domingo, 22 de octubre de 2023

No era una broma

-No...No, no puede ser cierto, ¿Acaso no era solo una broma? Espera, detente, debes detenerte, ¿Cómo anuló esta cosa?-
Me decía al ver como cambio tras cambio me ocurría frente al espejo sin saber como evitarlo.
Desde hace algunas semanas empezó a correr cierto rumor en mi universidad; decían que podías cambiar tu mente y cuerpo por completo si hacías un ritual frente al espejo.
No pensaba que aquellas tonterías fueran ciertas pero sí que me parecían divertidas, además que daba la casualidad que todo lo necesario para el dichoso ritual lo tenía en mi departamento.
Fue entonces que decidí hacerlo para pasar el rato, no perdía nada por hacerlo.
Los preparativos estaban listos y llegada la hora adecuada el ritual daría comienzo, eran varios pasos pero todos eran sumamente sencillos, aunque sí que había un par de cosas en todo esto que destacaban, destacaban los últimos dos pasos:
El primero era describir con detalle que quería cambiar, y en mi estúpida ignorancia me pareció divertido pedir volverme una preciosa chica que estuviera loca por mí, que me obedeciera y que solo pensara en mí. En pocas palabras ese fue el cambio que pedí.
El segundo y último de los pasos más importantes era ponerme un símbolo o tatuaje o algo así, en realidad no investigue bien que era, solo lo dibuje lo mejor posible justo en el centro de mi pecho y espere que algo pasara, o mejor dicho, espere que nada pasara. Así que el pánico se apoderó de mi cuando algo pasó.
Sentí un poco de comezón en los pectorales y me rasque. Momento después dos enormes pechos comenzaron a crecer tanto qué me costaba mantener el equilibrio y la espalda recta, al mismo tiempo que desaparecía de mi vista el suelo abajo de mí. 
Ni siquiera me estaban dando tiempo de procesar eso cuando sentí que me volvía más pequeño, con una cintura ridículamente delgada en comparación al resto de mi cuerpo que seguía cambiando, y que tal como pasó con mis pechos, ahora mi trasero creció de forma enorme, al igual que mis muslos se volvía más gruesos y mi entrepierna se volvió la de una chica. 
-¿¡Incluso cambió ahí abajo!? Esto es ridículo, debo pararlo pero ¿Cómo? ¿Podré interrumpirlo?-
Al decirme eso, con esa última pregunta me di cuenta que mi voz estaba cambiando a una mucho más suave y dulce. 
Lleve mis manos hasta mi garganta y tuve la mala suerte de picarme con algo, frente al espejo pude ver que lo que me había picado era nada más y menos que mis propias uñas las cuales crecieron más de lo que nunca antes las había tenido. 
-Ouch, eso dolió, ¿Son uñas verdaderas? No tengo tiempo que perder, ¿Dónde quedó el marcador?-
Por el susto de ver como mi cuerpo cambiaba, había soltado el marcador que utilice para pintar mi pecho. Pensaba que si rallaba o hacía ver distinto aquel símbolo podría anular los efectos de este cambio en mi cuerpo. 
-Vamos, vamos, vamos. Estúpidos pechos, no me dejan ver nada, tampoco el cabello, ¿¡También el cabello!?-
Tuve que tirarme de rodillas al suelo para buscar el plumón que utilice, lo cual fue una odisea por los pesados pechos que tapaban mi vista, más el largo cabello azul que no paraba de crecer y me estorbaba tanto para ver como para moverme.
-¡Aquí esta!...Por favor, ¿Incluso mi rostro? No tengo idea de si llevo maquillaje y tinte de cabello o este es mi rostro al natural-
En cuanto me levante y acerque al espejo, no pude ignorar que toda mi cara se había vuelto la de una chica, la cual sin duda era la más bonita que había visto en mucho tiempo, lo único malo era que esa belleza en realidad era yo.
Quedé atontado por mi propia belleza y esos segundos me costaron bastante caro, pero no tan caro como haber tirado el marcador nuevamente, por culpa de mis nervios y largas uñas.
-¿Donde esta? ¿Donde...¡Ay! Que incómodo...o no tanto-
Una vez más de rodillas contra el suelo buscando el marcador, pude sentir una enorme presión en mis caderas y trasero, el cual apreté instintivamente y traté de aliviar.
-¿Hasta puede crearse ropa?-
Comente al darme cuenta que llevaba puestas unas bragas de encaje negro, las cuales me apretaban y presumían mi cuerpo, el cual también vestía un sostén a juego de las bragas. Ahora que lo pienso, quizás por el sostén es que mi espalda no pesa tanto como la última vez, lo cual me hizo soltar un suspiro lleno de alivio.
Pude tomar el marcador, lo destape y.
-Quiero ver mi cuerpo-
Me levante y me vi frente al espejo, acomodando un poco mi cabello y sonriendo por la lencería que tenía puesta.
-Con esto me veo preciosa, apuesto a que a mi amado le va encantar tanto como a mi pero, ¿Qué habrá estado haciendo en este lugar? Creo que hizo el ritual del cual había escuchado. Me ha dejado sorprendida, no pensaba que creyera en ese tonto ritual, es solo una mala broma que inventaron en el colegio-
Suspiré un poco al pensar que mi amado en verdad había intentado ese ritual mientras levantaba todo el desastre que había dejado en el baño para realizarlo.
-Me preguntó, si fuera verdad esa tontería, ¿Qué hubiera deseado? Supongo que podré preguntarle la próxima vez que lo vea. Claro, siempre y cuando lo recuerde para entonces y no comencé a devorarme a besos, aunque si justo eso hace, tampoco me quejaría-
Sí, cuando pensaba en la persona que tanto quería me sentía mucho más contenta, me moría por verlo de nuevo pero no tengo idea de hasta cuando eso suceda. Quizás valdría la pena hacer algo lindo por él la próxima vez que lo vea pero hasta entonces, tendré que encontrar la forma de pasarla a solas y estar satisfecha.
¿Debería probar hacer el ritual para que mi hombre amado solo tenga ojos para mí? No, él no creería en esta tontería así que yo tampoco lo haré y hasta que me reencuentre con el amor de mi vida, me esforzaré en ser la hermosa chica que él siempre deseo tener a su lado.
Créditos a quien correspondan.


sábado, 21 de octubre de 2023

Un nuevo pasatiempo

Desde hace unos meses empecé a ver la ropa femenina de diferente forma, de una que no esperaba, como un chico siempre me ha gustado ver a las chicas lindas en lencería, trajes de baño o vestidos pero de repente pensé que yo podría utilizar uno de esos y que podría verme algo linda. Una locura a decir verdad pero tras pensarlo un poco y con un gran impulso pensé que en serio podría hacerlo y quedar bastante bien.
No soy musculoso, mi complexión es delgada así que podía intentar y realmente un deseo por hacerlo despertaba en mi así que empecé con todo ese proceso. Con tutoriales aprendí un poco sobre maquillaje, luego a tomarme las medidas para la ropa y finalmente una buena peluca, suena sencillo pero todo eso me tomó un poco de tiempo, pero cada que pensaba que podía hacerlo me sentía sexy y me motivaba más a hacerlo, esperando el momento ideal para realizarlo.
Hoy llegué a mi casa antes del trabajo y por fin lo intenté, saque de mi escondite la ropa, peluca y maquillaje para hacerlo. 
Primero el maquillaje; polvos, sombras, delineado y labial para ocultar mis rasgos masculinos lo mejor posible y destacar nuevos rasgos femeninos. Después ocultando mi cabello natural con una red, me puse la peluca y la cepille para que quedará adorable. Finalmente iba la ropa, no estaba seguro de que tamaño comprar el sujetador, todavía no conseguía los pechos falsos pero sí que había comprado unas lindas braguitas de encaje y unas más sencillas de colores y diferentes estampados, las que usaré primero son unas lilas con flores rosas para combinar con el vestido en temática; es azul con muchas flores, pegado y hasta la mitad de los muslos, lo ideal para sentirme sexy y ocultar lo que tengo en realidad.
Cuando termine y pude verme al espejo era increíble, en verdad parecía ser alguien más. No un chico del montón, sino una hermosa chica que alguien podría querer o algo más.
De repente empecé a posar, de forma inocente, algunas muy atrevidas y como más se me ocurriera y gustará, después de todo con cada acto disfrutaba más de mi transformación.
Con los ánimos en alto tome mi celular para sacarme  varias fotos y dar inicio a una nueva idea que tengo en mente, haré una cuenta en alguna red social y subiré fotos mías, si me vuelvo popular sin revelar mi identidad, bien podría comprar más ropa, subir más cosas, aprender a hacer una voz femenina para hablar, ser una chica más como otra identidad, no estaría nada mal, si todo sale bien podría pasarla en grande con este nuevo pasatiempo y si se descubre que en realidad soy un hombre bastará con un click para borrar la cuenta y hacer como si nada hubiera pasado.
Créditos a quien correspondan.

El cambio a una mejor vida

-Joder, en serio me cuesta creer que esto esté sucediendo, ¿En serio este es mi cuerpo? Es demasiado bueno para ser cierto-
Se decía a sí mismo el hombre de escasos recursos mientras con problemas se alejaba del lugar que alguna vez fue su hogar, y que ahora abandonaba al igual que su antiguo cuerpo y vida como indigente.
Aquel hombre no tenía una casa, ni familia, ni amigos, y ni siquiera algo tan básico como un nombre, simplemente existía o algo parecido, quedándose en el suelo cerca de un parque agradeciendo las monedas que cada tanto alguna persona le daba.
Sin embargo, de entre todas esas personas bondadosas, siempre había una que trataba mal a ese pobre hombre sin razón aparente. Se trataba de una madre soltera, que a pesar de ya tener un par de hijos se veía de maravilla; de no ser que se le solía ver sujetando de la mano a uno de ellos o cargando a otro, cualquiera podría jurar que era una joven bella como pocas.
Y que contrastando con su belleza, la mujer era cruel y clasista como pocas personas, por lo que cada que veía a lo lejos a aquel indigente lo insultaba, regañaba, buscaba que lo arrestaran y mucho más.
El pordiosero siempre soportó sus malos tratos de la mujer, no sólo porque no era alguien agresivo, también porque era consciente de que a ojos de la policía un "culpable" entre un indigente y una señora trabajadora y madre soltera, era bastante claro quien sería el culpable.
Así ambas personas se soportaron durante mucho tiempo hasta que la señora cruzó una línea muy delicada, yendo directo al indigente para insultarlo y finalmente agredirlo.
La mujer le rocío gas pimienta en la cara y salió corriendo del lugar, el hombre gritó por el dolor, con una mirada cada vez más nublada y lloroso que se volvió completamente violeta durante unos segundos. El hombre tallaba con fuerza sus ojos hasta que finalmente comenzaba a ver de nuevo, aunque todo lo que veía era bastante diferente.
Su cabello sucio se volvió una larga y hermosa melena castaña, sus manos que tallaban con fuerza sus ojos ahora eran mucho más delgadas y con uñas decoradas, al bajar la mirada podía ver un enorme pecho oculto en un vestido blanco, que presumía de manera excelsa sus preciosas y largas piernas que usaban unos tacones rosados con una especie de tirantes que llegaban hasta debajo de su rodilla.
Aquel pordiosero se había convertido en la madre soltera que justo lo había atacado y que ahora huía en dirección a su hogar.
-Espera, ¿Cómo se que por aquí es mi hogar? Quiero decir, su hogar...ahora que lo pienso...poco a poco tengo recuerdos míos...Digo, de esta mujer-
El hombre ahora en cuerpo de mujer se concentró en sus recuerdos, teniendo cada vez más nítida la vida de esa mujer como si de la suya se tratará pero claro, sin heredar aquellos sentimientos mezquinos que ella tenía hacía las personas menos afortunadas.
-No puedo entender que es lo que pasó pero...creo que no voy a regresar, solo me estaré metiendo en mas problemas, además que Damián y Bobby deben estar esperándome...Así que esos son los nombres de mis hijos, de sus hijos-
El pordiosero miró detrás suya, por la calle donde se quedaba en el suelo todo el día y pensó más detenidamente que es lo que haría. 
-Yo no tenía nombre, ni nada que me importara ni menos nadie a quien yo le importara pero no más-
Diría con la mirada al frente y caminando rumbo a su nuevo hogar, hablando consigo misma una vez más.
-Ahora soy Marina, madre de familia y la única que es capaz de cuidar a mis dos pequeños. Puede que no fuera nadie en mi otra vida pero esta vez será diferente, haré lo que sea para que esté cambio haya válido la pena y si la antigua Marina o mi cuerpo vuelven a cruzarse en mi camino, haré lo que sea para no perder esta vida que he obtenido-
Después de tantos años de miseria, por primera vez en su vida, el hombre estaba dispuesto a esforzarse y ser algo, ser alguien, ser Marina. Y daría todo de si para aprovechar al máximo está nueva vida que se le ha regalado.
Créditos a quien correspondan.


jueves, 19 de octubre de 2023

Probando ambas entradas

Créditos a quien correspondan.
Hace unos pocos días conseguí un arma muy especial, es una especie de pistola con una gran singularidad; si le disparó a alguien con esta pistola y luego a mi, me convierto en una copia exacta de esa persona dejándome con todas las posibilidades de tomar su identidad por algunas horas, días o incluso semanas. Llevo algunos intentos usándola para probar sus límites y esta vez la utilice con mi hermosa vecina que siempre anda muy bien vestida y formal, sé que es una mujer soltera por lo que hacía muy fácil la tarea de pasar inadvertido en su hogar al tomar su puesto en la privacidad de su hogar.
Lo primero que hice fue cambiar su atuendo por algo más llamativo, cosa que fue difícil en su armario ya que tal parecía de verdad era una gran mujer santa. Lo más atrevido que pude conseguir fue una minifalda y una blusa blanca sin mangas que con las medias largas blancas y zapatillas que estaba usando me daba cierto look similar al de una colegiala.
Así pase gran parte de mi día en su vida explorando cada rincón de su casa, fingiendo ser ella teniendo "descuidos" que me dejaban en posiciones atrevidas, cosa que solo en mis fantasías había podido tener y que ahora yo misma hacía para excitarme, pero con este cuerpo era mucho más complicado que con el mío de hombre.
Créditos a quien correspondan.





Finalmente regrese a su habitación, algo decepcionado de no encontrar nada entretenido en la casa de mi vecina, preparándome para tomarme unas fotos atrevidas  con su cuerpo desnudo y enviarlas a mi celular. Sin embargo, por un desliz o golpe de buena suerte. mi celular terminó cayendo al suelo, debajo de la cama de mi vecina. Me agache para poder sacarlo pero en vez de alcanzarlo, primero encontré algo muy interesante, mi vecina tenía un enorme dildo escondido debajo de la cama que al tenerlo en mis manos me hizo estremecer; seguramente era algo que el cuerpo deseaba y ya que nunca lo había intentado también yo quería probar que se sentía meterme uno de esos y ser la chica que recibe todo el placer que podía darme  masturbarme con ese tremendo falo hasta más no poder. Así fue como me desnude de inmediato, dejándome solo las medias blancas y después coloque el dildo sobre una silla de madera que había en la habitación, había visto mucha pornografía como para saber imitar lo que se hacía en esos momentos así que me subí a la silla y con las piernas abiertas me empecé a deslizar hacía abajo hasta sentir como poco a poco entraba en mí esa cosa gigante. 
Me hacía volverme loco, ni siquiera me había lubricado bien y entró sin ningún problema, haciéndome gritar de placer para que después de quedarme perdido en esa sensación por unos minutos empezará a subir y bajar frenéticamente para llegar cada vez más profundo y hacerme gritar y tener aún más placer cada vez hasta llegar al orgasmo.
Pero un orgasmo no fue suficiente, aún no podía recuperar el aliento cuando levante mis caderas y de un solo sentón me metí el dildo por el trasero, haciéndome gritar aún más fuerte y sin control, en tan poco tiempo ya estaba probando ambas entradas en el cuerpo de mi vecina pero no terminaba todavía, igual que con mi vagina, me empecé a sacudir con fuerzas abriendo rápidamente un lugar para que el enorme dildo pudiera entrar hasta su máximo cada vez más fácil hasta dejarme exhausta sin siquiera poder levantarme para poder quitarme el juguete del ano.
Puede que mi vecina no fuera una santa después de todo pero yo mucho menos lo soy, sobre todo porque creo que de ahora en adelante la visitaré con más frecuencia para seguir probando ambas entradas.
Créditos a quien correspondan.

miércoles, 18 de octubre de 2023

Orgullo de señora

Muy temprano por la mañana, mi cuerpo sentía un montón de frío y como se movía la cama, lo cual solo podía significar una cosa. 
-Cariño, ¿Te vas tan pronto? Creí que hoy entraría hasta tarde al trabajo. Recuéstate otro rato conmigo-
Te pedía aun adormilada por la hora y sabiendo que no lo harías, sé muy bien que ahora eres el hombre de la casa y quien trae dinero pero, hay días como hoy donde simplemente me siento un poco sola y me gustaría estar un poco más contigo. Me gustaría mucho pero no debo decirlo. 
Así que solo me quede recostada viendo como te pones algo de ropa, y escucho como te despides de nuestra bebé; me alegra que siga dormida, anoche se durmió hasta muy tarde, seguro que por eso ambas estamos tan cansadas todavía. 
Mientras pensaba en eso, de repente escuché que te empezaba a a reír y decías algo que me hizo inflar las mejillas, quedando no muy contenta por tus palabras. 
-HMMM. Que cruel eres con tus palabras~ si me veo así de llenita es porque alguien me transformó en chica y me embarazo. Sé muy bien que subí de peso pero fue parte del embarazo, y por mucho que quiera ejercitarme todavía es muy pronto para hacerlo, eso dijo la doctora-
Proteste ante tu pequeña broma que sin querer supo golpear mi orgullo de mujer, o más bien de señora. Un orgullo que no imagine tener. 
Hace poco más de un año, como una broma, tú me convertiste en una mujer sexy y atlética. Siendo honesta hasta yo me divertí al verme con tetas, un largo cabello azul y una figura tan atlética con la cual lograba ponerte tan nervioso con el simple hecho de estar muy cerca de ti. 
Sin embargo, cuando estaba listo para volver a ser un chico no pude serlo, pensé que era otra broma de tu parte pero no, y sin importar cuanto lo intentamos, por alguna razón nunca pode volver a la normalidad. Desde entonces no tuve de otra que vivir de esta forma. 
Tú y yo ya compartíamos departamento así que un hogar no me preocupaba, además que te las arreglaste para conseguirme un trabajo en casa para seguir ganando dinero, mismo dinero que empecé a gastar en conseguir cosas para mi nueva vida tales como ropa y esas toallitas que solo las chicas utilizan, cosas mas que necesarias a partir de ahora. 
Por extraño que fuera vivir como una chica, es lo que tenía que hacer, y así los días fueron volviendo a "la normalidad" con la pequeña diferencia en como nos tratábamos tú y yo. 
Te volviste más amable, más gentil, por donde lo viera ya no me tratabas como hacías cuando chico y éramos amigos, con el tiempo me empezaste a tratar como a toda una chica a la que querías enamorar...algo que te estaba funcionando; ayudarme con mi día a día por pequeño o tonto que fuera, era algo que me hacía sentir muy especial, me hacía sentir querida, me hacía sentir muy femenina, y así sin decirte nada, también intenté enamorarte. 
Eras muy torpe con eso, por más que me ponía bonita para ti no lo notabas, incluso cuando quise ser una descarada y que me encontrarás en lencería no funcionó como quería y solo provocó que salieras corriendo de mi habitación, ¿Quién diría que hoy día nos gustar dormir desnudos? Jajajaja es muy divertido de pensar. 
Volviendo al tema, te tomó bastante tiempo darte cuenta de mis intenciones pero cuando al fin lo notaste y tomaste la iniciativa todo fue de maravilla: te declaraste, pediste salir conmigo, salimos un montón de veces y nos divertimos aún más, me pediste ser tu novia, luego tu esposa, y luego empezamos a tener sexo, lo que llevó a mi embarazo y así nuestra pequeña hija naciera. 
No me arrepiento de nada de esto, nada de mi nueva vida, pero vivir un embarazo fue de lo más agotador que he tenido que hacer y mi cuerpo aun refleja que no hace mucho tiempo di a luz. Sin embargo, no puedo culpar de todo mi aumento de peso a mi pequeña, o no lo sé, todo el tiempo que estuve embarazada tenía antojos de dulces, golosinas y chocolates, que sumado a comer para ella y para mí, han dejado mi cuerpo femenino bastante diferente a como lo fue cuando me volví mujer. 
-No te preocupes, cariño. Te prometo que una vez la doctora me dé el alta médica, volveré a ejercitarme para recuperar la figura atlética que tanto te gusta~ ahora que lo pienso, también tú deberías ejercitar un rato, después de todo yo soy quien mejor condición tiene y hasta antes de quedar embarazada, nunca me dejaste agotada-
Respondí tus burlas con más burlas, una especialmente cierta ya que cuando tenía mi cuerpo atlético nunca lograste seguirme el ritmo, algo a lo que intentaste protestar hablando de los últimos meses pero que no te dejaría una victoria tan sencilla. 
-Es muy difícil, hace unos meses llevaba dentro mío a nuestra pequeña y no podía ejercitar, obviamente ganarías en resistencia a una mujer embarazada, pero ya lo dije, dame unos meses y yo-
Mis orgullosa palabras fueron interrumpirse por una vergonzosa declaración tuya, que de inmediato hizo que todo mi rostro enrojeciera por la vergüenza.
-¿Qué dices? ¿Qué te gusta más como me veo llenita?....¿C-como te atreves a decir que te gusta que puedes agarrar mi carnita con facilidad? ¿Qué te parezco muy linda desnuda y cuando duermo así? O-oye....no sigas....es vergonzoso...y yo....ah...solo vete a trabajar...no despiertes a la pequeña o tú te quedarás a dormirla de nuevo-
De inmediato empezaste a reír, no podía negar que me tomaste por sorpresa con todas esas afirmaciones y cumplidos tan fuera de lugar para mi, dejando ahora en mi mente un caos y no se me ocurrió nada más que hacer que darme la vuelta en la cama para no verte.
No obstante, caminaste hasta en frente de mi y me besaste en la frente, tapándome con las cobijas y deseando que pudiera descansar un rato para luego irte.
-Tonto, lo dices como si pudiera dormir tras todo lo que me dijiste...pensé que no te gustaba verme llenita y por eso quería volver a ser la chica atlética de la que te enamoraste por muy difícil que fuera....pero si te gusta como me veo ahora, no es algo que me desagrada por completo... Podría quedarme llenita un tiempo para ti y para mí...o...Dios....si que supiste cómo vengarte-
Diría soltando un suspiro y cambiando por completo lo que pensaba, dejaría de lado todo eso para intentar dormir un rato más, después de todo si mi pequeña despierta ya no podré descansar, así que dejaré mi orgullo de señora por un momento para descansar, y puede que después vuelva a pensar en que quiero hacer con mi figura, y es que por mucho que quiera a mi cariño solo vino a confundir mis pensamientos, cuando este lista decidiré como es que yo quiero que se vea mi cuerpo, tan segura estoy de ello como de que soy una excelente madre y esposa. Tan preocupada y agotada como cualquier otra, y por eso mismo es que me iré a dormir. Puede que así, cuando despierte, todos mis sentimientos y deseos con mi cuerpo y con mi esposo pueda ponerlos en orden para seguir disfrutando de está maravillosa vida que estoy viviendo como mujer.
Créditos a quien correspondan.


martes, 17 de octubre de 2023

Empleo de medio tiempo

Axel era un chico joven que vivía solo en una ciudad para poder seguir estudiando, al menos hasta que el dinero que recibía mensualmente para sus gastos por alguna razón empezó a dejar de llegarle, al principio se preocupó y estuvo buscando la causa de esto. Sin nada encontrado, estaba bien por un corto tiempo ya que había ahorrado para mantenerse por su cuenta unos meses más en los que esperaba resolver dicho problema, cosa que hasta ahora no ha podido lograr y que finalmente empieza a sentirse bastante presionado.
Tenía que pagar su departamento, sin mencionar cosas de la escuela, su comida y todos los gastos básicos que pudieran presentarse, por lo que fue a buscar un empleo de medio tiempo por todas partes pero no tuvo buena suerte, ningún trabajo le aceptaba y ya cansado de tantos rechazos recurrió a contarle todo a una amiga quien dijo que sí quería podía meterlo a trabajar con ella. Ni siquiera pregunto cual era su trabajo, solo pidió la dirección para ir al día siguiente para solicitar el trabajo y así fue pero ya dentro vio que solo habían hermosas chicas usando un traje de maid muy corto y ajustado, algunas de estas se quedaban posando de manera atrevida delante de la mesa de algún cliente mientras que otras iban y venían con ordenes para los comensales.
En cuanto su amiga le vio le llevo consigo hasta los vestidores donde le entrego un uniforme de maid de pies a cabeza, le dijo que todo lo que tenía que hacer era ponérselo para ser una hermosa maid y que después tomará las ordenes de los clientes, que hiciera lo que le ordenarán como mostrarles algo más debajo del vestido, inclinarse un poco para que vieran mejor sus pechos o lo que ellos desearan, todo estaba bien mientras no las tocarán y dieran un extra por el correspondiente servicio extra.
Empezando por la incredulidad de que eso fuera posible volverse una chica con tan solo ponerse el uniforme hasta llegar a la rabia de lo que hacía e incluso lo que tendría que hacer pero con un claro destino, su situación monetaria era tan mala que no tuvo más que aceptar y ponerse el vestido delante de su amiga que se quedaría para ver el cambio que rápidamente sucedía conforme se iba poniendo las ropas; le iba cambiando el cuerpo por el de una joven sensual a la que apenas y le quedaba de manera ajustada el traje de maid.
Tras estar un poco en los vestidores adaptándose a sus ropas ajustadas y que apenas le cubrían salió a tomar las ordenes de los clientes por su amiga que le empujo fuera para no perder más el tiempo.
Su primer cliente le pidió dos cosas: Que le trajera una rebanada de pastel de chocolate y que mientras él comía se diera media vuelta, levantará su trasero para poder verlo en su máximo esplendor junto con sus nuevas bragas todo el tiempo.
De nueva cuenta su precaria situación le hizo obedecer la primera y segunda orden por muy vergonzoso que fuera. Ahora estaba ahí viendo de reojo cuanto le faltaba de pastel a su cliente para que así pudiera dejar de verla con tanto deseo e ir con otro cliente que seguramente pediría algo similar. Sin duda sería un empleo de medio tiempo difícil pero al menos la paga era muy buena como para tener que acostumbrarse a esas miradas lascivas, ordenes y tratos por un tiempo en lo que recibía su dinero pendiente, o le tomaba el gusto a su empleo de medio tiempo.
Créditos a quien correspondan.

lunes, 16 de octubre de 2023

Mi tipo de chica perfecta

Por fin, después de tantas semanas de pensarlo y dudarlo, por fin me declararé a la chica nueva que tanto me gusta.
Ella es una chica nueva que vino de intercambio de otra región y que apenas llegar se integró al club de porristas de la escuela, destacando rápidamente por su buen pero pequeño cuerpo, además del enorme esfuerzo que ponía a su labor como porrista en cada momento.
Ella se llama Ana y es un poco pequeña en comparación del resto de chicas, pero incluso cuando las demás están agotadas y se van a casa, Ana sigue entrenando con pasión. Verla me deja hipnotizado; sus grandes pechos para alguien de su pequeño tamaño, buenas piernas y trasero que siempre resaltan cada que hace algún salto o acrobacia, su precioso cabello morado que le da un toque de pureza e inocencia, que contrasta de inmediato con su cuerpo brillante y a perlado por rastros de sudor por todo su esfuerzo en las prácticas, cada parte de ella me enamora.
Su personalidad no se queda nada atrás ya que también es bastante linda y amable, es muy considerada, siempre ayuda con una sonrisa a todo quien lo necesita, nunca dice groserías y sencillamente es tan perfecta por dentro y por fuera que me enamore al instante, y me enamoro cada vez más cuanto más la veo. 
Ella es mi chica perfecta y como muestra de mi amor, prepare una enorme declaración de amor que estoy seguro no fallará.
Todo empieza al atardecer cuando solo queda ella en el campo de entrenamiento por lo que no se sentirá presionada o incómoda por un tercero.
Así, al ver que terminaba una de sus tantas rutinas y trataba de recuperar el aliento, me acerque a ella para hablarle, aunque fue ella quien tomó la palabra.
-¿Qué sucede, Jeff?-
-¿Sabes mi nombre?-
Pregunté lleno de sorpresa al oír mi nombre, era la primera vez que me atrevía a dirigirle la palabra y aun así ella me conocía, por lo que me lleno de curiosidad por saber a que se debía, algo que con torpeza y tras pensarlo unos momentos me respondió.
-¿EH? Sí...sí...he visto que te quedas a ver nuestros entrenamientos así que tuve curiosidad. Es raro que las animadoras sean animadas pero gracias, mis preciadas compañeras y yo estamos muy agradecidas-
Ana incluso hizo una pequeña reverencia que alboroto tanto su cabello como sus pompones, enderezadose unos segundos después, y que a pesar del tiempo que me había regalado para pensar una buena respuesta, los nervios me ganaban y no se me ocurría nada. Fue tras varios segundos de un silencio y risas incómodas que pude continuar.
-Jajajaja...ja...no te preocupes, d-de hecho me encanta lo mucho que te esfuerzas, incluso quedándote hasta tarde para practicar, así que te traje esto-
De una pequeña bolsa que llevaba en mi mano saque una bebida muy especial de una tienda cercana, a todas las chicas les encantaba el sabor y la decoración; chocolate de todo tipo, un sabor dulce, lleno de flores y colores suaves, en serio que no había chica en la escuela que se resista a este regalo así que lo hacía perfecto...o eso es lo que pensé hasta que vi la cara llena de asco por parte de Ana, una expresión que nunca había visto, podría jurar que hasta se quejó de tan sólo verlo pero tras unos segundos se dio cuenta de lo que hizo y esa personalidad tan perfecta y amable se estaba por disculpar.
-¡Lo siento mucho! En verdad...solo que...solo que soy alérgica al chocolate y ya sabes, las calorías son el peor enemigo de una chica, apenas estoy mejorando un poquito mi figura como para subir de peso, ¿No lo crees?-
Ella movía sus piernas con nervios y desvío la mirada, dándome una pose que dejaba resaltar sus pechos y su esbelta figura por la que tanto había trabajo y que en verdad sería una pena ver cambiar por tantas calorías, haciéndome creer que mi regalo perfecto, no era tan perfecto después de todo.
-Ya veo jaja...aunque para mi seguirías siendo igual de hermosa sin importar que...-
Ella se vio sorprendida por mi respuesta, y al darme cuenta de lo que dije yo lo estaba aun más, así que pase al siguiente regalo para intentar declararme, mostrando así una enorme y exclusiva paleta de maquillaje de las cuales apenas se podía conseguir un par por región. La mía la conseguí cuando ayude a un amigo, él necesitaba una para su hermana mayor y me hizo acompañarlo durante días, tras tanto tiempo haciendo fila pensé que sería un desperdicio no comprar una y vaya que valió la pena, pues tan exclusivo artículo seguro emociona a Ana...o no.
-No la quiero, en realidad ya tengo una de esas-
-¿En serio? ¿Dónde la conseguiste? Son bastante raras de encontrar...-
Pregunté algo desanimado, escuchando la respuesta de Ana, quien señalaba en una dirección hasta darse cuenta de algo y volver a tener un notorio cambio entre su habla y su actuar de momentos a momentos.
-La compre en una tienda al norteeee...de mi cuidad, has de saber que soy estudiante de intercambio así que la conseguí para mi hermana m...menor, mi hermana menor y para mí en mi ciudad natal. Aprecio mucho el detalle pero deberías guardarlo para alguien especial-
Aunque sus palabras eran amables dolían de cierta forma, pues con dos regalos tan perfectos siendo rechazados, sentía más y más cerca que mi declaración sería todo un fracaso sin importar cual fuera mi próximo movimiento.
¡Pero no podía rendirme! Mi mejor amigo me molería a golpes si no continuaba hasta el final, incluso si Ana me rechaza, no estaré conforme hasta declararme y oír si respuesta, que sea cual sea, me dejara más satisfecho de lo que me siento ahora.
Ya no tenía más regalos pero aún me quedaba mi confesión y un as bajo la manga, por lo que pondría todo en este último intento.
-Ana, me gustas demasiado, ¿Te gustaría salir conmigo? Hay un lugar perfecto para ver las estrellas y estar a solas un rato, creo que-
-¿Te refieres al mirador que encontramos?-
Dijo interrumpiendo mis palabras y llevando ambas manos con todo y pompones hasta su boca, tratando de arreglar la situación rápidamente con su linda actitud de antes.
-Sí, sí, las chicas del club me enseñaron un camino por ahí que lleva hasta un mirador...da un poquito de miedo pero fue lindo visitarlo y-
Ana seguía hablando pero realmente no le estaba poniendo atención, también se inclinó un poco hacia mí dejando bastante a la vista sus pechos pero ni siquiera ese adorado atractivo de ella podía distraerme en estos momentos donde unía todas las ideas y cosas que había dicho además de un hecho sumamente importante que no había cruzado mi cabeza por lo irreal que suena pero llegados este punto no puedo evitar pensar que: Ana, a diferencia de toda la parte femenina de la escuela odia el chocolate y flores de esa elegante tienda, también tiene un maquillaje bastante exclusivo por casualidad de una tienda en la misma dirección de donde yo conseguí el mío, también conoce aquel oculto mirador que ninguna de las porristas debe conocer, ninguna ni por asomo se acercan a esa zona, y por ende sólo yo y una persona más conocen ese lugar. Dicha persona que también conoce ese lugar, se fue de vacaciones un largo tiempo, casi que al mismo tiempo que mi mejor amigo se fue, Ana llegó a la escuela, dando unas aterradoras coincidencias que al ser consciente de ellas no pude evitar abrir los ojos como platos e intentar decir algo.
-Muchas gracias por tu declaración, Jeff pero estoy tan concentrada en el club de porristas que-
-Ana, tú en realidad eres-
-¡AAAAAANAAAAAAAA!-
Interrumpí a Ana para hablar, y a su vez una de sus compañeras porristas me interrumpió a mí llamando la atención de ambos al gritar y acercarse poco a poco hacia nosotros.
Dónde antes de darme cuenta, Ana ya me había sujetado por el cuello de la ropa, forzándome a agacharme hasta su altura para oír lo que tenía que decir.
-¡Cállate! Solo Cállate, ¿Okey? Tengo mis razones para estoy y no voy explicarlas, así que si quieres seguir hablando conmigo cuando "yo vuelva", trátame como a una chica, como a una porrista cualquiera como el resto. O fingimos que nada de esto pasó y me sigues tratando como una porrista, o estarás en graves problemas, ¿Entendido? Menudo idiota, de toda la escuela te enamoras de la única chica que no es chica-
Ese regaño sin duda confirmó todo lo que ya me sospechaba y que aún con la verdad delante de mis ojos en una forma femenina vestida de porrista no podía creer.
Antes de poder decir algo, Ana me arrebató los regalos que antes rechazó y los alzó al aire, gritando de vuelta a su compañera porrista.
-¡Holaaaa!¡Mira lo que este chico nos trajo! ¿¡No es genial!?-
Ana corrió hacia la otra porrista, y la otra porrista hacia Ana, tomándose de las manos, dando vueltas y gritando de la emoción por "los regalos para el club" que yo había dado.
Una vez más, Ana volvía a ser esa chica hermosa en un diminuto traje de porrista que la hacía ver tan perversa como adorable, con una personalidad de ensueño y siendo una vez más mi tipo de chica perfecta pero que lastimosamente tenía poco de una chica, podía verse tal cual como una y actuarlo mucho mejor pero ahora que sabía la verdad, no podía creerlo.
-Oye, ya vete, y te dije que ni una palabra de esto o te las verás muy caras conmigo...además, si ayudas a tu amigo a guardar este secreto, quizás Ana te recompense mostrando más de lo debido para una porrista. Puede que no sea una chica de verdad pero mi cuerpo lo es, y si solo te gusta el físico...pues te llevaras una recompensa por este secreto-
Con eso dicho a escasos centímetros de mi rostro, Ana salió corriendo para irse con su amiga porrista dejándome más líos en la cabeza de los que ya traía pero sin duda destacó algo.
Cuando me hablaba a solas en verdad era duro y salía a relucir la parte de mi amigo, sin duda decía la verdad y era él pero, ¿Entonces por qué se sonrojó al ofrecerse a cambio de su secreto? No tienen ningún sentido que sintiera vergüenza y actuará como una chica en ese momento...a menos claro que él sienta....no, no puede ser....¿Verdad?
De cualquier forma, mi confesión se quedará como un secreto por varias razones, sentimientos tan secretos y privados como la verdadera identidad de aquella porrista hermosa cuyo nombre sé, pero que todos conocemos como Ana, la preciosa estudiante de intercambio de la cual me enamoré.
Créditos a quien correspondan.


domingo, 15 de octubre de 2023

Los placeres de una mujer

Mike era un sujeto con una gran capacidad única, podía poseer el cuerpo de la mujer que se le viniera en gana mientras tuviera una idea de como era físicamente esa mujer. Tenía mucho tiempo saliéndose con la suya y disfrutando de los placeres eróticos femeninos como la masturbación y usar mucha ropa provocativa en la calle para despertar bajas pasiones en los hombres y en las mujeres. Pero sin duda alguna lo que más disfrutaba era tener sexo lésbico, su mujer ideal era una delgada y sumisa pero si en alguna ocasión era activa con ella no estaba mal, se dejaba guiar para disfrutar totalmente de la experiencia, lo único que siempre evitaba era tener sexo con hombres, aunque algunos resultaban atractivos evitaba a toda costa tener relaciones con alguno. Después de todo, tras los excelentes y sensuales cuerpos que siempre poseía, había un hombre que solo quería pasar el rato.
Ese día su suerte se acabaría, pues esperando llevarse una buena sorpresa de mujer solo imagino una mujer rubia, de buen cuerpo y excelente en la cama para poder poseer y así fue pero lo que nunca espero es que aquella mujer fuera tan buena en la cama porque era una adicta al sexo, obviamente con los hombres.
-¿¡Que demoni...AH!-
-Así es, sigue gimiendo así, Mía-
Decía el hombre que la tenía en 4, arremetiendo una y otra vez con su verga hacía su vagina. Mike decía odiar esa sensación pero el cuerpo de la mujer lo amaba más que nada en el mundo, en esos momentos no tenía ningún control de si o de su cuerpo y rápidamente detuvo sus quejas para comenzar a gemir cada vez más fuerte y cooperar en el sexo sacudiendo sus caderas y apretando lo más posible para mayor goce de ambos.
-¡Vamos, fortachón!¡Tú puedes darme más!-
-Si eso quieres, eso te daré-
Dejando todo lo que creía hasta el momento para ahora rendirse a disfrutar los placeres de una mujer con un hombre, en especifico, ahora Mike quería ser Mía, quien era penetrada una y otra vez como por décima vez ese día por su imponente pareja.
Créditos a quien correspondan.

sábado, 14 de octubre de 2023

Pastilla bimboficadora

-Saúl, Saúl, ¡Saúl! ¡Oye, tú! Te estoy hablando, ¿Por qué no contestas? ¿Y por qué aún no estás listas?-
Se escuchaba gritar a un joven universitario desde el otro lado de la habitación a una mujer rubia que veía a la nada, ignorando por completo al hombre hasta que la empezó a regañar, momento en que la chica empezaría a reír.
-Ay, tontito, yo no me llamo Saúl, mi nombre es Melisa~ Ya estaba por buscar donde estaba ese tal Saúl-
-No digas tonterías, tú eres Saúl-
-Nopi, ya te dije que soy Melisa~¿Y tú eres? Además de alguien muy lindo~
-¿Otra vez? Ya te dije que soy Marcus, soy tu hermano menor y tú eres Raúl, un científico brillante que experimento con una nueva fórmula de cambio de cuerpo-
La rubia ponía atención a las palabras del joven pero se veía demasiado perdida y sin poder entenderlas, a lo que preguntó.
-¿O sea como?-
-Sí, tú querías hacer una nueva fórmula de unas pastillas que cambian el cuerpo de quien las consume, lo llamabas pastillas bimboficadoras, pero hiciste algo mal y terminaste así-
-¿Así cómo?-
Volvería preguntar la rubia, colmando la paciencia de aquel pelinegro que intentaba explicar las cosas a alguien que sin duda no entendía lo que ocurría.
-Así como una mujer. Nunca habías fallado pero esa vez fallaste y no solo te convertiste en una mujer más joven, también perdiste gran parte, DEMASIADA parte de tu intelecto en el proceso-
-¿Y eso que tiene que ver conmigo?-
-Luego te lo explicó, por ahora tengo que dejarte en el laboratorio para que puedan buscar una forma de volverte a la normalidad-
-¿En el laboratorio? ¿Te refieres al lugar con la anciana amargada que por todo me regaña?-
A pesar de la evidente molestia que cada vez crecía más en el sujeto, la chica era ajena a todo eso y seguía con una calma inamovible, haciendo preguntas simples para entender que ocurría.
-Esa "anciana amargada" era tu maestra y jefa de laboratorio de investigación. Cuando ella no te está cuidando y enseñando, intenta buscar como volverte a la normalidad-
-....Ah ya...entonces ella es la maestra de la escuela y yo su alumna, ¿Verdad?-
Cansado de lidiar con la rubia, el chico suspira y asiente.
-Sí, ella es la maestra y tú la alumna, y para ir con ella debes ponerte bien la ropa. Hazlo, rápido-
-Pero sí ya estoy lista, ¿No te gusta?-
La rubia llevaba unos tacones altos de aguja, con una mini falda ridículamente corta y de donde sobresalían sus bragas por toda su cintura la cual quedaba bastante a la vista al igual que su abdomen hasta llegar a los pechos donde una blusa blanca estaba tan ajustada a sus senos que lo hacía parecer un sostén. En conjunto, todo su atuendo con su buen maquillaje y peinado la hacían lucir de una forma que su hermano no evitó decir.
-Pareces una prostituta, ¿Cómo vas a salir de esa forma? La falda debe llegar hasta tus tobillos y la blusa cubrir hasta tus caderas-
-Pero no me gusta usar la ropa así-
Protesto la rubia que sin dudar fue reprendida una vez más por su hermano menor. 
-Me importa poco si te gusta o no, así tienes que ir y de aquí no nos vamos hasta que tu falda llegue a los tobillos y la blusa te cubra algo mas que los pechos-
Tras el regaño de su hermano, la rubia suspiro y obedeció, haciendo que su hermano enrojeciera tanto de vergüenza como de ira al ver lo que había hecho.
-¿¡Qué demonios crees que estás haciendo!?-
-Hago lo que me pediste, ahora mi falda llega hasta mis tobillos y creo que siempre sí me gusta mas así-
La rubia sonreía satisfecha mientras explicaba lentamente que había hecho y que su hermano no parecía entender. Después de todo si quería que esa mini falda le llegara hasta los tobillos, no había más remedio que soltarla de sus caderas y que llegara al suelo, ahí si que cubría sus tobillos y dejaba su buen trasero y tanga rosada a la vista de su hermano.
-Ahora va la blusa-
-¡No!-
En ese momento el hermano temió que hiciera lo mismo y quedara desnuda ante él, y peor aún, que intentará salir de casa de esa forma, acercándose a ella para comenzar a vestirla tal como si de una cría que necesita ayuda se tratara.
-Yo me encargo, tú solo quédate quieta y no te quejes-
Decía el hermano que empezaba a buscar un atuendo más apropiado, mientras la hermana sólo lo veía sonriendo y esperando lo que fuera a ocurrir.
-¿Me puedes comprar más ropa?-
Una vez más la rubia sonreía mientras pedía algo mientras, una vez más, el hermano Suspiraba por todo el trabajo que estaba teniendo con su hermana.
-No puedo negar que tus pastillas bimboficadoras son buenas, el problema es que son demasiado buenas y solo tú podías lidiar con ellas, no se suponía que fueras el primero en caer en sus efectos-
-¿Cómo? ¿De qué hablas Marcelo? Si no me he caído de ningún lugar-
Argumentaba la hermana asegurándose de estar bien parada, algo que confirmó con éxito.
-No te preocupes, tú sólo pórtate bien, obedece a la docto...-
-Maestra-
-....Obedece a la maestra y sí lo haces te comprare algo de ropa, ¿Vale?-
-Okey, portarme bien me dará ropa linda, ¡Eso haré!-
-Al menos entendiste eso...ya es un progreso...un paso mas cerca de volverte a la normalidad...o al menos que no seas una amenaza andante-
-¿Como? ¿Si camino puedo ser peligrosa? ¿Por eso me pediste que me quedara quieta?-
Y de nuevo al punto de inicio con preguntas y palabras que entendían muy a su manera la rubia y que el hermano ya estaba cansado de soportar tras unos pocos días del incidente con las pastillas bimboficadoras que creó su hermano, y que ahora que es su hermana ven muy complicado de solucionar puesto que:
1-La doctora del laboratorio conseguía la forma de volver a la normalidad al antiguo científico Saúl.
2-Saúl, ahora como Marisa dejaba de ser una bimbo y comenzaba a aprender o a recuperar sus recuerdos para ella misma, o él mismo, volver a la normalidad.
3-Y puede que la más probable, que Marisa al menos aprenda que es el sentido común y la moral para que viva su nueva vida producto de las experimentales y altamente funcionales, pastillas bimboficadoras. 
Créditos a quien correspondan.


viernes, 13 de octubre de 2023

Nueva mascota

Cuando la mascota de mi novia murió, ella estaba muy triste, así que como cualquier novio intenté animarla de muchas formas pero ninguna tenía el éxito que esperaba como para verla sonreír al igual que antes.
En mi desesperación, se me ocurrió decirle que haría lo que fuera necesario para que de nuevo fuera feliz y ella me tomó la palabra, me preguntó que si en serio haría cualquier cosa a lo que respondí que sí y entonces puso manos a la obra.
Decía que extrañaba mucho a Mica, su recién fallecida perrita y que tal vez tener una nueva mascota le ayudaría a sentirse mejor. 
Yo no tenía problemas en comprarle otra mascota fuera cual fuera pero mi pareja tenía algo muy diferente en mente. Ella me tomó por sorpresa, sentándose sobre mis piernas y rodeando mi cuello con sus brazos, me besó un par de veces y finalmente se acercó hasta mi oído para susurrar que si yo podía ser su mascota, pensé que era parte de un juego previo o algo que haríamos antes de hacer el amor pero en cuanto acepté una tonelada de cosas pasaron.
Lo primero fue que mi cabello empezó a crecer un montón, luego sentí como crecían pechos en mi cuerpo que quedaron apretados con los de mi novia por la cercanía, mis caderas se ensancharon y mi ropa había cambiado dejándome con unas tanga blanca, calcetas largas del mismo color con un par de franjas, una mini falda azul que apenas podía cubrir mi trasero y una blusa corta y ajustada que dejaba a la vista mucho de mis pechos. Mi transformación terminó cuando una orejas salieron de mi cabeza y antes de que pudiera tocarlas o siquiera ver por completo mi nuevo aspecto, mi novia que se quedó sobre mi por toda la transformación, solo río y me puso un collar en el cuello antes de bajarse.
Me dio muchas órdenes mientras me tenía con la correa: sentarme, dar vueltas, dar la pata e incluso hablar que para mí sorpresa solo fui capaz de soltar un ladrido mientras meneaba el trasero.
Por ser una buena perra me daría dos recompensas: la primera fue decirme que me sucedió; todo lo planeó ella de alguna forma para que me volviera su perra y que a ojos de las personas eso pareciera pero que solo ella podía verme de esta forma como una sensual chica disfrazada. La segunda recompensa era un paseo al parque, cosa que por alguna razón me emocionó mucho, todo el camino yo me moví gateando hasta detenernos donde ella quiso sobre una manta que había llevado.
Pero ahora tengo un nuevo problema, ya que hay un chico apuesto paseando a su perro por aquí. El chico poco me importa pero su perro, lo veo en una situación como la mía, pareciendo un hombre muy fuerte pero con rasgos animales y eso por alguna razón me enciende.
Mi ama notó esto y ahora me está molestando, dice que estoy en celo y por ello tan caliente pero que ella igual lo estaba así que jugaría un rato conmigo, claro, hasta que ese chico vuelva a pasar, así ella tendrá con quién divertiste mientras que yo me encargo del perro, dice que con algo de suerte podría darle cachorritos en mi primera vez para tener toda una familia de mascotitas lo cual no me suena tan mal.
Créditos a: AromaSensei

jueves, 12 de octubre de 2023

Una vida simple y bella

Me levantaba de mi cama por la mañana, aún cansada y un poco adolorida por la noche anterior, mis hombres habían jugado un poco rudo conmigo pero estaba bien, me dieron una noche maravillosa después de todo.
Sonreí al pensar en todo lo que hicimos, poniéndome una blusa que cubría hasta mi cintura y atando un poco mi cabello rubio ya algo descolorido por el pasar del tiempo.
-Ya han pasado algunos meses, otra vez, es momento de pedir dinero para ir a la estética por un retoque, tal vez también podría pedir para que me hagan las uñas-
Llegando al balcón del departamento para tomar un poco de aire fresco, también tomé uno de mis descolorido mechones rubios, seguido de mis uñas acrílicas que ya estaban perdiendo algo de color y decoración.
-Esta vida es tan simple y bella-
Me decías tras sonreír y dispuesta a disfrutar de la vista, hasta que sentí una dura nalgada que me haría sonreír aún más, volteando a mi derecha para ver quién era, aunque eso ya lo sabía.
Esa mano era de Jackson, de quien estoy perdidamente enamorada y con quien empezaba a hablar. 
-Pensé que seguías dormido, no quise hacer mucho ruido-
-No te preocupes, ya estaba despertando cuando vi que venías hasta el balcón, ¿Qué tanto decías?-
Reí al pensar en todo lo que dije antes y que no dude en compartir con mi pareja, mientras me acercaba a él hundiendo mi rostro en sus bien trabajados pectorales.
-Qué necesito dinero para verme bonita~ quiero uñas nuevas y pintarme el cabello, ¿Puedo~?-
Jackson comenzó a reír y a dar suaves nalgadas en mi trasero, algo que era un buen presagio que yo bien conocía.
-Vale, lo que sea por mi princesa. Te daré dinero para que vayas por la tarde-
Sonreí nuevamente y le di un beso en sus labios, disfrutando de que mi capricho se iba a cumplir y del silencio que había, hasta que Jackson volvió a decir algo.
-¿No te hace falta nada más?-
-Creo que no, tengo comida para hacer u ordenar, también tengo mis productos de belleza y aunque tengo mucha ropa, sabes que nunca me molesta tener más~
-Bien, en ese caso-
-Hermano, ya basta de cumplir todos sus caprichos y tú, Alicia, deja de pedir todo lo que quieres-
Dee nueva cuenta sonríe, está vez al ser descubierta por Adam, quien al igual que su hermano, llegó dándome una nalgada en mi otra mejilla. A lo que respondí alejándome del pecho de su hermano para ponerme firme entre los dos, podía ser todo lo cariñosa que quisiera cuando estaba sola con uno de ellos pero si estaban los dos, debía ser imparcial.
-Buenos días, Adam, ¿Qué tal estas?-
Pregunté al mayor de los hermanos, que también es más alto, y que tiene un control mayor que Jackson.
-Estoy seguro que no te hace falta nada; tienes ropa, comida, entretenimiento y todo lo que consigues sacarle a ese tonto, no te hace falta nada-
-Solo me hace falta verlos más a ustedes~
Pedí sumisamente al hermano mayor que no dudó en ser tan estricto como siempre.
-¿Y eso a mi que? No es cuando tú quieras, se supone que todo esto es parte de tu castigo, ¿O acaso ya olvidaste lo que le hiciste a mi hermana?-
Por un momento mi sonrisa desapareció, recordando levemente lo que hace ya varios meses ocurrió.
Alberto estaba con una preciosa chica llamada Dulce, ella era atenta, lista, amable y mucho más, perdidamente enamorada de Alberto al punto de querer casarse.
Sin embargo, Alberto sólo la veía como una relación pasajera que acabaría cuando encontrará algo mejor, y tan pronto como encontró a una hermosa mujer, de cabello rubio y cuerpo bien dotado, Alberto abandono a Dulce para irse con aquella rubia sin siquiera dudarlo o pensarlo. Algo que fue apoyado por la amante para arruinar la débil relación de Dulce y Alberto. 
Fue entonces que a los hermanos mayores de Dulce, no les hizo ninguna gracia lo que hizo Alberto, de quien se vengaron lo antes posible. 
Tuvieron la fortuna de encontrarlo justo cuando estaba en una cita con su nueva pareja, por lo que al par de hermanos se les ocurrió un castigo como ninguno otro. 
Y así, sin entender que había pasado tras su cita, Alberto despertó en un cuerpo de mujer, una rubia de grandes pechos y cadera, que por alguna razón le dolía la cabeza tan solo de pensar en cómo terminó así o cosas complejas, lo único sencillo en qué podía pensar era en verse bonita y tener felices a sus hombres; Adam y Jackson, quienes le prohíben salir de aquel departamento en donde vive, donde tiene todo lo necesario para su día a día, y donde cada tanto los hermanos iban a verla y satisfacerse con su cuerpo. 
Eso ocurrió hace ya un tiempo y de alguna u otra forma, los tres se han acostumbrado a todo eso, me  he acostumbrado a eso, y por eso mismo, fue que mi sonrisa volvió para responder a Adam. 
-Adam, pensé que serias más listo que yo~ después de todo, fue el tonto y pervertido de Alberto quien le hizo esas cosas horribles a tu hermanita. Yo soy Alicia~ y me atrevería a decir que nunca les he dado problemas: obedezco todo lo que me digan, hago todo lo que me piden, nunca he intentado escapar o averiguar que le paso a Alberto. Perdón si arruine sus planes pero me gusta tener una vida simple y bella con ustedes dos, ustedes me hacen feliz-
Después de mis palabras di un beso y abrazo al buen Jackson para luego dar vuelta y hacer lo mismo con Adam, en quien me quedaría abrazando y dejando mi cabeza en su pecho durante algunos segundos donde reino el silencio, silencio que el mismo Adam rompió con sus palabras y una nueva nalgada. 
-Nunca pensé en darte la razón en algo, pero creo que esta vez tienes un punto, esta vida contigo no es tan mala-
-¿Verdad que Alicia no es tan mala~? 
Diría dándole mi mejor sonrisa y restregando mis pechos ante su desnudo cuerpo, algo que lo hizo reír, y que hizo a Jackson hablar y tomarme por la cintura. 
-Sí, Alicia es una buena mujer-
-Y seré una buena mujer para siempre y solo para ustedes~
Los hermanos sonreían satisfechos y yo también lo estaba al dejar las cosas claras con ambos; Alberto fue un completo idiota, y yo Alicia no...al menos no de la misma forma. 
Yo soy feliz con esta vida, y me esforzaré en ella para que Adam, Jackson y yo, seamos felices mucho más tiempo. 
Créditos a quien correspondan.

miércoles, 11 de octubre de 2023

Estúpido viento

Hasta hace poco yo era un chico común que asistía a la escuela secundaria, pero mi vida tuvo un giro inesperado cuando desperté en el cuerpo de una chica de mi edad lo que me asustó mucho y de inmediato me hizo querer pedir ayuda. No obstante, mi madre pensaba que estaba loca, diciéndome que yo siempre he sido una chica y que dejará de actuar tan rara.
Quise buscar alguna especie de prueba de que se equivocaba pero en fotos, retratos e incluso todo mi cuarto no había ni un rastro de hombría, siempre había sido una chica rubia según todo alrededor mío. No había nada fuera de lo usual, solo una chica de secundaria como cientos de otras, algo que en mi estado actual no podía negar.
Para que no me tacharán de loco, no tuve de otra que empezar a fingir ser una chica de secundaria más pero no fue tan fácil, tuve que aprender un montón de cosas pero lo más vergonzoso y destacado para mi, es que me vi obligado a usar bragas y sostenes para mis grandes pechos. La ropa interior era vergonzosa pero algo cómoda por mucho que lo odie de admitir pero había algo esencia que era como mi talón de Aquiles: las faldas. No me gustaban para nada y debía usarlas todos los días. Son  muy molestas porque siento que no me cubren nada y muchas veces así es, intente usar faldas largas pero solo conseguí burlas de mis compañeras de clases por lo que volví con las cortas que son especialmente fastidiosas en estos días donde el viento no deja de soplar, basta con la más mínima brisa inesperada para que la falda se levante y se vean mis bragas y ni se diga con los vientos fuertes, por esos hay días enteros que no puedo soltar mi falda para no exhibirme.
-Estúpido viento, odio que soples todo el día-
Dije con un leve sonrojo para volver a acomodar mi falda y bajar de la terraza, obviamente era un mal lugar para estar en estos días pero mejor que solo yo vea como se levanta mi falda a que lo vean los chicos y chicas en el patio escolar, odiaría que empezaran a decir cosas de ese tipo burlándose de mis bragas y mi trasero o peor aún y que sea todo lo contrario y llame la atención de algunos tipos pervertidos, ya tengo suficiente con el clima como para tener que lidiar con chicos.
Mientras pensaba en eso el viento volvió a soplar haciendo que yo soltará un ligero grito a la par que veía como se levantaba mi falda.
-Definitivamente odio al estúpido viento-
Dije como si se tratase de un puchero mientras intentaba mantener mi falda abajo de nuevo con el rostro todo enrojecido de la vergüenza y tras acomodarla una vez más disponerme a bajar para tomar el resto de clases que había hoy.
Créditos a quien correspondan.