lunes, 12 de diciembre de 2022

Samantha 4 FINAL

Cerca de 7 meses han pasado desde entonces, y las cosas en casa habían cambiado un montón para mejor.
Leonardo y Samantha hablaron con Lucas, quien "aceptó" muy a su manera la relación de su padre con alguien tan menor en comparación, también se hizo la mudanza de Samantha a su nuevo hogar donde debido a su embarazo y la gran atención de Leonardo no hacía muchas tareas aunque sí que se tenía en mente para más adelante, esto sugerido por la misma Samantha. Volverse la ama de casa era su decisión, ya que los estudios nunca fueron lo suyo, y que se sentiría mucho más feliz si se quedaba cuidando de su futuro hijo, de Lucas y obviamente de Leonardo con quien comparte habitación. Nunca pensó que él sería la mujer a la que toman por la cintura a la hora de dormir, pero tampoco puede negar que es algo bastante agradable. 
De hecho, el tiempo le dio aún más la razón de cómo se sentía, y de lo feliz que era en esa situación. 
Puede que nunca tuvo el tiempo suficiente para pensar en cómo es que se convirtió en mujer pero si al comienzo no buscó una solución, menos ahora. 
Ahora está feliz de su vida como mujer, lo que sentía por Leonardo no fue un amor pasajero, fue amor de por vida, una vida que estaba dispuesta a compartir y aceptar aún si eso implicaba dejar todo lo demás atrás. Aunque eso tampoco le dio tanto problema, ya que su mejor amigo y actual hijastro, se quedó con todo lo que alguna vez fue valioso para Samuel. 
En estos momentos, más que mirar al pasado de Samuel, Samantha ve hacia su prometedor futuro donde vivirá muchos años con su esposo y criara con cariño a su hija o hijo, y quien sabe, puede que hasta más adelante decida tener otro bebé para que le haga compañía al primero. Pero hasta que ese futuro llegué, Samantha seguía disfrutando de su vida. 
Hace unas semanas, finalmente Leonardo y ella se casaron, dándole un hermoso anillo de oro como nuestra de su amor eterno. Y ahora, la feliz y recién casada pareja están de luna de miel en una playa paradisíaca. 
Leonardo llevó a Samantha a conocer el mar, ella nunca antes lo había visto, por lo que estaba más que maravillada con el lugar, al que esperaba regresar más adelante con su hijo en brazos. 
Samantha no estaba tan segura de este viaje, por supuesto que le hacía ilusión tener ese momento con Leonardo y también quería conocer el mar pero su enorme barriga le causaba bastante inseguridad; sabía que no tenía nada de malo, que su cuerpo se veía de esa forma porque estaba creciendo una vida dentro de ella, pero al pensar en otras mujeres con un cuerpo tan lindo, e incluso recordar como se veía Samantha hace unos meses, era algo que le avergonzaba para ir a la playa. 
Todos estos sentimientos se los contó a Leonardo, quien con un beso en la frente y caricias en su barriga, le decía que se vería hermosa de cualquier forma, y que esperaría el tiempo necesario para darle un viaje a su maravillosa esposa con el cual pudiera estar contenta.
Esas bellas palabras, con aun más bellas acciones motivaron lo suficiente a Samantha para intentarlo y vaya que no se arrepintió, modelando con total seguridad un bikini azul que presume por completo cada detalle de su cuerpo.
De esa forma, con una mano en su barriga sintiendo las pataditas de su bebé, con un hijastro que la apoyaba y con un marido que la amaba. Su viaje de luna de miel, también sería aprovechado por Samantha para despedirse de su antigua vida, aceptando y preocupándose únicamente por su nueva vida como Samantha, una atenta esposa, buena ama de casa y con la esperanza de ser la mejor madre que su hijo o hija pueda tener.


domingo, 11 de diciembre de 2022

Samantha 3

Samantha estaba muy nerviosa en el parque, con un precioso vestido blanco muy ligero, un collar de oro y un bolso de marca, todas cosas que le había comprado su novio Leonardo, a quien por raro que parezca no iba a ver ese día, sino a su hijo Lucas.
-Hola...buenas tardes, tú debes ser Samantha, ¿Verdad?-
-Hola, sí, soy Samantha-
-¿Tú eres la novia de mi papá?-
Al oír esas palabras todo su cuerpo se estremeció, y apretando ambas manos en su bolso respondió.
-Así es, Lucas. Soy la novia de tu papá desde hace más de un mes, y lamento mucho que te guardáramos el secreto pero todo sucedió muy rápido entre los dos, no estábamos seguros de a qué llegaría nuestra relación y preferimos ser discretos para no incomodarte-
La respuesta de Samantha fue parcialmente honesta, pues aunque decía cosas reales, también estaba omitiendo muchos detalles. De momento.
-Ya veo...¿Qué edad tienes, Samantha?-
-Tengo 18 años, aunque estoy cerca de los 19-
-Vaya, no pensé que la novia de mi padre tuviera mi misma edad, ¿Cuándo cumples 19 años?-
En ese momento todo su cuerpo se estremeció nuevamente y tras pensarlo un poco, Samantha finalmente diría la verdad.
-Mi cumpleaños es el mismo día que el de tu desaparecido amigo Samuel-
Lucas la miró con confusión pues él nunca había mencionado a su amigo Samuel, parecía apuntó de decir algo pero Samantha se le adelantó y habló.
-Lamento mucho que te enteres de esta manera amigo pero yo soy Samuel, o al menos lo era. Hace más de un mes desperté de esta forma y traté de ir a tu casa pedirte ayuda pero, no se que pasó, tu padre fue muy amable conmigo y yo no me pude controlar...ese mismo día que desperté como mujer empecé a salir con tu papá-
-Debes estar bromeando, Samantha, ¿Cómo quieres que te crea eso? Tú no puedes ser Samuel. Para con esto que es de muy mal gusto-
-Adelante, pregunta lo que quieras, estoy segura de que te puedo dar las respuestas que solo Samuel conoce-
Obviamente, el chico incrédulo y hasta algo molesto por la situación que estaba viviendo, comenzó a hacer preguntas, cuestionando con firmeza a una tensa Samantha que respondía correctamente a cada pregunta que se le era lanzaba vez tras vez hasta que el cambio de posiciones fue inevitable, viéndose ahora bastante tenso a un Lucas que le costaba creer la verdad ante sus ojos.
-Solo tengo un par de preguntas más, Samuel, ¿Por qué me estas diciendo todo esto ahora? ¿No era más fácil guárdate el secreto para siempre?-
Samantha nuevamente suspiró y sacó de su bolso un estudio para dárselo a Lucas, quien mientras leía los papeles, oía la explicación de Samantha.
-Honestamente me da vergüenza decir todo esto, y sí que pensé llevar la relación con tu padre en secreto como hasta ahora pero debido a mi embarazo todo va a cambiar-
-¿Embarazo?-
-Sí, todavía es muy pequeño y ni siquiera se nota mi barriga pero es un hecho que estoy embarazada, le conté esto a tu padre y él va tomar la responsabilidad; vamos a casarnos y empezar a vivir juntos muy pronto. Si vamos a vivir juntos obviamente no podíamos seguir ocultando nuestra relación, y yo como tu antiguo amigo, no podría verte a la cara ni tratarte como mi hijo sin que supieras la verdad-
-Espera, ¿En serio crees que te tratare como si fueras mi madre?-
Preguntó con desagrado Lucas al devolver el documentó pero recibiendo más papeles en su lugar después de más palabras de Samantha.
-No realmente, conocí a tu madre y hasta a mi me cuidó, no quiero ni voy a reemplazarla. Sin embargo, sí que estoy enamorada de tu padre, quiero estar con él y voy a volverme su mujer, por lo que legalmente serás mi hijo pero como dije, y agregando mi edad y que era tu amigo, tampoco espero que me trates como una madre, solo pediría el mínimo de respeto y que no cuentes este secreto-
-¿Y cómo por que no debería contarlo? Además de la parte obvia de que nadie me creería-
-Porque quiero dejarte todo lo de Samuel. No me malentiendas, no lo hago como una "compensación" o soborno pero mis juegos, mi ropa, mis cosas y hasta el departamento no lo podré utilizar ahora que seré ama de casa, así que estoy bastante segura de que a Samuel le gustaría que su mejor amigo, se quedara con todo lo que alguna vez fue importante para él, incluso para mí. Con esos documentos queda toda la parte legal arreglada y sobre el resto no debería haber problema. Sé muy bien que esto no soluciona tus sentimientos pero, confesarte todo esto y darte lo que queda de mi antigua vida, sin duda me hace feliz-
La pareja de antiguos amigos caminaron un poco más hasta llegar a una banca del parque, donde Lucas seguía procesando la enorme carga de información que de un momento a otro había recibido.
Samantha tampoco quería presionarlo, solo cuidaba de él pues también era consciente que: saber que su antiguo mejor amigo que desapareció todo un mes, todo este tiempo ha estado como la novia de su papá y ahora dejaba todo a su nombre, no sería nada sencillo.
Los minutos en silencio pasaron, con un extraño ambiente entre ambos que no parecía ir a ningún lado, al menos hasta que Lucas dio un enorme suspiro y guardó los documentos que Samantha le había entregado.
-Si todavía fueras un hombre, o al menos no estuvieras embarazada, te daría un golpe en la cabeza como siempre-
Dijo Lucas soltando un suspiro que se convirtió en risa, y que fue correspondido con una nerviosa sonrisa por parte de Samantha, quien intentó hablar sin éxito al ser interrumpida por su antiguo amigo.
-Gracias, por esto, por todo y por ser honesto. Yo tengo mucho que pensar todavía, ¿De acuerdo? Pero no te preocupes, no le diré nada a nadie y supongo que espero seas feliz con papá, él siempre quiso a Samuel como otro hijo así que tampoco será sencillo para él, hazle compañía como hasta ahora y por favor no cojan cuando esté en casa, necesitaré ir a terapia si los descubro haciendo eso-
Aunque las palabras de Lucas se sentían como una broma pesada, Samantha no pudo evitar sentirse apenada y sonrojarse un poco, puesto que si que sería incómodo para todos si algo así pasará.
-De acuerdo, Lucas, daré lo mejor para ser feliz con tu papá-
-Vaya, esa mierda si que será rara de oír, necesitaré más tiempo del que pensé para acostumbrarme a esto, así que no presionen-
El chico se levantó de la banca, viendo como el sol empezaba a ocultarse, volteando la mirada hacia atrás para ver a su nueva madrastra, o al menos en proceso de serlo, y preguntarle.
-¿Vienes a casa? Lo menos que puedo hacer es acompañarte-
-Sí, muchas gracias-
Respondiendo con torpeza y sorpresa el amable gesto de su hijastro, la rubia Samantha apresuró el paso para caminar en compañía de su antiguo amigo a casa. Eso era algo que siempre hacían desde pequeños pero que esta vez, caminaban juntos como madrastra e hijastro, un cambio bastante significativo para ambos pero que Lucas intentaba aceptar, y Samantha estaba feliz de esa posibilidad, ya que de esa forma una vida feliz con su novio Leonardo, cada vez estaba más cerca de volverse una realidad.


sábado, 10 de diciembre de 2022

Samantha 2

Desde entonces ya había pasado más de una semana donde Samuel no había logrado resolver nada. De hecho estaba cada vez más lejos de volver a ser Samuel, y con cada día se volvía más Samantha.
Después de ese intenso día en que sintió todos los placeres de una mujer, y tuvo su primer cita con Leonardo, todo fue de maravilla; le compró ropa, una bolsa y un teléfono celular, ya que el teléfono y llaves que ella llevaban hace unos días, eran de un amigo de Lucas y solo lo quiso devolver. 
Pero volviendo al tema de su cita. Leonardo le trató como a toda una dama, logrando así que los sentimientos de Samuel estuvieran más conflictuados que nunca porque una cosa era que Leonardo fuera bueno cogiendo, pero si también era un amor de persona y Samantha se enamoraba, volver a la normalidad sería muy complicado. Aunque siendo honesto, en toda esa semana, Samuel no ha conseguido ningún progreso sobre porque se convirtió en mujer, ni tampoco sabe cómo volver a su cuerpo anterior.
De momento, pensó que una buena idea sería terminar su relación con Leonardo, eso le rompería el corazón a ambos pero era algo necesario para centrarse en su búsqueda de volver a la normalidad.
Sin embargo, ese día y tal como siempre pasaba, ni siquiera pudo tocar el tema, ya que apenas toca la puerta, Leonardo le recibe con un beso que se transforma en caricias, acercamiento y algo más de intimidad entre ellos.
Tal como ahora, que tan pronto entró la pequeña Samantha, ni siquiera se quito el vestido y simplemente subió la parte de la falda y bajó la parte de los pechos, dejando toda doblada la prenda alrededor de su esbelta cintura, de esa forma Leonardo le quito la lencería sin problemas y la cargo en sus brazos; Leonardo tenía un cuerpo muy fuerte, y mucho más grande que el de Samantha, quien gozaba más que nunca cada vez que le cargaba de esa forma para tener sexo con ella; se sentía tan linda, pequeña y vulnerable, ni siquiera podía tocar el suelo y aun así se movía sin descanso gracias a los fuertes brazos de Leonardo, a quien abrazaba con recelo mientras tenían algo de placer.
-Oye, Sami, me encanta tenerte aquí pero ¿No tienes que ir a la escuela? Soy feliz de que vengas a verme todos los días y salir contigo pero no quiero meterte en problemas con la escuela-
-No te preocupes, cariño. Nunca he sido tan buena en los estudios así que no hay tanta diferencia, además, estos últimos días me sentido un poco mal-
Samuel intentaba sobrellevar esa doble vida, y aunque había muchos "huecos" sin contar en la vida de Samantha, al menos era bueno recordando lo que decía para no equivocarse al contar su propia vida. Además que eso último que dijo si era verdad, y no se había sentido muy bien desde hace unos días.
-¿Qué te pasa, Samantha? ¿Quieres que te lleve al doctor?-
-Gracias pero no es para tanto, solo algo de mareos y náuseas, además de unos antojos pero estoy bien-
-Espera, ¿Esos no son?-
-Cariño, te estas distrayendo. Hazlo más duro, ¿sí? En lugar de un doctor, revísame a fondo tú-
Con un beso de lo más pervertido, Samantha dominaban en esos momentos los pensamientos de Samuel y las acciones de Leonardo, sucumbiendo a sus deseos más bajos sin ser consciente de la realidad que estaba cada vez más cerca de llegar a experimentar.



viernes, 9 de diciembre de 2022

Samantha 1

La mañana había comenzado como cualquier otro día, en la vida de Samuel, un joven de 18 años que vivía una vida tranquila, y que por alguna misteriosa razón, está mañana despertó como una mujer.
Estaba desnuda por lo que fue fácil ver todo su nuevo cuerpo; pechos de modesto tamaño, una cintura bien formada, con un trasero pequeño perfecto para su baja estatura, con un cabello rubio y un rostro bastante parecido al de Samuel, quien al verse al espejo pensó que se veía como su madre cuando era joven, o quizás si hubiera tenido una hermana gemela, se vería exactamente como Samuel se veía ahora.
Sin entender que había pasado, y sin nadie en su hogar a quien pedirle ayuda, simplemente tomó algo de la ropa que un día olvidó su madre en el departamento; poniéndose así unas bragas negras de encaje, con un sostén que le quedaba algo grande, un liguero y un vestido rojo que sin duda, se le viera por donde se le viera, Samuel ahora era toda una chica.
Una vez vestida, Samuel tomó sus llaves y su móvil para ir a casa de su amigo, Lucas. Lucas y él eran amigos de toda la vida, y Samuel estaba seguro de que sí a alguien podía contarle lo que sucedió y le creería, es Lucas.
En cuestión de minutos, Samuel llegó a la casa de su mejor amigo y tocó la puerta, siendo abierta no por Lucas, sino por su padre Leonardo.
-Hola, señor, ¿se encuentra Lucas? Llevo un rato llamando y no contesta-
-Lo siento, le llamaron del trabajo y estará unos días fuera, puede que sea joven pero tiene bastante responsabilidad. Y disculpa que sea tan directo pero, ¿Quién eres tú?, ¿eres su novia? Si gustas puedes entrar mientras intento localizarlo-
Samuel entró en la casa de su amigo y habló como siempre hacia con su papá, recordando muy tarde que ahora no era Samuel, era una mujer y necesitaba presentarse como una ante el padre de su amigo.
-Lo siento, no quise ser grosera. Soy Samantha y no, no soy novia de Lucas, solo soy una amiga de la escuela-
Samuel estaba muy nervioso y dijo lo primero que se le ocurrió, algo que pareció ser suficiente para engañar a Leonardo, quien seguía preguntando cosas a Samantha.
-Oh, lo siento. Como sabías mi nombre pensé que tú y mi hijo tenían algo, y ya sabes-
-No se preocupe, señor. Pero no es así, a decir verdad a mi me gustan los hombres mayores-
Un silencio invadió la habitación por un momento, pues en esa conversación tan trivial que estaban teniendo tuvo una respuesta por parte de Samuel que ni siquiera sabía porque había respondido con eso.
-Y-yo lo siento mucho, señor. Creo que me tengo que ir-
Con una enorme vergüenza, Samuel se levantó del sofá y agachó la cabeza dispuesto a irse, después de todo se había insinuado al padre de su mejor amigo, quien llevaba ya muchos años soltero desde que la madre de Lucas había muerto.
Samuel pensó que dijo algo realmente inapropiado, especialmente por saber de la situación y por eso quería irse. Sin embargo, Leonardo la detuvo tomando su mano.
El ambiente dio un giro total de la situación, ya que lejos de molestar a Leonardo, este último dio un beso a Samantha, tomándola por sus caderas y comenzando a ir más allá.
Le quito el vestido para ver su bello cuerpo unos momentos, al menos hasta que la propia Samantha se puso de rodillas y bajó la cremallera de Leonardo, revelando su duro miembro que no dudo en llevarse a la boca.
Samuel estaba muy confundido, no entendía como acabó de rodillas chupando la polla de otro hombre. Pero justo eso estaba haciendo como una experta, disfrutando de cada centímetro en su boca, la cual no parecía cansarse de ese momento, queriendo que durará para siempre y estar mucho más tiempo con Leonardo, quien después de varios minutos estaba a punto de terminar, expulsando toda su carga en lo más profundo de la boca de Samantha, quien trago todo sin rechistar.
Fue así como ambos se desnudaron y caminaron hasta la habitación de Leonardo, donde Samantha seguía con la iniciativa al cabalgar la verga como una experta, mientras conversaba con el padre de su amigo.
-Para ser tan joven tienes mucha experiencia-
-Muchas gracias, señor. Creí que por ser tan joven no me daría una oportunidad-
-Sí te soy honesto tenía mucho tiempo sin sexo o una pareja, estoy algo oxidado pero algo en ti me resultó tan familiar, que no me pude negar, y estoy feliz de no haberlo hecho-
El hombre dio un profundo beso a Samantha, al igual que una nalgada que la hizo sonreír con lujuria, para mover con más energía sus caderas.
Gemidos, jadeos y el sonido de la piel chocando una con la otra eran todo lo que se oía en la habitación en esos momentos.
Y así fue, hasta que una pregunta rompió el silencio de la habitación.
-Samantha, ¿te gustaría salir conmigo? Sé que apenas y nos conocemos, y que soy alguien mayor pero no lo sé, me gustaría pasar más tiempo contigo-
-¿Habla en serio, señor Leonardo?-
Preguntó con incredulidad la rubia que no descuido ni un momento el ritmo que sus sentones tenían, oyendo un suspiro por parte de Leonardo quien respondió.
-Perdón, no debí decirlo pero me pareces tan linda y estamos en medio de esto. Si es algo de una vez, solo finge que no dije nada pero si te gustaría algo mas, yo-
En ese momento Samantha interrumpió la torpe declaración del mayor para robarle un beso en los labios, viéndolo directo a los ojos y con mucho cariño y picardía, para decir.
-Por supuesto que quiero salir con usted, señor. Me estas volviendo loca y quiero conocerte mucho, mucho más, ¿Qué tal si después de esto vamos a comer? No traje mi bolso pero la próxima vez invito yo-
-¿Invitar? Para nada, Samantha, yo soy el hombre de esta relación así que yo pagaré lo que quieras, también te compraré un bolso y todo lo que quieras, ¿esta bien? -
Esas palabras mucho más seguras de Leonardo resonaron en Samuel, quien recobrando un poco de su consciencia, se daba cuenta que desde que entró a casa de Leonardo se había comportado como una mujer, incluso estaba teniendo sexo y aceptó salir con el padre de su mejor amigo, quien la trataba como a toda una dama.
Y aunque todas estas cosas daban vueltas en la cabeza de Samuel, dio un beso más al hombre con quien tenía sexo, diciendo con confianza.
-Esta bien-
Ante todo lo que su pareja le decía, y dejando para después, preocuparse de su situación.


miércoles, 7 de diciembre de 2022

ADNcente

-Ah, ¿de nuevo volvió a crecer? Si apenas lo corte ayer...lo peor es que no solo eso ha crecido...me pican, me pican mucho-
Se decía al despertar la rejuvenecida Ana, una adolescente que sufría de los beneficios y consecuencias de la pubertad desde hace ya unos meses.
Llegados a cierta edad, los niños y niñas empiezan a tener muchos cambios físicos y hormonales, en las niñas que se vuelven señoritas como Ana hay muchos cambios: ensanchamiento de sus bellas caderas, el desarrollo de sus senos, el crecimiento de vello corporal en todas partes, tener algunos días difíciles cada mes y cientos de cosas más que cada joven y señorita viven de una forma distinta.
Esta mañana al despertar, Ana se dio cuenta de que el cabello oscuro que tenía y que había cortado a la altura de sus hombros, nuevamente le cubría la mitad superior de su pequeña espalda, llegándole a la altura de los broches de su oscuro sostén. Mismo sostén que sin importar cuanto le gustara o lo cómodo que fuera, estaba a punto de cambiar y es que o lo cambiaba ella por uno más grande a la brevedad, o sus mismos pechos en crecimiento se encargarían de reventar la prenda íntima en cuestión de días.
Ese sostén no era lo único que tenía que cambiar, pues más de algunas braguitas ya son muy infantiles para la joven Ana, al igual que hay sostenes que ya ni siquiera van a cerrar, hasta otras prendas como blusas, faldas y vestidos tendrán que cambiar por algo mayor o de unas tallas más, ya que con el crecimiento de sus caderas, pecho y hasta algunos centímetros de altura, el guardarropa de la joven requiere un cambio urgente.
-De haber sabido que mi cuerpo cambiaría tanto, ni siquiera hubiera comprado tanta ropa. Aunque la idea era comprar lo mínimo, pero llegando a la tienda no me pude resistir y toooodooooo me parecía tan lindo, que compre demasiado. Estoy segura de que eso pasara de nuevo-
Gastar tanto dinero en ropa y cosas lindas antes no le hacía mucha ilusión pero ahora si que la hay, y aunque sentir picazón en sus pezones por su constante crecimiento, como las bragas se ajustan demasiado a sus caderas y trasero, o hasta darse cuenta de cómo algunos lugares que antes no tenían vello ahora lo tienen, son cosas que vienen de la mano con su crecimiento.
Un cambio y crecimiento erróneo que ha vivido desde hace unos meses, y al que se ha acostumbrado increíblemente rápido, a pesar de tener días complicados como este.
André era un joven adulto que había ahorrado durante mucho tiempo para verse mucho más masculino. Para ello acudió a una clínica especializada en las hormonas pero no tan buena en la parte administrativa.
André ingresó al hospital para un tratamiento hormonal masculino, que le daría más músculo, un carácter más duro, vello facial y en su pecho, hasta algunas mejoras en la apariencia y resistencia de su compañero.
Sin embargo, cuando el hombre despertó del tratamiento hormonal, ya era una señorita. El tratamiento hormonal fue equivocado y en vez de recibir el tratamiento masculino, recibió el tratamiento femenino, el cual tenía resultados garantizados de por vida.
En otras palabras, en lugar de ganar enormes pectorales, ganó lindos pechos en crecimiento, puede que nunca tenga barba o bigote pero su cuerpo lo compensa con una brillante y larga cabellera, en vez de que su virilidad masculina creciera, su nueva intimidad está muy cerca de experimentar lo que cada mujer pasa una vez al mes. Y cientos de cambios más que tendrá que vivir como mujer, pues no sólo cambió de género, también lo hizo en edad, retrocediendo los años suficientes para volver a pasar por la pubertad, solo que esta ocasión la vivirá como una niña que se vuelve una señorita. En cuerpo y pensamiento.
-Sí le veo el lado bueno a esto, al menos podré comprar más ropa linda para que León se fije en mí-
La idea de que León, un chico de su clase, se fije en ella hace que su corazón lata con fuerzas.
Desde que volvió a la escuela, está vez como mujer, se dio el amor a primera vista entre Ana y León. Este último no sabe los sentimientos de Ana, ya que lo último que queda de André había intentado negar el amor que sentía por otro hombre.
No obstante, mientras su cuerpo se feminiza día con día, la mente de André, rápidamente se vuelve más la de Ana al estar enamorada.
Gracias al tratamiento hormonal equivocado, André dejó esa vida de joven adulto atrás para aceptar está nueva vida como Ana; una adolescente común y corriente, que asiste a la escuela como cualquier otra, sintiendo los cambios íntimos que toda chica siente durante la pubertad, enamorándose por primera vez de un chico de su nueva edad y esforzándose por tener una buena y feliz vida tal como la que, por un accidente de ADN, tuvo que dejar atrás pero que esta dispuesta a volver a vivir esta vez como mujer. Aunque claro, para llegar a ser una buena mujer, primero tendrá que pasar por la pubertad.


lunes, 5 de diciembre de 2022

La nenita del gimnasio

-Muy bien es hora de tu...ay, no puede ser...-
Comentaba con desagrado la entrenadora del gimnasio Sarah, al ver como una pequeña y temblorosa chica pelirroja intentaba levantas unas pesas sin éxito; la joven solo podía sostener las pesas pero no levantar los brazos, dejándola en una penosa situación que no cambiaba por mucho que se esforzara, de hecho empeoró tras la llegada de la hostil entrenadora, bajando los ánimos de la pelirroja. 
-O-perdón...entre...nadora...hago..lo...lo mejor...q-que...puedo-
En ese momento la pequeña pelirroja intentó con todas sus fuerzas levantar las manos con las pesas por encima de la cabeza, logrando apenas llegar a la altura de su rostro, un avance para ella pero que ni siquiera podía tomarse en cuenta como una repetición del ejercicio. 
La entrenadora se mantuvo viendo a la joven durante algunos minutos, cada vez más molesta y aburrida de ver cómo aquella chica no podía completar ni una vez aquel ejercicio de varias repeticiones en varias series. 
-Vamos, ¿No es hora de que te rindas? Las pesas son de medio kilo y ni siquiera puedes con eso, es momento de admitir que ya no sirves para esto-
Ante esas duras palabras de la entrenadora, la joven pelirroja sólo comenzó a sollozar y sus ojos rápidamente se empezaron a notar temblorosos y cristalinos, ella estaba a punto de llorar pero la entrenadora ni siquiera le iba a dar ese gusto a la chica. 
-Uy, la nenita del gimnasio ya va llorar. En serio, Carly, tienes que dejar de llorar por todo, que no tienes 5 años para resolver las cosas así-
Tras otro duro regaño que solo se volvía más y más fuerte, la pelirroja no tuvo más remedio que aguantar las ganas de llorar y protestar con una voz muy muy baja, que apenas y la entrenadora alcanzó a oír, pero que para desgracia de la pelirroja, la entrenadora si escuchó.
-Soy Carlos...no me diga así-
Al oír eso, la expresión de Sarah estaba llena de enojo y desagrado, tan directos hacia Carly que al darse cuenta de lo que hizo, solo atinó a agachar la cabeza y cerrar los ojos, esperando con miedo el inminente castigo que Sarah le daría. 
-¿Ah no? Solo mírate: cabello pelirrojo hasta el trasero, estatura baja, sin fuerza como para levantar las pesas de yoga femenina, y por supuesto, ¡esto!-
En ese momento Sarah subió el sostén deportivo que vestía Carly, al igual que bajo su short deportivo, dejándola prácticamente desnuda y sin opción de volverse a poner la ropa. No sólo porque sus manos estaban ocupadas con las pesas, también sabía que no debía ir en contra de lo que hacía su entrenadora. Por lo que no tuvo más remedio que aguantar las lágrimas en esa humillante posición, donde su rostro estaba cada vez más rojo al ser expuesto de esa manera. 
-Estas cosas no son pectorales masculinos, cielo. Se llama pechos y toda mujer los tiene, igual que esa linda y pequeña hendidura que tienes entre las piernas. Por no mencionar que tú misma llegaste usando ese sostén y short deportivos pero son tan cortos y ajustados que más bien son un conjunto de lencería-
-P-pero... Tú...tú me lo diste...no es lencería..-
Una vez más, Carly protesto inútilmente contra su entrenadora, quien en respuesta siguió humillando a la pobre pelirroja, está vez dándole palmaditas en la cabeza como si se tratará de un pobre animalito.
-Te la di porque te tuve lastima, la ropa de hombre que traías ni siquiera te quedaba. Al menos con esa ropa de señorita puedes entrenar sin acabar desnuda en el proceso. Bueno, sigues siendo una niña llorona y debilucha que no puede ni con una pesa pero al menos ya tienes ropa adecuada-
-P-pero-
-Y si tan obediente eres como para ponerte ropa de entretenimiento de mujer, ¿por qué no entiendes que ahora eres una nenita llorona y debilucha llamada Carly? Será que ¿además de molesta y llorona también eres estúpida? Eso explicaría todo-
La entrenadora iba cada vez más lejos con sus palabras y acciones, donde lo peor ni siquiera había comenzando. 
Cualquiera podría pensar que la entrenadora era una abusiva que pasaba por encima de los más débiles, burlándose y humillándolos todo lo posible por mero placer pero no, este no era el caso, y todo lo que Sarah le hacía a Carly era una venganza. 
Carlos era un hombre enorme de casi 2 metros de altura, con músculos por todo su cuerpo, además de ser bastante guapo por lo que no sólo era el deseo de muchas mujeres, también era la envidia de cientos de hombres que lo veían en el gimnasio.
Sin embargo, aquel individuo con un cuerpo y atractivo superior, solo era lindo en imagen puesto que su personalidad era de lo peor; un completo patán y machista, que daba nalgadas a las chicas del gimnasio cuando quería, a las que recién empieza les criticaba su cuerpo y les decía cosas como que serían más útiles en la cocina, ni siquiera los hombres se salvaban ya que también a ellos los humillaba cada que podía criticando sus aspectos.
Nadie nunca le decía nada, después de todo nadie quería enfrentarse a ese musculoso gigante, quien cada vez era más orgulloso y arrogante al siempre salirse con la suya. 
Al menos hasta que Sarah llegó, la última entrenadora había renunciado tras el constante abuso que recibía de Carlos, quien repetía esas desagradables conductas y molestos comentarios con una Sarah que no iba a tolerarlo. 
Le bastó un día a Sarah para cansarse de ese cretino y castigarlo con su propia mano de una forma que nadie podía imaginar. 
En el momento que Carlos la tomó por la cintura, la besó y nalgueo, Sarah aprovecho para ponerle una maldición que desde entonces haría efecto. 
La maldición volvería a Carlos en una mujer pero bajo una condición en particular: cada vez que se ejercite, su cuerpo se volverá más femenino, más pequeño, más débil, más sumiso y más sensible física y emocionalmente. 
De esta forma, desde el primer día empezaron a correr los efectos de la maldición; Carlos se sentía más débil y cansado, pero su orgullo le impedía ejercitar menos, así que obligaba a su cuerpo a seguir intentando, y con cada intento solo conseguía volverse más mujer cada vez. 
Sarah esperaba que en unos 2 o 3 meses se completará la transformación de Carlos en Carly pero no, Carlos siguió siendo un idiota y orgulloso sujeto que aceleró su transformación, volviéndose una sensible, sumisa y llorona nenita en tan sólo 3 semanas. 
Hoy es cuando la transformación se ha completado, pues ver sus pechos pequeños, su vagina y que ni siquiera puede levantar las pesas que algún niño podría cargar sin problemas, muestran lo efectiva que fue la maldición de Sarah en Carlos. 
Carlos ha negado todo lo que le ha pasado en las últimas semanas: no quiere reconocer que se volvió mucho más débil, que perdió más de medio metro de altura, que no le gusta hacer cosas feas a las mujeres, que a él no le gusta ser tratado como chica, ni mostrarse más sensible ni que basta con levantarle la voz para tener ganas de llorar, o más bien, llorar tal como una niña ante cada situación. 
Y a pesar de todo lo que se niega a reconocer, no tiene de otra que aceptarlo sumisamente y obedecer cuando está su entrenadora Sarah, quien no le pregunta que quiere hacer, le dice que es lo que debe hacer. 
De esa forma logró que Carlos empezará a usar ropa de mujer, a que se sintiera mal por todo lo que hizo antes, a que cada vez su entrenamiento en el gimnasio fuera para peor y sobre todo que Carlos no respondiera, pensara o criticara, simplemente a que obedeciera sin llorar de por medio. 
Puede que lo único que quede de Carlos, es negarse a ser llamada Carly y negarse a dejar el gimnasio, pero con la situación que estaba viviendo en esos momentos, Sarah vio la oportunidad de atar esos cabos sueltos.
-Carly, solo admite la verdad delante de tus ojos: eres una mujer, una mujer extremadamente molesta, sensible y débil. No te lo había querido decir pero ya hay quejas sobre ti por tu constante llanto, y como tu entrenadora sé que no vas a mejorar ni vas a dejar de llorar, así que, ríndete con esto-
-Pero...-
-Carly, no me hagas repetirlo. No puedes seguir aquí, este sitio es para hombres y mujeres fuertes como yo, el gimnasio no es lugar para una nenita llorona y debilucha como tú. Así que puedes elegir a dónde quieres ir ahora, tus opciones son: clases de ballet, clases de cocina, o clases de costura, esas si son cosas femeninas que una nenita como tú puede hacer, o al menos eso espero-
En ese momento, Carly no aguantó más, soltó las pesas y comenzó a llorar. 
Sarah por primera vez se mostró amable, al limpiar sus lágrimas, ayudarle a poner su ropa nuevamente y consolar de una forma a la chica, que simplemente no supo cómo responder más allá de aceptar el buen trato que recibía. 
-Sé que es complicado por lo que pasas pero no quiero que le ocurra algo malo a mi pequeña aprendiz, solo intento cuidarte y que conozcas algo nuevo, además que no te dejare sola ya que sea cual sea la clase que elijas, yo seguiré siendo tu entrenadora para apoyarte en todo-
El cambio en la actitud y acciones de Sarah podía ser desconcertante para cualquiera persona pero no para Carly, quien inocentemente creía como verdaderas cada una de esas palabra que salía de su entrenadora, quien solo decía esas cosas y se portaba de esa forma para que Carlos finalmente se convirtiera en Carly física y mentalmente. 
Logrando con éxito su objetivo al oír a Carly responder.
-Si...si usted estará conmigo...creo que intentaré con el ballet...¿Está bien, entrenadora?-
-Por supuesto que sí, desde ahora no estaremos en el gimnasio, estaremos en un salón de baile en la otra calle, te llevare más ropa para que entrenes y recuerda que el ballet es para chicas, así que ahí todas te conocerán como Carly, ¿quedo claro?-
Limpiándose las últimas lágrimas de su cara, Carly asintiendo, aceptando por fin dar este último paso para ser y vivir como una chica. 
-Muy bien entonces los días de levantar pesas se acabaron, a partir de mañana Carly entrenará ballet y ¿Quién sabe? Tal vez ahí si que seas buena, es un deporte femenino y delicado perfecto para ti, no sirves para las pesas como lo hacen los hombres, pero podrías ser la mujer más perfecta y delicada que destaque en el ballet-
Con esas últimas y bellas palabras falsas, Sarah terminaba de convencer a Carly de abrazar esta nueva vida donde ya no será la nenita llorona del gimnasio, desde ahora en adelante la delicada y sumisa Carly será una chica que practique ballet y abrace agradecida su nueva vida como mujer.


sábado, 3 de diciembre de 2022

Humanas normales

En una noche como cualquier otra, los curiosos amigos Luis y Ricardo, encontraron algo muy peculiar que llamó su atención.
Ellos estaban jugando en el patio trasero cuando por el cielo, algo se dirigía hacia ellos. 
Los niños pensaron que era algún fuego artificial que caería en su patio por lo que se alejaron sin darle mucha importancia, grande fue su sorpresa cuando aquel "fuego artificial" más bien era una especie de nave espacial; era tan pequeña que apenas y dejó un impacto en el piso, de hecho la confundieron con una nave a control remoto o una especie de dron el cual tuvo un accidente. Sin embargo, cuando los amigos vieron que de aquel juguete salían unos pequeños seres verdes y de aspecto viscoso, fue que lo empezaron a tomar con seriedad.
Asombrados por las diminutas criaturas frente a sus ojos, quienes decían venir en paz, los amigos tomaron la nave y a los seres para esconderla en su habitación mientras pensaban en que hacer.
-¿Como podríamos ayudarles, Ricardo? Necesitan volver a casa-
Preguntaba Luis, a lo que su amigo respondió.
-No lo sé, ¿quizás podamos pedir ayuda a un adulto? Tal vez mi mamá pueda ayudarnos-
-Pero, ¿Cómo nos ayudará? Ella no tiene una nave espacial o algo para que estos pequeños vuelvan a su mundo-
-Tienes razón...pero, ¿Qué tal si me compra una nueva nave a control remoto? Así nuestros amigos podrían ir muy lejos y-
-¿Qué están haciendo, mocosos? Adivinare: tonterías y mucho ruido. Cállense un rato, quiero practicar un poco y todo su ruido me distrae-
La conversación de los amigos se vio interrumpida por la hermana mayor de Luis, Jessica: una joven en sus 20 años, cuyo cuerpo y atributos femeninos todavía se están desarrollando, con un cabello oscuro teñido de dorado, vistiendo ropas cortas y reveladoras, destacando especialmente por su actitud grosera con su hermano menor y su amigo quienes ocultaron la nave y pararon la conversación de golpe.
-Lo sentimos-
Respondieron ambos chicos mientras la rubia sonreía con satisfacción al haber molestado a los menores, cerrando la puerta tras de ella para ir a su propia habitación.
Fue entonces, que tras unos segundos, Luis le preguntó a Ricardo.
-Oye, ¿Dónde están nuestros amigos?-
¿Qué había pasado? Hace unos segundos estaban en la habitación, en su diminuta nave espacial, y ahora no tenían ni la menor idea de donde se pudieron ir los extraterrestres. Luis y Ricardo de inmediato se pusieron a buscar por toda la habitación sin éxito alguno. Después de todo aquellos seres ya habían dejado la habitación mientras los chicos estaban distraídos.
Los tres seres especiales, aprovechando su pequeño tamaño y extraña complexión, se las arreglaron para seguir a la hermana mayor de Luis y con ella desprevenida dieron inicio a su plan.
"El jefe" de aquellos seres se deslizó rápidamente por toda la habitación de la joven, quien estaba completamente distraída al practicar con su guitarra eléctrica y usando su amplificador.
Jessica no escuchaba a los extraterrestres y tampoco los veía, por lo que poseer su cuerpo fue de lo más sencillo: Simplemente el jefe de los extraterrestre se acercó a ella, subió por su ropa y se metió por uno de sus oídos hasta llegar a su cerebro, lugar donde se uniría al cuerpo de la joven para robarlo.
Esa pequeña raza de extraterrestres era muy buena para algo en especial, robar y poseer cuerpos, cosa que Jessica acaba de experimentar. Aunque para ser honesto, aquella grosera y ruda hermana mayor ya no existía como la conocían, ahora era un extraterrestre el que poseía ese cuerpo, sus recuerdos y su vida, la asimilación o robo de cuerpos estaba completa, por lo que era una persona nueva a disposición del extraterrestre.
-¿Como te sientes, jefe?-
Preguntó uno de los extraterrestre restantes y que se ocultaban en el nuevo cuerpo de su jefe, o mejor dicho, en el nuevo cuerpo de una Jessica que se movía con torpeza al estar conociendo su cuerpo.
-Muy, muy alta, también algo extraña, este cuerpo siente frío pero no lo culpó; la antigua Jessica disfrutaba de esta ropa aun si su cuerpo temblaba de frío, así que tendré que acostumbrarme o cambiarme de ropa. Pero esa será después, aun tenemos cosas que hacer-
Con un poco de trabajo por culpa de los altos tacones, el extraterrestre apodado "Jefe", quien siempre toma las decisiones, se puso de pie y camino fuera de la habitación. Aprovechando los recuerdos de la antigua Jessica para dirigirse a una habitación en especial, una en la cual no fue recibida de la mejor manera.
-¿¡J-Jessica!?¿¡Qué crees que estas haciendo!? Respeta a tu madre, sal de inmediato y cierra la puerta-
Gritaba con vergüenza una mujer totalmente desnuda, de cabello largo y oscuro, con una figura pequeña pero bien cuidada, con algunos años más que Jessica y que tal como decía, resultó ser Sandra, la madre de aquella rubia a quien le habían robado el cuerpo hace unos minutos. 
-Mente, ve por el-
Se escuchó decir a Jessica, quien estiró su mano y de ahí salió disparado un segundo alienígena cuyo nombre clave era "mente", ya que él era la mente de estas y sus operaciones pasadas. 
Sandra no tuvo mucho que hacer, aquel factor sorpresa fue decisivo para el segundo robo de los alienígenas. La madura mujer no entendía porque su hija entró a la habitación, porque no obedecía, ni porque dijo esas cosas tan raras. Intentó ponerse algo de ropa antes de actuar pero esa decisión la dejó aún más indefensa, viendo como el pequeño extraterrestre aterrizaba en sus pechos para subir rápidamente por su boca, y tal como pasó con su hija, sufrir un robo de cuerpos gracias a esos peculiares seres. 
-Ahora entiendo a que se refería el jefe, estos cuerpos son tan débiles y sensibles, a nosotros no nos afecta el frío pero ahora que no visto ninguna prenda humana, mi cuerpo femenino comienza a temblar como una forma de mantener el calor...es extraño pero fascinante-
Tal como la mente que es, el segundo extraterrestre sentía aún más curiosidad y fascinación por el cuerpo que había robado; explorando cada recuerdo y pensamiento de la anterior Sandra, viendo con el máximo detalle cada centímetro de su nuevo cuerpo, y planteando todo tipo de ideas sobre los límites y capacidades de su nuevo cuerpo humano. 
-Me da gusto que tu nuevo cuerpo te agrade, mente, pero aún falta un cuerpo por robar para nuestro principiante. Muchacho de ti depende tomar un cuerpo, más te vale hacerlo bien a la primera-
Ordenó el jefe, quien centrado en su objetivo de que todo el grupo estuviera bien, hizo que la mente se concentrará de nuevo en la misión, cuyo objetivo ahora era conseguir un cuerpo más para su principiante. 
Después de que la mente, o mejor dicho Sandra se pusiera algo de ropa, la última víctima llegó de acuerdo a lo planeado. 
Verónica, la madre de Ricardo, había llegado por su hijo para irse a casa. 
No obstante, los alienígenas ya tenían prevista su llegada, por lo que el jefe y la mente, se las arreglaron para llevar a Verónica hasta la habitación de Sandra, donde la harían caer en la misma trampa de la cual la anterior Sandra no supo escapar. 
-Sandra, ¿Qué pasa? Dijiste que querías hablar en un lugar más privado pero, ¿es por Ricardo? ¿Acaso hizo algo malo?-
Preguntaba con algo de nervios Verónica, quien apenas llegar a la casa fue recibida por su amiga Sandra, quien le pidió hablar a solas en su habitación de algo muy importante. Inocentemente Verónica pensaba que justo eso iba a pasar, pero una vez que entró a la habitación, su destino también ya se había sentenciado. 
-No, de hecho su descendencia fue de gran utilidad para nuestra causa. Por lo que debería sentirse honrada de habernos ayudado-
-Okey...¿Entonces mi hijo hizo algo bueno? Estas hablando de una forma muy rara, amiga pero-
Finalmente el último alienígena conocido como el "principiante", al ser el más joven y nuevo en el grupo, pudo adentrarse en el cuerpo de Verónica para poseerlo.
Verónica era una mujer mucho más destacada que Sandra o Jessica, la madre soltera tenía un largo cabello oscuro, con una piel un tanto bronceada, pechos de mayor tamaño que las otras mujeres y unas caderas perfectas, básicamente su cuerpo era el mejor de los 3 tanto para el cortejo como para tener descendencia. Y al ver la provocativa lencería que llevaba, dicha suposición de su cuerpo, ahora se confirmaba.
Créditos en la imagen.
-Principiante, ¿Qué estas haciendo? Tienes que usar tus prendas humanas para que no sientas frío o expongas tus puntos débiles-
Comentó el jefe, teniendo una rápida respuesta de el principiante que no dejaba de admirar su nuevo reflejo ante el espejo.
-Estoy al corriente de eso pero, ¿Qué puntos débiles? Si este cuerpo es perfecto para el cortejo humano, incluso después de poseerlo no dejó de sentir atracción hacia el. Además, desde ahora yo soy Verónica y no tiene nada de malo que Verónica se vea desnuda-
El principiante argumentaba algunas cosas destacables que para sorpresa de todos, fueron respaldadas por la mente, quien también comenzaba a quitarse la ropa. 
-El prin...Verónica tiene razón, debemos explorar y conocer nuestras nuevas  anatomías humnas para su cuidado, y también debemos aprender a comportarnos tal como las anteriores dueñas de estos cuerpos femeninos. De esa forma podremos vivir como humanas normales de la Tierra, y no levantar ninguna sospecha de que somos fugitivos de otro planeta, ¿O que piensa usted, jefe?-
El jefe de estos tres alienígenas se quedó en silencio pensando un momento sobre la situación en que se encontraban antes de sonreír y anunciar su decisión, la cual ya se podía suponer cuando también se quito las ropas góticas de su cuerpo. 
-Mis muchachos, creo que ya hemos corrido y escondido suficiente tiempo, la nave no está en condiciones de seguir y nosotros no podemos repararla, así que, ¿por qué no nos quedamos con estas vidas? Desde ahora; principiante, tú serás Verónica, la mamá de Ricardo y buena amiga de la familia; mente, tú serás Sandra, la madre de Luis y mía; yo soy Jessica desde ahora, seré tu hija y la hermana mayor de Luis. Tenemos que adaptarnos lo mas pronto a estas vidas humanas para no levantar sospechas de los humanos ni de los otros seres que pudieran venir a buscarnos, desde ahora somos humanas normales, ¿entendido?-
Todos los aliens estaban de acuerdo con la situación, aceptando con gusto sus nuevas vidas, apuntó de indagar aún más en sus femeninos cuerpos, cuando la puerta sonó.
-Mamá, ¿Puedo entrar a buscar algo? Es algo secreto pero no lo encuentro por ningún lado-
Se oía preguntar a Luis del otro lado de la puerta, interrumpiendo el momento de las nuevas mujeres pero teniendo una rápida respuesta de Sandra.
-No, lo siento hijo pero estoy un poco ocupada con tu hermana y Verónica-
-¿Mamá esta ahí con usted, señora Sandra? Disculpe, ¿le podría decir si puedo quedarme un rato más? Al menos hasta encontrar lo que buscamos-
En ese momento, Verónica respondió.
-No te preocupes, puedes jugar con tu amigo un rato más mientras habló con Sandra, diviértanse-
Tras esa respuesta ambos niños salieron corriendo y murmurando cosas acerca de encontrar "eso" que había desaparecido frente a sus ojos y que por más que buscaban, no tenían ni idea de donde estaban.
Los aliens sabían a que se referían, y aunque tenían muchas ganas de explorar más sus nuevos cuerpos, no tuvieron de otra más que volverse a poner la ropa y pensar una nueva estrategia sobre cómo hacerse pasar por verdaderas humanas, ante los curiosos ojos de sus nuevos hijos. A partir de ahora no sol tenían responsabilidad sobre sus vidas, también la tenían sobre la vida de esos pequeños seres humanos a los cuales cuidarían de alguna forma y se asegurarían de que no descubran la verdad, aunque, aún si lo llegan a saber no hay nada que puedan hacer. Las nuevas Jessica, Sandra y Verónica llegaron para quedarse.


jueves, 1 de diciembre de 2022

Popular entre las chicas

Mi hermana Vanessa era una persona de lo más terrible, horrible y molesta. No entiendo porque se volvió así cuando ambos entramos al mismo colegio pero sin duda, a partir de ese momento hubo un cambio en ella, uno bastante grande pues se trataba de su sexualidad.
Cuando entramos a la universidad, no tardó mucho tiempo en decir que le gustaban las chicas, y eso es algo que realmente no me molestaría de no ser que todas las chicas que le gustaban eran mis novias, mis amigas o simplemente alguien con quien estaba coqueteando.
Se volvió de lo más molesto y humillante que cada chica con la que salía, o intentaba salir, en cuestión de días me terminaban votando para irse con mi hermana.
Cansado de esta situación, decide vengarme fuego con fuego, y así como ella me robaba mis novias, yo me robaría su cuerpo entero.
Imagine que al robarme su cuerpo, sería bastante popular entre las chicas, después de todo había visto como las mujeres casi que hacían fila para estar con ella. Justo esa parte de su vida es la que más quería robar, y con un amuleto mágico, justo esa fantasía se volvería una realidad.
Puse en marcha mi plan, use aquel amuleto y me apodere de su cuerpo por la mañana, antes de irme a la escuela, dejando a mi cuerpo actual por su cuenta, tal como haría yo en cualquier día. 
Por mi parte no quería perder el tiempo, y tan pronto como me apodere del cuerpo de mi hermana, cada chica que le coqueteaba en la escuela, había notado un pequeño cambio agradable en Vanessa, pues actuaba más segura y dominante que nunca con todas. 
De esa forma transcurrió todo mi día como chica en el cuerpo de mi hermana, el cual pensaba devolver hasta que hubo una pequeña intromisión. 
Cindy, Erika y Nicole entraron al aula vacía. 
Cindy era mi ex novia, una chica alta y rubia, con una figura bastante regular, y que siempre parece tener algo entre más, o al menos esa es la impresión que me dejó a mí, incluso cuando me dejó por mi hermana, esa impresión no cambió. 
Nicole por su parte no la conozco muy bien, la vi algunas veces y siempre estaba detrás de mí hermana. Por lo que sé mi hermana es la delegada de la clase, y la segunda al mando es esta chica de grandes pechos, cabello corto y oscuro, además de un rostro de lo más precioso. Muy seguido se rumorea que hay una relación a escondidas entre la delegada y la vice delegada, e incluso si no lo hay, el interés de Nicole por mi hermana es tan obvio que nadie intenta cortejar a la vice presidenta. 
Por último estaba Erika, de cabello rosa y cuya gran belleza podría estar ligada a su pequeñez en todo lo demás; no sólo era la más baja de estatura de todas las chicas, también su cuerpo no había crecido tanto como el de las demás, y junto a su bajo intelecto, perfectamente se le podría confundir con una chica mucho más pequeña de no ser por su uniforme y los rumores atrevidos que hay de ella. De hecho, estos rumores los quise poner a prueba pero también me rechazo al decir que estaba interesada por mi hermana. 
En retrospectiva debí sospechar que algo estaba mal, o que algo iba a pasar cuando 3 intereses románticos de mi hermana, la abordaba en un salón solitario después de la escuela. Pero también pensé que no habría problema al estar dominando a las chicas todo el día, no solo yo, con cualquier chica que tuviera enfrente, mi hermana parecía quien llevaba el mando de la relación. 
-Oiga, presi, ¿Qué cree que ha estado haciendo todo el día? Puede que le hayamos dado permiso para aparentar pero no debe olvidar que usted solo es nuestro juguete-
Comentó Cindy poniéndose por detrás mío mientras que Erika se acercaba juguetonamente por delante y agregaba. 
-Cindy tiene razón, la jefa se ha estado portando muy raro el día de hoy. No es que me moleste pero no debe olvidar que es nuestra mascota-
-Vamos, vamos, en calma las dos, quizás sea algo bueno que se comporte así. A lo mejor es su forma de mostrar que ya está comenzando a disfrutar ser nuestra esclava-
Erika y Cindy sonrieron con sorpresa y alegría, pues parecía que ninguna había pensado en la opinión que Nicole comentaba, mientras me rodeaba por la derecha. 
Las 3 chicas intercambiaron miradas y sin preguntar, me arrastraron hasta quedar encima de mi pupitre donde sucedió algo inesperado. 
-Esperen-
Proteste en vano, puesto que ninguna de las chicas se detuvo.
-¿¡Eh!? ¿Desde cuando los juguetes dan ordenes?.... Lencería tan pura y genérica no va con el tipo de persona que eres. Adiós-
Decía Cindy, levantando el abrigo y blusa de mi uniforme para dejar a la vista el blanco sostén que vestía, desabrochándolo y comenzando a pellizcar mis nuevos pezones, los cuales en cuestión de segundos ya se estaban poniendo duros. 
-¿Eh? ¿Tan tensa estas que no quieres abrir las piernas? Nicole, te lo encargo a ti-
Con una inocencia que no coincidía con lo que hacía, la pelirosa de coletas me levantaba una de mis piernas mientras sostenía la otra, haciendo así que mis piernas quedarán perfectamente abiertas para ellas.
Con mis piernas tan vulnerables, Nicole se encargo de levantar mi falda y bajar mis bragas, metiendo sus dedos hábilmente dentro de mi intimidad y sus alrededores. 
-Vaya, presi, usted se estará negando pero su cuerpo está colaborando bastante, ¿será que por eso se comportaba rara desde la mañana? Tal vez estaba tan ansiosa por este momento que no podía esperar nuestra pobre esclava-
-¡Pero que maaaal! Las mascotas no le dicen a sus amas cuando hay que actuar, mala mascota, ¡mala!-
¿Juguete? ¿Mascota? ¿Esclava? Estas chicas me estaban bombardeando tanto física como mental, tanto que apenas y podía respirar. 
Ellas tienen razón, mi cuerpo quería esto. Desde que ellas entraron no hui pero si que sentía algo raro, eran nervios y un montón de expectativas que apenas comenzaron, el cuerpo de Vanessa obedeció sin rechistar. 
No había visto bien su cuerpo hasta ahora, ni siquiera lo había tocado un poco, y ahora que todas ellas me están tocando a la vez, simplemente es demasiado para mí cabeza: 
No pensé que los pechos de mi hermana fueran tan grandes, casi tan grandes como sensibles pues las hábiles manos de Cindy que estrujan, juegan y pellizcas tanto los pechos como los pezones, solo hacen que quiera más, que los pechos me ardan y los pezones se pongan muy duros. 
Nicole no se queda para nada atrás, pues sus dedos tan suaves y delgados hacen que sienta una corriente eléctrica por toda mi piel cuando ella se acerca a la intimidad de mi hermana, la cual cada vez está más empapada pero que se niega a tocar más de unos segundos, haciéndome sentir aún más ansiosa pero sobre todo como un pequeño animalito presa de un depredador quien sólo juega con él antes de devorarlo. 
Erika por su parte no ha dejado de acariciar mis muslos y trasero, que también me hacen sentir de maravilla, pero sus constantes burlas, risas y palabrerías hacen un lío aún más grande en mi cabeza. 
Lidiar con una sola de ellas sería bastante difícil. Lidiar con las 3 es imposible. 
Mi cabeza es la que más trabajo tiene en estos momentos, no solo porque Cindy cada tanto jala mi trenzado y oscuro cabello, más bien toda la información que recibo en sus actos y palabras, es demasiada como para seguir el ritmo. 
-pe....pero....¿P-porquuuumm-
Mis palabras fueron interrumpidas por Cindy, quien tras tomar mi rostro con fuerzas hacia ella, comenzó a besarme, metiendo su lengua por mi boca, obligándome a intercambiar saliva y a centrar toda mi poca energía en seguir respirando mientras recibo su apasionado y sucio beso. 
-Hmm, chicas, ¿soy solo yo o nuestro juguete esta más torpe que de costumbre? No me está besando como le enseñe-
Comentó algo pensativa la rubia Cindy, quien rápidamente fue respaldada por sus amigas. 
-Ahora que lo mencionas, nuestra esclava tampoco está moviendo sus caderas como le dije la última vez-
Agregó Nicole. 
-¡No sólo eso! Tampoco está respondiendo como la mascota que es. Si no obedece como le enseñamos, la maestra Karla se enojara con nosotras-
Añadió Erika. 
-¿Te preocupa Karla? Ella no dirá nada, solo la tratara con dureza al juguete, a mi me preocupa más la doctora Sofía, podrá ser una anciana pero es de temer cuando se enoja, bien podría castigarnos a todas-
-No digas eso, recordé lo que pasó con Ana, Martha y Carolina, ¿recuerdan a esas chicas de último año? Ellas hicieron algo indebido con nuestra esclava y como castigo ellas están próximas en volverse esclavas también-
-¿Eh? ¿Entonces nuestra mascota dejará de ser la única mascota?-
-Puede que si, pero esas tipas estaban muy buenas, probablemente las acaparen las profesoras para ser sus propios juguetes-
-Pero miren el lado bueno, de ser así, nosotras podríamos pasar más tiempo con nuestra esclava-
Las 3 chicas seguían usando mi cuerpo para darme un montón de placer mientras ellas también lo recibía y rumoreaban de la situación totalmente ajenas a lo que me estaban haciendo. Odio decirlo de esta manera pero realmente me estaban tratando como un objeto ajeno a su conversación. Tal como tratarían a una esclava, una mascota o a un juguete.
Aún me cuesta entender todo lo que está pasando, la cabeza me da vueltas y mí cuerpo está al límite.
No entiendo como mi hermana llegó a esta situación pero por lo que puedo entender, no sólo es usada por Cindy, Nicole y Erika, por su conversación puedo decir que hay muchas más chicas involucradas, de todas las edades y que se turnan para usar a mi hermana Vanessa.
-C-chicas...yo-
-¡Tú cállate, juguete!-
-¡Tú cállate, mascota!-
-¡Tú cállate, esclava!-
Apenas intente decir algo, esta temible triada de chicas me mando a callar sin dudar para seguir con lo suyo.
-Maldición, la descuidas un solo momento y ya va a pedir más, sin duda tenemos que hacer algo al respecto con este juguete-
-Hmmmm-
Con eso dicho por parte de Cindy, de nueva cuenta comenzó a besarme para callarme y a seguir presionando mis pezones.
-Supongo que podemos recordarle su entrenamiento a la esclava, la tenemos todo el día así que no hay prisa-
Nicole una vez más, llevo sus dedos peligrosamente cerca de mi intimidad húmeda antes de alejarlos, dando duros pero estimulantes pellizcos a mis muslos que me hacían retorcer en cada ocasión.
-¡Ya sé! Hay que castigarla y recompensarla como a una mascota...no sé me ocurre que hacer si se porta bien, pero cada que no, le dejaré algún rasguño o chupetón por su cuerpo-
Tras esas palabras, pude ver como Erika se agachaba y empezaba con su cometido, dejándome las piernas temblando al sentir como besaba, mordía y presionaba mi piel para marcarla.
De esa forma, tan llena de sensaciones, tan estimulada, tan excitada, tan utilizada y dominada, pude darme cuenta de lo popular que es mi hermana entre las chicas. Sin embargo, el secreto de mi hermana para haber terminado en esta situación seguirá siendo un misterio. Después de todo, mi hermana es tan popular entre las chicas, que es una pertenencia de estas 3 chicas y muchas otras más, quienes la utilizan cada que se les antoja hasta quedar satisfechas.
Y a estas 3 que llaman a mi hermana Vanessa, o mejor dicho a mí me llaman esclava, mascota y juguete, les queda mucho que hacer antes de estar satisfechas.