Después de largas horas de pasión con mi esposo, estaba exhausta y desnuda sobre la cama recibiendo besos y caricias de su parte para hacerme feliz y sonreír. No es por presumir, pero él es maravilloso, no sólo en la cama como para dejarme sin aliento, también es un encanto de persona por lo que puedo decir con total alegría que soy muy feliz de ser su mujer, tal como lo soy desde hace muchos años.
-Ya vuelvo, Dana. Espérame tan linda como siempre-
Me pidió con gentileza mi marido, dando un último beso en mis labios antes de levantarse de la cama para ir al baño, brindándome un momento a solas en el cual sonreí y giraba en la cama satisfecha por todo lo que habíamos hecho en horas anteriores en vísperas de nuestro aniversario.
Sin embargo, toda mi calma y alegría que sentía se esfumó en un solo momento tras oír un grito de miedo desde otra habitación, un grito que para hacerlo aún peor, era definitivamente de una mujer. La voz era aguda como pocas y sin lugar a duda venía desde el baño de la habitación que comparto con mi marido.
-Ya vuelvo, Dana. Espérame tan linda como siempre-
Me pidió con gentileza mi marido, dando un último beso en mis labios antes de levantarse de la cama para ir al baño, brindándome un momento a solas en el cual sonreí y giraba en la cama satisfecha por todo lo que habíamos hecho en horas anteriores en vísperas de nuestro aniversario.
Sin embargo, toda mi calma y alegría que sentía se esfumó en un solo momento tras oír un grito de miedo desde otra habitación, un grito que para hacerlo aún peor, era definitivamente de una mujer. La voz era aguda como pocas y sin lugar a duda venía desde el baño de la habitación que comparto con mi marido.
Tan asustada como preocupada por aquel grito, me levanté de la cama para correr hacía el baño y descubrir que es lo que ocurría , abriendo la puerta para ver a alguien que no era mi marido, él no estaba por ningún lado del baño, en su lugar solo estaba una mujer de largo cabello castaño que le cubría toda la espalda, semidesnuda al solo llevar unas pantimedias oscuras encima de una tanga violeta junto con un sostén a juego del conjunto, pero demasiado pequeño para los enormes pechos que tenía la chica. Cuando ella me vio intento cubrirse, y en el proceso solo provocó que su sostén se rindiera y dejará a mi vista a sus enormes compañeras.
En el momento que nuestras miradas se cruzaron ambas gritamos y nos avergonzamos por la situación. Sin embargo, la primera en actuar fui yo, tomando como "arma" una lata de spray para cabello que estaba cerca y apuntar en contra de la joven que parecían tan confundida como asustada de tenerme en frente.
-¡Dana! ¡No hagas nada! ¡Soy yo!-
Me dijo la joven a quien por primera vez en mi vida había visto, intentando cubrirse los pechos con una mano y la cara con la otra, retrocediendo tanto como podía para evitar que apuntara el fijador sobre su cara.
-¿Tú quien eres? ¿Cómo sabes mi nombre?-
Pregunté sin confiar del todo en la castaña, que una vez más me repitió.
-Ya te dije que soy yo... solo que no sé que me ocurrió... ¿Tú viste algo? ¿Sabes que me pasó?-
Su insistencia solo me ponía de los nervios, y aunque no me gustaba la idea de lastimar a alguien o pelearme con otra mujer, era mucho peor afrontar la idea de que una desconocida había entrado semidesnuda a mi casa.
-Yo no te conozco, pero si no te vas ahora mismo, llamaré a la policía y a mi marido-
Cuando mencioné la parte de llamar a mi marido, pude ver como la castaña pervertida se sonrojaba aún más y desviaba la mirada. Por un leve momento tuve un horrible presentimiento, el cual por desgracia no fue tan horrible como lo que decía la chica.
-Dana... aunque no lo creas yo soy tu marido. Yo soy Henry, hace un momento te pedí que me esperarás en la cama mientras yo iba al baño... pero apenas cruzar la puerta pude sentirme muy diferente, todo se sintió muy raro, y cuando encendí las luces del baño ya tenía está forma.... tienes que creerme y ayudarme, no quiero quedarme de está forma, ¿Qué hago?-
Aunque las palabras que decía esa chica tenía sentido, era difícil creer que fueran del todo ciertas, por lo que seguí haciendo preguntas sin dejar de apuntar el producto de belleza contra la joven.
-Primero que nada mete tus senos en el sostén... si de verdad eres mi marido, es incomodo ver que tienes pechos más grandes que yo-
Sin decir mucho más, la castaña me obedeció e hizo su mejor intento para guardar sus pechos dentro del sostén. No obstante, por su gran tamaño y la torpeza de la chica, aún quedaban bastante expuestos.
-De acuerdo, ya que hiciste eso, ¿Cómo puedo estar segura de que eres tú, Henry?-
La joven puso una expresión de fastidio, los ojos en blanco y suspiró de una manera extrañamente familiar.
-Llevamos casados 10 años, Dana. Yo fui quien te propuso matrimonio después de 2 años saliendo. Y aunque hoy no es nuestro aniversario oficial, estamos "celebrando" cada noche para intentar tener nuestro primer hijo. Además, llevamos todo el día juntos, así que es imposible que está chica se haya escabullido de tu vista tanto tiempo, y para entrar a nuestro baño solo se puede por esta puerta, así que tú la hubieras visto desde hace mucho-
La extraña pervertida que había en mi habitación ya no me parecía tan extraña, al menos no del todo, ya que decía cosas que solo mi marido sabía y era cierto que la única forma de entrar a nuestro baño era entrar a nuestra habitación y pasar justo por enfrente de nuestra cama, no había forma de que no la viera, haciendo así que la historia fuera más creíble para mí.
-"Espérame tan linda como siempre" fue justo lo que dije antes de ir al baño... y es lo que suelo decir para que no salgas de la cama, sea una fecha especial o no-
Aunque no me gustaba admitirlo, cada vez que ella hablaba me daba más motivos para creerle, son cosas que solo mi Henry sabía... pero tener a mi Henry de esta forma es desconcertante. Si así me siento yo, él debe sentirse mucho peor.
-Por dios, Henry... ¿Que es lo que haremos?-
Me pregunté en voz alta sin creer que mi marido apenas cruzará la puerta del baño se haya convertido en toda una señorita con mejores curvas que las mías y pechos más grandes que los míos, aunque esos último detalle creo que mejor me los dejaré como pensamientos.
-No tengo idea. No quiero quedarme de esta forma, quiero volver a ser un hombre-
Me pregunté en voz alta sin creer que mi marido apenas cruzará la puerta del baño se haya convertido en toda una señorita con mejores curvas que las mías y pechos más grandes que los míos, aunque esos último detalle creo que mejor me los dejaré como pensamientos.
-No tengo idea. No quiero quedarme de esta forma, quiero volver a ser un hombre-
Al mismo tiempo que él batallaba por los nuevos atributos en su cuerpo, yo intentaba hacerme a la idea de que mi marido cambió de género con solo cruzar una puerta, como si fuera por arte de magia, y de ser el caso, pensaba que quizás también "por arte de magia" habría una manera de devolverlo a la normalidad.
-Yo tampoco quiero que te quedes así, debe haber una forma en que vuelvas a tu cuerpo, solo tenemos que encontrarla. Por ahora te prestaré algo de ropa hasta que tengas tu cuerpo, cuando vuelvas a ser mi hombre podremos seguir celebrando nuestro aniversario. De momento hay otras prioridades-
-Yo tampoco quiero que te quedes así, debe haber una forma en que vuelvas a tu cuerpo, solo tenemos que encontrarla. Por ahora te prestaré algo de ropa hasta que tengas tu cuerpo, cuando vuelvas a ser mi hombre podremos seguir celebrando nuestro aniversario. De momento hay otras prioridades-
Finalmente baje la lata de spray para el cabello y me di la vuelta para buscar algo de ropa que fuera de la nueva talla de mi marido, sería complicado ya que su cuerpo está más desarrollado que el mío, pero algo de mi ropa podría funcionar para él mientras encontramos la manera de traer su cuerpo de vuelta.
-Bueno... Dana... sí me preocupa volver a la normalidad.... pero... ¿Podríamos seguir con eso ahora?-
-¿Qué? ¿A que te refieres?-
-Bueno... Dana... sí me preocupa volver a la normalidad.... pero... ¿Podríamos seguir con eso ahora?-
-¿Qué? ¿A que te refieres?-
Tuve que detenerme para mirar de nuevo a mi marido, quien agachando la cabeza con toda la cara roja me respondió.
-Perdón, no quiero presionar... solo que, ya sabes... sería una fantasía hecha realidad vivir el sexo entre chicas-
-Perdón, no quiero presionar... solo que, ya sabes... sería una fantasía hecha realidad vivir el sexo entre chicas-
Me tome un momento para pensar en sus palabras, solo para estar segura de lo que acababa de escuchar, ver como mi marido agachaba aún más la cabeza y suspirar con un poco de decepción al compartir lo que pensaba.
-No hay duda de que eres mi marido, solo Henry podría pensar algo tan inapropiado en un momento tan serio-
-Perdón... solo es curiosidad….-
-Perdón... solo es curiosidad….-
No puedo hablar por todos los hombres, pero al menos mi hombre era "único" de principio a fin, y su petición tan descarada era solo una prueba más de que mi esposo se había convertido "en mi esposa" al menos por ahora. Puede que haya cambiado por fuera, pero por dentro sigue siendo el mismo.
-Primero acostúmbrate a tu cuerpo, y luego me pensaré que lo hagamos de esta forma. Siendo sincera preferiría tenerte como un hombre igual que siempre, pero si eso no llegara a pasar, creo que tendré que acostumbrarme a dormir con otra chica por el resto de mis días-
-¡Lo mismo digo! Sé que mi petición fue un poco tonta, pero de verdad quiero volver a la normalidad... pero también creo que si estamos juntos como siempre, al final todo estará bien, Dana-
-Primero acostúmbrate a tu cuerpo, y luego me pensaré que lo hagamos de esta forma. Siendo sincera preferiría tenerte como un hombre igual que siempre, pero si eso no llegara a pasar, creo que tendré que acostumbrarme a dormir con otra chica por el resto de mis días-
-¡Lo mismo digo! Sé que mi petición fue un poco tonta, pero de verdad quiero volver a la normalidad... pero también creo que si estamos juntos como siempre, al final todo estará bien, Dana-
-Lo mismo digo, querida-
-¡Oye, no me llames así! No estoy listo para ser tratado como una chica-
Después de bromear con mi marido sobre su nuevo aspecto, ambos caminamos de vuelta a nuestra habitación para ayudarle a vestirse, y una vez que mi esposo estuviera listo, ambos ponernos en marcha para intentar resolver todo este lío.
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