terminar el trabajo, cosa que yo acepté para no tener que ir otro día y avisando a mamá para no preocuparla.
La tarde transcurrió de maravilla terminando el proyecto mucho antes de lo previsto, dejando bastante tiempo para jugar en la consola que él tenía. 
Pero todos los problemas comenzado cuando Lalo resbaló con una jarra de agua con colorante, manchándome por completo y a él mismo.
Lo primero que hizo fue disculparse y ofrecer lavar mi ropa mientras tomaba una ducha. Él solo ensució su ropa pero yo estaba sucio de pies a cabeza sin mencionar que mamá me mataría si volvía así por lo que acepte su oferta.
El baño era justo lo que necesitaba, perdiendo el tiempo dentro de este sin darme cuenta de lo que pasaba fuera hasta que fue demasiado tarde.
Al intentar salir para secarme y vestirme no estaba mi ropa, ni siquiera una toalla por lo que pedí al chico ayuda. 
Este entró de una forma que me dejó sin palabras, tenía maquillaje, su cabello cepillado, usado una diadema con alas rojas y totalmente vestido de chica; con una blusa extraña, pechos y hasta unas bragas rosas donde resaltaba su entrepierna por la diferencia de sexo, pues a pesar de su femenino aspecto no dejaba de ser un chico.
-Decidí hacerte caso, Tina ¿Cómo me veo? Lo conseguí de oferta por estas fechas-
-Como una chica-
Susurré sorprendido y viendo como Lalo se movía completamente como una chica, pude oír sus palabras con un tono tan dulce y perverso como amenazante.
-Me harás sonrojar, amigo, pero tú también te verás hermosa en cuanto te pongas esto, después de todo estaban al 2x1-
En ese momento saco de detrás de si un gancho con un atuendo idéntico al de él, y que insinuaba yo fuera a utilizar.
-Ya que tú me diste la idea de probar hacer esto, quería compartir la experiencia contigo, Tina. En mi habitación está toda la ropa de chico y está cerrada con llave para que no la uses, así será hasta mañana por la mañana-
-Estas loco ¿Y como porque usaría esa ropa ridícula? Nunca usaría algo de niña así que deja eso y deja de llamarme Tina, soy Tim-
Dije con aires desafiantes, ocultando mi intimidad con las manos, ante el chico travestido que en total confianza respondió.
-Porque si no lo haces te puedo sacar de mi casa para que andes desnudo por las calles o porque puedo culparte de muchas cosas como acoso escolar y "sexual" no suena mal, tengo algunas fotos de evidencia-
Cuando dijo eso último sacudió sus caderas pequeñas pues dependiendo como sucedieran las cosas bien podría decir que lo obligue a vestirse así y muchos le creerían por las burlas que le hago todo el tiempo.
-Tina, solo ponte esto, te verás adorable y así no te meterás en líos-
Mi respuesta fue cerrar la puerta para no saber nada más de él pero al poco tiempo empecé a sentir mucho frío que quise ocultar metiéndome a bañar con agua caliente, la cual nunca salió pues seguro Lalo había cortado el agua en su casa, dejándome cada vez más y más arrinconado a una situación.
No fue hasta que estuve temblando de frío que abrí la puerta, encontrando al chico con una cara de satisfacción entregándome la ropa diminuta que ofrecía antes para mí.
En esos momentos moría de frío y por muy corta o justa que fuera era mejor que nada. Así me puse el sostén de alguna forma, luego la blusa corta y pegada que hacía ver mis pequeños pechos falsos, la diadema para controlar un poco mi cabello y por último las bragas rosas idénticas a las que Lalo usaba, tuve que ponerme las para cubrir mi zona íntima y una parte de mi trasero aunque por todos lados me apretaba el ridículo atuendo.
-Más te vale salir para verte si no quieres que baje aún más la calefacción-
Escuché del otro lado de la puerta sabiendo lo que se venía. 
Me tomé un momento para verme al espejo y odiando admitir que de no ser por lo que había en mi entrepierna, podía pasar como una linda chica más tal como siempre decía de Lalo.
Al abrir Lalo soltó un grito bastante afeminado y tomándome muchas fotos con su celular.
-¡Oye, Lalo! Deja de hacer eso-
-Lily, mi nombre de chica es Lily y soy una traviesa diablilla...¡Tú eres Tina, mi dulce diablita de compañía!-
Grito señalándome y sin dejar de tomarme fotos mientras torpemente buscaba como cubrirme sin éxito, dando como resultado imágenes borrosas pero otras tantas con poses o enfoques bastante sugerentes, como si a propósito quisiera estar en esa situación.
-Di quien eres y posa de forma muy linda para que nos tomemos fotos, si lo haces te juro que solo yo las veré y que todo esto acabará antes-
-¿Y si me niego?-
-Bueno, las fotos que ya te tome aparecerán en la fiesta de Halloween que habrá en la escuela, ¡Definitivamente serás la sensación si muestro estas fotos!¿No lo crees?-
Mientras Lili sonreía de forma tan confiada que me resultaba molesta, no tuve otra más que suspirar y aceptar sus condiciones, tratando de terminar lo más pronto posible con todo esto.
-No tengo de otra ¿Verdad?...Soy Tina, la dulce diablilla de compañía de Lily-
Dije con la voz más femenina que pude simular y ocultando mi rostro al decirlo, no había forma de caer más bajo sin mencionar que el frío me seguía matando mientras Lalo o Lily ni se inmuta.
-Perfecta, ahora posa conmigo como una diablilla, si lo haces te ganaras una faldita, luego unas medias y demás, puede que incluso cambiemos de atuendos pero todo depende de ti, Tina-
No respondí está vez, él me estaba usando como su juguete por pésimas recompensas pero que en estos momentos harían maravillas para protegerme de este frío.
-...Umm, Tina tiene que responder, aunque esta bien, por ahora me confirmaré con que sea una diablilla muy linda en cada una de las fotos-
En cuanto dijo eso se acercó un montón a mí para tomar una foto y luego otra y luego otra, obligándome a cambiar y posar en cada una para tenerla contenta. 
Ahora no tenía forma de oponerme y como decía, por mi bien todo lo que me quedaba hacer era ser una diablilla para recuperar mi hombría...si es que me queda alguna tras este día.

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