lunes, 5 de diciembre de 2022

La nenita del gimnasio

-Muy bien es hora de tu...ay, no puede ser...-
Comentaba con desagrado la entrenadora del gimnasio Sarah, al ver como una pequeña y temblorosa chica pelirroja intentaba levantas unas pesas sin éxito; la joven solo podía sostener las pesas pero no levantar los brazos, dejándola en una penosa situación que no cambiaba por mucho que se esforzara, de hecho empeoró tras la llegada de la hostil entrenadora, bajando los ánimos de la pelirroja. 
-O-perdón...entre...nadora...hago..lo...lo mejor...q-que...puedo-
En ese momento la pequeña pelirroja intentó con todas sus fuerzas levantar las manos con las pesas por encima de la cabeza, logrando apenas llegar a la altura de su rostro, un avance para ella pero que ni siquiera podía tomarse en cuenta como una repetición del ejercicio. 
La entrenadora se mantuvo viendo a la joven durante algunos minutos, cada vez más molesta y aburrida de ver cómo aquella chica no podía completar ni una vez aquel ejercicio de varias repeticiones en varias series. 
-Vamos, ¿No es hora de que te rindas? Las pesas son de medio kilo y ni siquiera puedes con eso, es momento de admitir que ya no sirves para esto-
Ante esas duras palabras de la entrenadora, la joven pelirroja sólo comenzó a sollozar y sus ojos rápidamente se empezaron a notar temblorosos y cristalinos, ella estaba a punto de llorar pero la entrenadora ni siquiera le iba a dar ese gusto a la chica. 
-Uy, la nenita del gimnasio ya va llorar. En serio, Carly, tienes que dejar de llorar por todo, que no tienes 5 años para resolver las cosas así-
Tras otro duro regaño que solo se volvía más y más fuerte, la pelirroja no tuvo más remedio que aguantar las ganas de llorar y protestar con una voz muy muy baja, que apenas y la entrenadora alcanzó a oír, pero que para desgracia de la pelirroja, la entrenadora si escuchó.
-Soy Carlos...no me diga así-
Al oír eso, la expresión de Sarah estaba llena de enojo y desagrado, tan directos hacia Carly que al darse cuenta de lo que hizo, solo atinó a agachar la cabeza y cerrar los ojos, esperando con miedo el inminente castigo que Sarah le daría. 
-¿Ah no? Solo mírate: cabello pelirrojo hasta el trasero, estatura baja, sin fuerza como para levantar las pesas de yoga femenina, y por supuesto, ¡esto!-
En ese momento Sarah subió el sostén deportivo que vestía Carly, al igual que bajo su short deportivo, dejándola prácticamente desnuda y sin opción de volverse a poner la ropa. No sólo porque sus manos estaban ocupadas con las pesas, también sabía que no debía ir en contra de lo que hacía su entrenadora. Por lo que no tuvo más remedio que aguantar las lágrimas en esa humillante posición, donde su rostro estaba cada vez más rojo al ser expuesto de esa manera. 
-Estas cosas no son pectorales masculinos, cielo. Se llama pechos y toda mujer los tiene, igual que esa linda y pequeña hendidura que tienes entre las piernas. Por no mencionar que tú misma llegaste usando ese sostén y short deportivos pero son tan cortos y ajustados que más bien son un conjunto de lencería-
-P-pero... Tú...tú me lo diste...no es lencería..-
Una vez más, Carly protesto inútilmente contra su entrenadora, quien en respuesta siguió humillando a la pobre pelirroja, está vez dándole palmaditas en la cabeza como si se tratará de un pobre animalito.
-Te la di porque te tuve lastima, la ropa de hombre que traías ni siquiera te quedaba. Al menos con esa ropa de señorita puedes entrenar sin acabar desnuda en el proceso. Bueno, sigues siendo una niña llorona y debilucha que no puede ni con una pesa pero al menos ya tienes ropa adecuada-
-P-pero-
-Y si tan obediente eres como para ponerte ropa de entretenimiento de mujer, ¿por qué no entiendes que ahora eres una nenita llorona y debilucha llamada Carly? Será que ¿además de molesta y llorona también eres estúpida? Eso explicaría todo-
La entrenadora iba cada vez más lejos con sus palabras y acciones, donde lo peor ni siquiera había comenzando. 
Cualquiera podría pensar que la entrenadora era una abusiva que pasaba por encima de los más débiles, burlándose y humillándolos todo lo posible por mero placer pero no, este no era el caso, y todo lo que Sarah le hacía a Carly era una venganza. 
Carlos era un hombre enorme de casi 2 metros de altura, con músculos por todo su cuerpo, además de ser bastante guapo por lo que no sólo era el deseo de muchas mujeres, también era la envidia de cientos de hombres que lo veían en el gimnasio.
Sin embargo, aquel individuo con un cuerpo y atractivo superior, solo era lindo en imagen puesto que su personalidad era de lo peor; un completo patán y machista, que daba nalgadas a las chicas del gimnasio cuando quería, a las que recién empieza les criticaba su cuerpo y les decía cosas como que serían más útiles en la cocina, ni siquiera los hombres se salvaban ya que también a ellos los humillaba cada que podía criticando sus aspectos.
Nadie nunca le decía nada, después de todo nadie quería enfrentarse a ese musculoso gigante, quien cada vez era más orgulloso y arrogante al siempre salirse con la suya. 
Al menos hasta que Sarah llegó, la última entrenadora había renunciado tras el constante abuso que recibía de Carlos, quien repetía esas desagradables conductas y molestos comentarios con una Sarah que no iba a tolerarlo. 
Le bastó un día a Sarah para cansarse de ese cretino y castigarlo con su propia mano de una forma que nadie podía imaginar. 
En el momento que Carlos la tomó por la cintura, la besó y nalgueo, Sarah aprovecho para ponerle una maldición que desde entonces haría efecto. 
La maldición volvería a Carlos en una mujer pero bajo una condición en particular: cada vez que se ejercite, su cuerpo se volverá más femenino, más pequeño, más débil, más sumiso y más sensible física y emocionalmente. 
De esta forma, desde el primer día empezaron a correr los efectos de la maldición; Carlos se sentía más débil y cansado, pero su orgullo le impedía ejercitar menos, así que obligaba a su cuerpo a seguir intentando, y con cada intento solo conseguía volverse más mujer cada vez. 
Sarah esperaba que en unos 2 o 3 meses se completará la transformación de Carlos en Carly pero no, Carlos siguió siendo un idiota y orgulloso sujeto que aceleró su transformación, volviéndose una sensible, sumisa y llorona nenita en tan sólo 3 semanas. 
Hoy es cuando la transformación se ha completado, pues ver sus pechos pequeños, su vagina y que ni siquiera puede levantar las pesas que algún niño podría cargar sin problemas, muestran lo efectiva que fue la maldición de Sarah en Carlos. 
Carlos ha negado todo lo que le ha pasado en las últimas semanas: no quiere reconocer que se volvió mucho más débil, que perdió más de medio metro de altura, que no le gusta hacer cosas feas a las mujeres, que a él no le gusta ser tratado como chica, ni mostrarse más sensible ni que basta con levantarle la voz para tener ganas de llorar, o más bien, llorar tal como una niña ante cada situación. 
Y a pesar de todo lo que se niega a reconocer, no tiene de otra que aceptarlo sumisamente y obedecer cuando está su entrenadora Sarah, quien no le pregunta que quiere hacer, le dice que es lo que debe hacer. 
De esa forma logró que Carlos empezará a usar ropa de mujer, a que se sintiera mal por todo lo que hizo antes, a que cada vez su entrenamiento en el gimnasio fuera para peor y sobre todo que Carlos no respondiera, pensara o criticara, simplemente a que obedeciera sin llorar de por medio. 
Puede que lo único que quede de Carlos, es negarse a ser llamada Carly y negarse a dejar el gimnasio, pero con la situación que estaba viviendo en esos momentos, Sarah vio la oportunidad de atar esos cabos sueltos.
-Carly, solo admite la verdad delante de tus ojos: eres una mujer, una mujer extremadamente molesta, sensible y débil. No te lo había querido decir pero ya hay quejas sobre ti por tu constante llanto, y como tu entrenadora sé que no vas a mejorar ni vas a dejar de llorar, así que, ríndete con esto-
-Pero...-
-Carly, no me hagas repetirlo. No puedes seguir aquí, este sitio es para hombres y mujeres fuertes como yo, el gimnasio no es lugar para una nenita llorona y debilucha como tú. Así que puedes elegir a dónde quieres ir ahora, tus opciones son: clases de ballet, clases de cocina, o clases de costura, esas si son cosas femeninas que una nenita como tú puede hacer, o al menos eso espero-
En ese momento, Carly no aguantó más, soltó las pesas y comenzó a llorar. 
Sarah por primera vez se mostró amable, al limpiar sus lágrimas, ayudarle a poner su ropa nuevamente y consolar de una forma a la chica, que simplemente no supo cómo responder más allá de aceptar el buen trato que recibía. 
-Sé que es complicado por lo que pasas pero no quiero que le ocurra algo malo a mi pequeña aprendiz, solo intento cuidarte y que conozcas algo nuevo, además que no te dejare sola ya que sea cual sea la clase que elijas, yo seguiré siendo tu entrenadora para apoyarte en todo-
El cambio en la actitud y acciones de Sarah podía ser desconcertante para cualquiera persona pero no para Carly, quien inocentemente creía como verdaderas cada una de esas palabra que salía de su entrenadora, quien solo decía esas cosas y se portaba de esa forma para que Carlos finalmente se convirtiera en Carly física y mentalmente. 
Logrando con éxito su objetivo al oír a Carly responder.
-Si...si usted estará conmigo...creo que intentaré con el ballet...¿Está bien, entrenadora?-
-Por supuesto que sí, desde ahora no estaremos en el gimnasio, estaremos en un salón de baile en la otra calle, te llevare más ropa para que entrenes y recuerda que el ballet es para chicas, así que ahí todas te conocerán como Carly, ¿quedo claro?-
Limpiándose las últimas lágrimas de su cara, Carly asintiendo, aceptando por fin dar este último paso para ser y vivir como una chica. 
-Muy bien entonces los días de levantar pesas se acabaron, a partir de mañana Carly entrenará ballet y ¿Quién sabe? Tal vez ahí si que seas buena, es un deporte femenino y delicado perfecto para ti, no sirves para las pesas como lo hacen los hombres, pero podrías ser la mujer más perfecta y delicada que destaque en el ballet-
Con esas últimas y bellas palabras falsas, Sarah terminaba de convencer a Carly de abrazar esta nueva vida donde ya no será la nenita llorona del gimnasio, desde ahora en adelante la delicada y sumisa Carly será una chica que practique ballet y abrace agradecida su nueva vida como mujer.


sábado, 3 de diciembre de 2022

Humanas normales

En una noche como cualquier otra, los curiosos amigos Luis y Ricardo, encontraron algo muy peculiar que llamó su atención.
Ellos estaban jugando en el patio trasero cuando por el cielo, algo se dirigía hacia ellos. 
Los niños pensaron que era algún fuego artificial que caería en su patio por lo que se alejaron sin darle mucha importancia, grande fue su sorpresa cuando aquel "fuego artificial" más bien era una especie de nave espacial; era tan pequeña que apenas y dejó un impacto en el piso, de hecho la confundieron con una nave a control remoto o una especie de dron el cual tuvo un accidente. Sin embargo, cuando los amigos vieron que de aquel juguete salían unos pequeños seres verdes y de aspecto viscoso, fue que lo empezaron a tomar con seriedad.
Asombrados por las diminutas criaturas frente a sus ojos, quienes decían venir en paz, los amigos tomaron la nave y a los seres para esconderla en su habitación mientras pensaban en que hacer.
-¿Como podríamos ayudarles, Ricardo? Necesitan volver a casa-
Preguntaba Luis, a lo que su amigo respondió.
-No lo sé, ¿quizás podamos pedir ayuda a un adulto? Tal vez mi mamá pueda ayudarnos-
-Pero, ¿Cómo nos ayudará? Ella no tiene una nave espacial o algo para que estos pequeños vuelvan a su mundo-
-Tienes razón...pero, ¿Qué tal si me compra una nueva nave a control remoto? Así nuestros amigos podrían ir muy lejos y-
-¿Qué están haciendo, mocosos? Adivinare: tonterías y mucho ruido. Cállense un rato, quiero practicar un poco y todo su ruido me distrae-
La conversación de los amigos se vio interrumpida por la hermana mayor de Luis, Jessica: una joven en sus 20 años, cuyo cuerpo y atributos femeninos todavía se están desarrollando, con un cabello oscuro teñido de dorado, vistiendo ropas cortas y reveladoras, destacando especialmente por su actitud grosera con su hermano menor y su amigo quienes ocultaron la nave y pararon la conversación de golpe.
-Lo sentimos-
Respondieron ambos chicos mientras la rubia sonreía con satisfacción al haber molestado a los menores, cerrando la puerta tras de ella para ir a su propia habitación.
Fue entonces, que tras unos segundos, Luis le preguntó a Ricardo.
-Oye, ¿Dónde están nuestros amigos?-
¿Qué había pasado? Hace unos segundos estaban en la habitación, en su diminuta nave espacial, y ahora no tenían ni la menor idea de donde se pudieron ir los extraterrestres. Luis y Ricardo de inmediato se pusieron a buscar por toda la habitación sin éxito alguno. Después de todo aquellos seres ya habían dejado la habitación mientras los chicos estaban distraídos.
Los tres seres especiales, aprovechando su pequeño tamaño y extraña complexión, se las arreglaron para seguir a la hermana mayor de Luis y con ella desprevenida dieron inicio a su plan.
"El jefe" de aquellos seres se deslizó rápidamente por toda la habitación de la joven, quien estaba completamente distraída al practicar con su guitarra eléctrica y usando su amplificador.
Jessica no escuchaba a los extraterrestres y tampoco los veía, por lo que poseer su cuerpo fue de lo más sencillo: Simplemente el jefe de los extraterrestre se acercó a ella, subió por su ropa y se metió por uno de sus oídos hasta llegar a su cerebro, lugar donde se uniría al cuerpo de la joven para robarlo.
Esa pequeña raza de extraterrestres era muy buena para algo en especial, robar y poseer cuerpos, cosa que Jessica acaba de experimentar. Aunque para ser honesto, aquella grosera y ruda hermana mayor ya no existía como la conocían, ahora era un extraterrestre el que poseía ese cuerpo, sus recuerdos y su vida, la asimilación o robo de cuerpos estaba completa, por lo que era una persona nueva a disposición del extraterrestre.
-¿Como te sientes, jefe?-
Preguntó uno de los extraterrestre restantes y que se ocultaban en el nuevo cuerpo de su jefe, o mejor dicho, en el nuevo cuerpo de una Jessica que se movía con torpeza al estar conociendo su cuerpo.
-Muy, muy alta, también algo extraña, este cuerpo siente frío pero no lo culpó; la antigua Jessica disfrutaba de esta ropa aun si su cuerpo temblaba de frío, así que tendré que acostumbrarme o cambiarme de ropa. Pero esa será después, aun tenemos cosas que hacer-
Con un poco de trabajo por culpa de los altos tacones, el extraterrestre apodado "Jefe", quien siempre toma las decisiones, se puso de pie y camino fuera de la habitación. Aprovechando los recuerdos de la antigua Jessica para dirigirse a una habitación en especial, una en la cual no fue recibida de la mejor manera.
-¿¡J-Jessica!?¿¡Qué crees que estas haciendo!? Respeta a tu madre, sal de inmediato y cierra la puerta-
Gritaba con vergüenza una mujer totalmente desnuda, de cabello largo y oscuro, con una figura pequeña pero bien cuidada, con algunos años más que Jessica y que tal como decía, resultó ser Sandra, la madre de aquella rubia a quien le habían robado el cuerpo hace unos minutos. 
-Mente, ve por el-
Se escuchó decir a Jessica, quien estiró su mano y de ahí salió disparado un segundo alienígena cuyo nombre clave era "mente", ya que él era la mente de estas y sus operaciones pasadas. 
Sandra no tuvo mucho que hacer, aquel factor sorpresa fue decisivo para el segundo robo de los alienígenas. La madura mujer no entendía porque su hija entró a la habitación, porque no obedecía, ni porque dijo esas cosas tan raras. Intentó ponerse algo de ropa antes de actuar pero esa decisión la dejó aún más indefensa, viendo como el pequeño extraterrestre aterrizaba en sus pechos para subir rápidamente por su boca, y tal como pasó con su hija, sufrir un robo de cuerpos gracias a esos peculiares seres. 
-Ahora entiendo a que se refería el jefe, estos cuerpos son tan débiles y sensibles, a nosotros no nos afecta el frío pero ahora que no visto ninguna prenda humana, mi cuerpo femenino comienza a temblar como una forma de mantener el calor...es extraño pero fascinante-
Tal como la mente que es, el segundo extraterrestre sentía aún más curiosidad y fascinación por el cuerpo que había robado; explorando cada recuerdo y pensamiento de la anterior Sandra, viendo con el máximo detalle cada centímetro de su nuevo cuerpo, y planteando todo tipo de ideas sobre los límites y capacidades de su nuevo cuerpo humano. 
-Me da gusto que tu nuevo cuerpo te agrade, mente, pero aún falta un cuerpo por robar para nuestro principiante. Muchacho de ti depende tomar un cuerpo, más te vale hacerlo bien a la primera-
Ordenó el jefe, quien centrado en su objetivo de que todo el grupo estuviera bien, hizo que la mente se concentrará de nuevo en la misión, cuyo objetivo ahora era conseguir un cuerpo más para su principiante. 
Después de que la mente, o mejor dicho Sandra se pusiera algo de ropa, la última víctima llegó de acuerdo a lo planeado. 
Verónica, la madre de Ricardo, había llegado por su hijo para irse a casa. 
No obstante, los alienígenas ya tenían prevista su llegada, por lo que el jefe y la mente, se las arreglaron para llevar a Verónica hasta la habitación de Sandra, donde la harían caer en la misma trampa de la cual la anterior Sandra no supo escapar. 
-Sandra, ¿Qué pasa? Dijiste que querías hablar en un lugar más privado pero, ¿es por Ricardo? ¿Acaso hizo algo malo?-
Preguntaba con algo de nervios Verónica, quien apenas llegar a la casa fue recibida por su amiga Sandra, quien le pidió hablar a solas en su habitación de algo muy importante. Inocentemente Verónica pensaba que justo eso iba a pasar, pero una vez que entró a la habitación, su destino también ya se había sentenciado. 
-No, de hecho su descendencia fue de gran utilidad para nuestra causa. Por lo que debería sentirse honrada de habernos ayudado-
-Okey...¿Entonces mi hijo hizo algo bueno? Estas hablando de una forma muy rara, amiga pero-
Finalmente el último alienígena conocido como el "principiante", al ser el más joven y nuevo en el grupo, pudo adentrarse en el cuerpo de Verónica para poseerlo.
Verónica era una mujer mucho más destacada que Sandra o Jessica, la madre soltera tenía un largo cabello oscuro, con una piel un tanto bronceada, pechos de mayor tamaño que las otras mujeres y unas caderas perfectas, básicamente su cuerpo era el mejor de los 3 tanto para el cortejo como para tener descendencia. Y al ver la provocativa lencería que llevaba, dicha suposición de su cuerpo, ahora se confirmaba.
Créditos en la imagen.
-Principiante, ¿Qué estas haciendo? Tienes que usar tus prendas humanas para que no sientas frío o expongas tus puntos débiles-
Comentó el jefe, teniendo una rápida respuesta de el principiante que no dejaba de admirar su nuevo reflejo ante el espejo.
-Estoy al corriente de eso pero, ¿Qué puntos débiles? Si este cuerpo es perfecto para el cortejo humano, incluso después de poseerlo no dejó de sentir atracción hacia el. Además, desde ahora yo soy Verónica y no tiene nada de malo que Verónica se vea desnuda-
El principiante argumentaba algunas cosas destacables que para sorpresa de todos, fueron respaldadas por la mente, quien también comenzaba a quitarse la ropa. 
-El prin...Verónica tiene razón, debemos explorar y conocer nuestras nuevas  anatomías humnas para su cuidado, y también debemos aprender a comportarnos tal como las anteriores dueñas de estos cuerpos femeninos. De esa forma podremos vivir como humanas normales de la Tierra, y no levantar ninguna sospecha de que somos fugitivos de otro planeta, ¿O que piensa usted, jefe?-
El jefe de estos tres alienígenas se quedó en silencio pensando un momento sobre la situación en que se encontraban antes de sonreír y anunciar su decisión, la cual ya se podía suponer cuando también se quito las ropas góticas de su cuerpo. 
-Mis muchachos, creo que ya hemos corrido y escondido suficiente tiempo, la nave no está en condiciones de seguir y nosotros no podemos repararla, así que, ¿por qué no nos quedamos con estas vidas? Desde ahora; principiante, tú serás Verónica, la mamá de Ricardo y buena amiga de la familia; mente, tú serás Sandra, la madre de Luis y mía; yo soy Jessica desde ahora, seré tu hija y la hermana mayor de Luis. Tenemos que adaptarnos lo mas pronto a estas vidas humanas para no levantar sospechas de los humanos ni de los otros seres que pudieran venir a buscarnos, desde ahora somos humanas normales, ¿entendido?-
Todos los aliens estaban de acuerdo con la situación, aceptando con gusto sus nuevas vidas, apuntó de indagar aún más en sus femeninos cuerpos, cuando la puerta sonó.
-Mamá, ¿Puedo entrar a buscar algo? Es algo secreto pero no lo encuentro por ningún lado-
Se oía preguntar a Luis del otro lado de la puerta, interrumpiendo el momento de las nuevas mujeres pero teniendo una rápida respuesta de Sandra.
-No, lo siento hijo pero estoy un poco ocupada con tu hermana y Verónica-
-¿Mamá esta ahí con usted, señora Sandra? Disculpe, ¿le podría decir si puedo quedarme un rato más? Al menos hasta encontrar lo que buscamos-
En ese momento, Verónica respondió.
-No te preocupes, puedes jugar con tu amigo un rato más mientras habló con Sandra, diviértanse-
Tras esa respuesta ambos niños salieron corriendo y murmurando cosas acerca de encontrar "eso" que había desaparecido frente a sus ojos y que por más que buscaban, no tenían ni idea de donde estaban.
Los aliens sabían a que se referían, y aunque tenían muchas ganas de explorar más sus nuevos cuerpos, no tuvieron de otra más que volverse a poner la ropa y pensar una nueva estrategia sobre cómo hacerse pasar por verdaderas humanas, ante los curiosos ojos de sus nuevos hijos. A partir de ahora no sol tenían responsabilidad sobre sus vidas, también la tenían sobre la vida de esos pequeños seres humanos a los cuales cuidarían de alguna forma y se asegurarían de que no descubran la verdad, aunque, aún si lo llegan a saber no hay nada que puedan hacer. Las nuevas Jessica, Sandra y Verónica llegaron para quedarse.


jueves, 1 de diciembre de 2022

Popular entre las chicas

Mi hermana Vanessa era una persona de lo más terrible, horrible y molesta. No entiendo porque se volvió así cuando ambos entramos al mismo colegio pero sin duda, a partir de ese momento hubo un cambio en ella, uno bastante grande pues se trataba de su sexualidad.
Cuando entramos a la universidad, no tardó mucho tiempo en decir que le gustaban las chicas, y eso es algo que realmente no me molestaría de no ser que todas las chicas que le gustaban eran mis novias, mis amigas o simplemente alguien con quien estaba coqueteando.
Se volvió de lo más molesto y humillante que cada chica con la que salía, o intentaba salir, en cuestión de días me terminaban votando para irse con mi hermana.
Cansado de esta situación, decide vengarme fuego con fuego, y así como ella me robaba mis novias, yo me robaría su cuerpo entero.
Imagine que al robarme su cuerpo, sería bastante popular entre las chicas, después de todo había visto como las mujeres casi que hacían fila para estar con ella. Justo esa parte de su vida es la que más quería robar, y con un amuleto mágico, justo esa fantasía se volvería una realidad.
Puse en marcha mi plan, use aquel amuleto y me apodere de su cuerpo por la mañana, antes de irme a la escuela, dejando a mi cuerpo actual por su cuenta, tal como haría yo en cualquier día. 
Por mi parte no quería perder el tiempo, y tan pronto como me apodere del cuerpo de mi hermana, cada chica que le coqueteaba en la escuela, había notado un pequeño cambio agradable en Vanessa, pues actuaba más segura y dominante que nunca con todas. 
De esa forma transcurrió todo mi día como chica en el cuerpo de mi hermana, el cual pensaba devolver hasta que hubo una pequeña intromisión. 
Cindy, Erika y Nicole entraron al aula vacía. 
Cindy era mi ex novia, una chica alta y rubia, con una figura bastante regular, y que siempre parece tener algo entre más, o al menos esa es la impresión que me dejó a mí, incluso cuando me dejó por mi hermana, esa impresión no cambió. 
Nicole por su parte no la conozco muy bien, la vi algunas veces y siempre estaba detrás de mí hermana. Por lo que sé mi hermana es la delegada de la clase, y la segunda al mando es esta chica de grandes pechos, cabello corto y oscuro, además de un rostro de lo más precioso. Muy seguido se rumorea que hay una relación a escondidas entre la delegada y la vice delegada, e incluso si no lo hay, el interés de Nicole por mi hermana es tan obvio que nadie intenta cortejar a la vice presidenta. 
Por último estaba Erika, de cabello rosa y cuya gran belleza podría estar ligada a su pequeñez en todo lo demás; no sólo era la más baja de estatura de todas las chicas, también su cuerpo no había crecido tanto como el de las demás, y junto a su bajo intelecto, perfectamente se le podría confundir con una chica mucho más pequeña de no ser por su uniforme y los rumores atrevidos que hay de ella. De hecho, estos rumores los quise poner a prueba pero también me rechazo al decir que estaba interesada por mi hermana. 
En retrospectiva debí sospechar que algo estaba mal, o que algo iba a pasar cuando 3 intereses románticos de mi hermana, la abordaba en un salón solitario después de la escuela. Pero también pensé que no habría problema al estar dominando a las chicas todo el día, no solo yo, con cualquier chica que tuviera enfrente, mi hermana parecía quien llevaba el mando de la relación. 
-Oiga, presi, ¿Qué cree que ha estado haciendo todo el día? Puede que le hayamos dado permiso para aparentar pero no debe olvidar que usted solo es nuestro juguete-
Comentó Cindy poniéndose por detrás mío mientras que Erika se acercaba juguetonamente por delante y agregaba. 
-Cindy tiene razón, la jefa se ha estado portando muy raro el día de hoy. No es que me moleste pero no debe olvidar que es nuestra mascota-
-Vamos, vamos, en calma las dos, quizás sea algo bueno que se comporte así. A lo mejor es su forma de mostrar que ya está comenzando a disfrutar ser nuestra esclava-
Erika y Cindy sonrieron con sorpresa y alegría, pues parecía que ninguna había pensado en la opinión que Nicole comentaba, mientras me rodeaba por la derecha. 
Las 3 chicas intercambiaron miradas y sin preguntar, me arrastraron hasta quedar encima de mi pupitre donde sucedió algo inesperado. 
-Esperen-
Proteste en vano, puesto que ninguna de las chicas se detuvo.
-¿¡Eh!? ¿Desde cuando los juguetes dan ordenes?.... Lencería tan pura y genérica no va con el tipo de persona que eres. Adiós-
Decía Cindy, levantando el abrigo y blusa de mi uniforme para dejar a la vista el blanco sostén que vestía, desabrochándolo y comenzando a pellizcar mis nuevos pezones, los cuales en cuestión de segundos ya se estaban poniendo duros. 
-¿Eh? ¿Tan tensa estas que no quieres abrir las piernas? Nicole, te lo encargo a ti-
Con una inocencia que no coincidía con lo que hacía, la pelirosa de coletas me levantaba una de mis piernas mientras sostenía la otra, haciendo así que mis piernas quedarán perfectamente abiertas para ellas.
Con mis piernas tan vulnerables, Nicole se encargo de levantar mi falda y bajar mis bragas, metiendo sus dedos hábilmente dentro de mi intimidad y sus alrededores. 
-Vaya, presi, usted se estará negando pero su cuerpo está colaborando bastante, ¿será que por eso se comportaba rara desde la mañana? Tal vez estaba tan ansiosa por este momento que no podía esperar nuestra pobre esclava-
-¡Pero que maaaal! Las mascotas no le dicen a sus amas cuando hay que actuar, mala mascota, ¡mala!-
¿Juguete? ¿Mascota? ¿Esclava? Estas chicas me estaban bombardeando tanto física como mental, tanto que apenas y podía respirar. 
Ellas tienen razón, mi cuerpo quería esto. Desde que ellas entraron no hui pero si que sentía algo raro, eran nervios y un montón de expectativas que apenas comenzaron, el cuerpo de Vanessa obedeció sin rechistar. 
No había visto bien su cuerpo hasta ahora, ni siquiera lo había tocado un poco, y ahora que todas ellas me están tocando a la vez, simplemente es demasiado para mí cabeza: 
No pensé que los pechos de mi hermana fueran tan grandes, casi tan grandes como sensibles pues las hábiles manos de Cindy que estrujan, juegan y pellizcas tanto los pechos como los pezones, solo hacen que quiera más, que los pechos me ardan y los pezones se pongan muy duros. 
Nicole no se queda para nada atrás, pues sus dedos tan suaves y delgados hacen que sienta una corriente eléctrica por toda mi piel cuando ella se acerca a la intimidad de mi hermana, la cual cada vez está más empapada pero que se niega a tocar más de unos segundos, haciéndome sentir aún más ansiosa pero sobre todo como un pequeño animalito presa de un depredador quien sólo juega con él antes de devorarlo. 
Erika por su parte no ha dejado de acariciar mis muslos y trasero, que también me hacen sentir de maravilla, pero sus constantes burlas, risas y palabrerías hacen un lío aún más grande en mi cabeza. 
Lidiar con una sola de ellas sería bastante difícil. Lidiar con las 3 es imposible. 
Mi cabeza es la que más trabajo tiene en estos momentos, no solo porque Cindy cada tanto jala mi trenzado y oscuro cabello, más bien toda la información que recibo en sus actos y palabras, es demasiada como para seguir el ritmo. 
-pe....pero....¿P-porquuuumm-
Mis palabras fueron interrumpidas por Cindy, quien tras tomar mi rostro con fuerzas hacia ella, comenzó a besarme, metiendo su lengua por mi boca, obligándome a intercambiar saliva y a centrar toda mi poca energía en seguir respirando mientras recibo su apasionado y sucio beso. 
-Hmm, chicas, ¿soy solo yo o nuestro juguete esta más torpe que de costumbre? No me está besando como le enseñe-
Comentó algo pensativa la rubia Cindy, quien rápidamente fue respaldada por sus amigas. 
-Ahora que lo mencionas, nuestra esclava tampoco está moviendo sus caderas como le dije la última vez-
Agregó Nicole. 
-¡No sólo eso! Tampoco está respondiendo como la mascota que es. Si no obedece como le enseñamos, la maestra Karla se enojara con nosotras-
Añadió Erika. 
-¿Te preocupa Karla? Ella no dirá nada, solo la tratara con dureza al juguete, a mi me preocupa más la doctora Sofía, podrá ser una anciana pero es de temer cuando se enoja, bien podría castigarnos a todas-
-No digas eso, recordé lo que pasó con Ana, Martha y Carolina, ¿recuerdan a esas chicas de último año? Ellas hicieron algo indebido con nuestra esclava y como castigo ellas están próximas en volverse esclavas también-
-¿Eh? ¿Entonces nuestra mascota dejará de ser la única mascota?-
-Puede que si, pero esas tipas estaban muy buenas, probablemente las acaparen las profesoras para ser sus propios juguetes-
-Pero miren el lado bueno, de ser así, nosotras podríamos pasar más tiempo con nuestra esclava-
Las 3 chicas seguían usando mi cuerpo para darme un montón de placer mientras ellas también lo recibía y rumoreaban de la situación totalmente ajenas a lo que me estaban haciendo. Odio decirlo de esta manera pero realmente me estaban tratando como un objeto ajeno a su conversación. Tal como tratarían a una esclava, una mascota o a un juguete.
Aún me cuesta entender todo lo que está pasando, la cabeza me da vueltas y mí cuerpo está al límite.
No entiendo como mi hermana llegó a esta situación pero por lo que puedo entender, no sólo es usada por Cindy, Nicole y Erika, por su conversación puedo decir que hay muchas más chicas involucradas, de todas las edades y que se turnan para usar a mi hermana Vanessa.
-C-chicas...yo-
-¡Tú cállate, juguete!-
-¡Tú cállate, mascota!-
-¡Tú cállate, esclava!-
Apenas intente decir algo, esta temible triada de chicas me mando a callar sin dudar para seguir con lo suyo.
-Maldición, la descuidas un solo momento y ya va a pedir más, sin duda tenemos que hacer algo al respecto con este juguete-
-Hmmmm-
Con eso dicho por parte de Cindy, de nueva cuenta comenzó a besarme para callarme y a seguir presionando mis pezones.
-Supongo que podemos recordarle su entrenamiento a la esclava, la tenemos todo el día así que no hay prisa-
Nicole una vez más, llevo sus dedos peligrosamente cerca de mi intimidad húmeda antes de alejarlos, dando duros pero estimulantes pellizcos a mis muslos que me hacían retorcer en cada ocasión.
-¡Ya sé! Hay que castigarla y recompensarla como a una mascota...no sé me ocurre que hacer si se porta bien, pero cada que no, le dejaré algún rasguño o chupetón por su cuerpo-
Tras esas palabras, pude ver como Erika se agachaba y empezaba con su cometido, dejándome las piernas temblando al sentir como besaba, mordía y presionaba mi piel para marcarla.
De esa forma, tan llena de sensaciones, tan estimulada, tan excitada, tan utilizada y dominada, pude darme cuenta de lo popular que es mi hermana entre las chicas. Sin embargo, el secreto de mi hermana para haber terminado en esta situación seguirá siendo un misterio. Después de todo, mi hermana es tan popular entre las chicas, que es una pertenencia de estas 3 chicas y muchas otras más, quienes la utilizan cada que se les antoja hasta quedar satisfechas.
Y a estas 3 que llaman a mi hermana Vanessa, o mejor dicho a mí me llaman esclava, mascota y juguete, les queda mucho que hacer antes de estar satisfechas.


martes, 29 de noviembre de 2022

El engaño de Margaret 3 FINAL

Los meses pasaron y Jason no tuvo de otra más que acostumbrarse a su nueva vida como mujer, la cual realmente comenzó tras la llamada con Margaret donde ella expuso el engaño de Jacky y de Jackson, revelando ahí que siempre estuvo preparada con un plan de respaldo, el engaño de Margaret resultó ser el más efectivo para la pareja que simplemente no pudo defenderse ante ella.
Desde entonces han pasado 6 meses, en los cuales ni una vez, Jaqueline ha logrado contactar o saber algo de su amiga Margaret, tampoco sabía que fue de "la vida" de Jason, y para su profundo dolor, tampoco volvió a saber más de su amado Jackson. Jaqueline confiaba en que tarde o temprano él volvería para ser feliz con ella, pero después de medio año arreglándose la vida ella sola, Jaqueline comienza a aceptar que él no volverá, y que su momento juntos no fue más que un vil engaño el cual sufrió, disfrutó y nuevamente sufre la joven Jaqueline.
Jaqueline ha pasado por mucho en medio año: tuvo que buscar un trabajo con el cual mantenerse, también se las arregló para tener documentos con su nueva identidad, y por último pero muy importante, tiene que estar preparada para cuando su bebé nazca, ya que como la madre soltera que es, tocara cuidarlo y mantenerlo por su cuenta. 
Todavía hay días en los que Jason recuerda su antigua vida pero le basta con llevar su mano hasta su barriga y sentir como su bebé le patea para recordar que ahora y desde hace 6 meses, ella es Jaqueline. 
Puede que Jaqueline cometiera muchos errores como engañar a Margaret, aunque también se puede pensar que el engaño fue de Margaret al dejarla en esa situación, o de Jackson quien jugó con ambas mujeres pero teniendo mucho más éxito con una que con otra. 
Pero fuera quien fuera, los engaños habían terminado por parte de Jaqueline, quien ahora sólo quiere vivir su nueva vida, mantener su buen empleo, y dentro de unos meses tener a su hijo o hija en sus brazos. Si conociera a la persona adecuada, más adelante le gustaría darle un hermano o hermana pero por ahora, Jaqueline se las está arreglando bastante bien para disfrutar de su vida que forjó a base de mentiras y engaños.


lunes, 28 de noviembre de 2022

El engaño de Margaret 2

-Eres muy buena, Jacky-
-Muchas gracias, amor-
Decía una Jaqueline que tan pronto como despertó, fue sometida contra el sofá por su novio para algo más de sexo, cosa que le encanta. Jackson era tan varonil y directo, no le preguntaba si quería hacerlo o no, él la tomaba de la forma que más quisiera, mientras que Jacky sumisamente se dejaba hacer todo lo que su hombre quisiera sin siquiera cuestionar, tenerlo contento con su cuerpo es lo menos que podía hacer como su mujer.
Desde la noche en que ambos se conocieron, no se han separado el uno del otro.
Tal como Jackson prometió, se escapó en compañía de Jaqueline, quien no dudó en traicionar a su amiga y dejar todo atrás con tal de seguir sintiendo ese embriagante placer que su nuevo novio sabía darle tan bien.
De esa forma llevaban días escondidos, sin contestar llamadas y sin decir a nadie donde estaban o con quien estaban. Lo único que hacían era tener sexo todo el tiempo, algo en lo que Jacky resultó extremadamente buena; al no tener experiencia previa y estar tan motivada, Jacky aprendía con lujo de detalle cada acto sexual o relacionado para seguir sintiendo ese hermoso placer.
De esa forma Jackson satisfacía todas las necesidades que Margaret nunca cubrió, y a su vez Jacky disfrutaba de todo ese placer que como hombre nunca sintió.
Jaqueline recordaba sus días como hombre, como si fueran un vago recuerdo a la distancia, un sueño raro o hasta como algo innecesario, pues con la vida de mujer que estaba llevando, sentía completamente innecesario volver a su antigua vida.
Con esa idea en mente, Jacky finalmente llamó a su amiga Margaret. Tenía pensado hacerlo desde hace algunos días pero su "intensa observación" del novio de su amiga le había quitado bastante tiempo, pero esa mañana Jackson no estaba para tener sexo, y aunque Jacky claro que lo extrañó, aprovechó ese descanso para ponerse algo de la ropa que su novio le compró y salir del departamento para hablar con su amiga por el móvil. 
-Hola, ¿Margaret? Soy Jacky-
-¿Jacky?-
Contestó extrañada la chica, lo que hizo que Jacky rápidamente corrigiera sus palabras. 
-Digo, Jaqueline, o Jason, lo que prefieras-
-Ah, Jason, ¿Qué te ha pasado? Llevo días tratando de encontrarte pero no contestas mis llamadas y tampoco tengo idea de donde estas, ¿estas bien?, ¿Dónde te encuentras?-
-No te preocupes, amiga. Estoy bien, solo que la fiesta se extendió demasiado y terminé yéndome con unas chicas a pasar el rato, he estado bastante ocupada con ellas, si sabes a que me refiero-
Decía el chico convertido en mujer, con una alegría cínica, al mentir descaradamente a su mejor amiga con esa historia. 
-Oh, ya veo, me da gusto que te diviertas pero ¿pudiste averiguar algo de Jackson?, ¿él me es infiel?-
-¿Jackson? No, para nada, él estuvo con sus amigos todo el tiempo y antes de darme cuenta terminó yéndose con ellos a otro sitio-
-Ah, eso es un alivio, me da gusto saber eso y que siempre debí confiar en él, igual que en ti al hacerme este enorme favor-
-No te preocupes, amiga. Para mi fue todo un placer ayudarte en esto, además que ha sido entretenido ser una chica estos días pero tengo una duda, ¿Cuándo vuelvo a ser un chico? Verás, me he divertido mucho estos últimos días y todavía no quiero dejar a mis nuevas amigas, pero sería una lástima que de repente me transforme en hombre otra vez, ¿Hay alguna forma de quedarme como chica más tiempo?-
Jaqueline había practicado un buen rato todo lo que iba a decir, las posibles respuestas y hasta su tono de voz, mintiendo como si nada a su amiga quien había caído en su mentira por completo, y más que nunca estaba dispuesta a devolver el favor, contándole más acerca del hechizo a Jason. 
-Ahora que lo mencionas si que hay una forma para extender tu transformación-
-¿En serio? ¿Cuál es?-
-Es tragando semen. Así el cambio es para siempre, idiota-
El amistoso e inocente tono de voz de Margaret cambió por completo, a uno que se oía tan seco y doloroso como un golpe a pesar de ser solo palabras. Sin embargo, esas "sólo palabras" borraron la burlona risa de Jaqueline, quien se sentó y trató de pensar en que responder.
-¿s-semen?,¿no hay otra forma? S-soy un hombre y no me gustaría hacerlo con otro hombre...-
-¿En serio? Pues de ser así, diría que me estas mintiendo a la cara, idiota. Verás, hay muchas cosas que no te conté a ti tampoco, pero llegados a este punto te diré algo más: el hechizo que use dura 24 horas, y solo si se tiene sexo con un hombre y este se corre en ti, el cambio se vuelve permanente. Más que ponerte un hechizo te puse una maldición, una maldición que tú mismo activaste al acostarte con el imbécil de mi novio-
Con cada dolorosa palabra que Margaret decía, Jason estaba más nervioso y sin tener una buena respuesta, negando todo sin fundamentos o explicaciones en un desesperado intento de no ser descubierto. 
-¿¡Qué estas diciendo!? Yo nunca haría algo como eso, ¡soy un chico! E incluso si hubiera estado con un hombre, nunca, ¡nunca! Sería con el novio de mi amiga-
Un suspiro se escuchó desde el otro lado del teléfono, y tras eso Margaret siguió hablando. 
-Jason, no seas patético. Puede que no tuvieras los huevos suficientes como para ser hombre pero al menos ten los necesarios para reconocer lo que hiciste-
-Margaret estas siendo muy grosera, ¡déjate de tonterías ahora mismo!-
-¿Me harás explicarlo todo? Okey, empecemos por dónde estás ahora, ¿un departamento en la playa? De ser así Jackson te mintió; estás en el departamento de una amiga que mi ex novio y yo conocemos. Me atrevería a decir que en la fiesta cogiste con Jackson y luego te fugaste con él a ese departamento,  ¿Sigues usando el vestido que te preste? ¿O Jackson ya te regalo mi ropa que deje ahí la última vez? Es un top blanco, una falda y tacones, aunque también deje ahí unas bermudas y un vestido-
Todo el cuerpo de Jaqueline sintió escalofríos, bajando la mirada para ver como todas esas prendas hermosas que le regalo su novio, ni siquiera las había comprado, solo estaba reutilizando la ropa que otras chicas habían dejado ahí. Y mas que nunca Jacky se daba cuenta que ella no había sido la primera que Jackson llevó ahí. 
-¿Aún me oyes? Jacky, ¿Jacky?-
-Sí, perdón, me distraje un momento-
Diría Jason como una mala excusa, volviendo a una realidad que no dejaba de azotarlo. 
-También eso te delata; a mi amiga le decía Mary, a mi me llamaba Magy, y a ti seguro él te nombró Jacky-
Era cierto. Todo lo que decía Margaret era cierto, tan cierto que daba miedo, y más aún, tan cierto que Jason estaba completamente atrapado, del tal forma que la única forma de salvarse era sacrificado a su amado. 
-¡Perdón! ¡Perdóname, Margaret! Jackson me drogó y me tiene amenazada, ¡ven a rescatarme rápido! Por favor-
Jacky se dejó la voz en esos falsos gritos de ayuda que tenían la intención de culpar de todo a Jackson, y puede que hubieran funcionado, de no ser que Jackson ya había vendido a Jacky. 
-No te preocupes por Jackson, nunca lo volverás a ver. Le conté todo esto primero a él, incluso le mostré fotos de como te convertiste en una chica y así fue mucho más sencillo que me creyera que todo este tiempo ha estado cogiendo con un chico-
-¿¡Le dijiste a Jackson todo eso sobre mí!?-
-Sí, y parece que no le gustó nada. Por eso te abandonó, me dijo que no volvería a la ciudad nunca más y que no se haría responsable de tu embarazo-
-¿¡Mi embarazo!?-
-¿Ni siquiera te paraste a pensar en eso? Eres una chica, y todo este tiempo has tenido sexo sin protección, es cuestión de tiempo para que empieces a sentir los síntomas. Si algo tengo que reconocerle al malnacido de mi ex novio, es que tiene mucha buena o mala suerte como para embarazar a las chicas con las que se acuesta bastante fácil-
Ese último par de noticias ya habían acabado con Jason, quien nunca pensó estar embarazada ni mucho menos que la persona que la embarazo, terminará huyendo de todo. 
Llegados a ese punto, Jason sólo quería llorar, gritar y pedir ayuda. 
Cosa que tampoco pudo hacer. 
-Mira, como alguna vez fuiste mí amigo y si que me ayudaste con mi novio, este será mi regalo de despedida: puedes quedarte en ese departamento, también con el dinero y la ropa que encuentres ahí, forma tu vida allí, porque sinceramente aquí no te queda nada por lo cual volver. Buena suerte, Jason, Jaqueline, Jacky o como sea que te llames-
-Margaret yo-
La llamada se cortó, o más bien se colgó. Jason intentó llamar de nuevo pero nunca contestó el móvil su vieja amiga que había descubierto su engaño. 
Así, Jacky se quedó sentada en las escaleras que dirigían al edificio donde a partir de ahora viviría, sola y en espera de tener un hijo o una hija en los próximos nueve meses. 
De esa forma, Jacky simplemente se quedó en silencio, llevando una de sus manos a su cuello para intentar relajarlo, y su otra mano a su vientre donde ahora sabía crecía una vida. 
De aquella forma tan confusa, es como empezaba un nuevo día para Jaqueline. 
Créditos en la imagen



domingo, 27 de noviembre de 2022

El engaño de Margaret 1

Margaret tenía una preocupante sospecha de que su amado novio Jackson le estaba engañando. Esta idea en serio que le preocupaba y quitaba el sueño por las noches, pues con tanto tiempo de conocerse y con la idea de ir más lejos en su relación que solo un noviazgo, la joven Margaret no estaba dispuesta a aceptar que su novio le estuviera engañando con alguien más.
Así que pidió ayuda a su amigo Jason para espiar a su novio en una fiesta y así descubrir si le engañaba o no.
Jason aceptó ayudar a su amiga, pensando que simplemente tendría que esconderse o que ni siquiera lo conocía su novio para espiarlo sin problemas pero no, resulta que Jackson no solo conoce a Jason, también conoce a todas las amigas de Margaret, por lo que espiarlo sería una tarea imposible sin ser descubiertos.
La única solución que encontró Margaret, fue un hechizo mágico que transforma a un hombre en una mujer, así que transformar a Jason en una mujer sería la oportunidad perfecta para espiar a Jackson.
Jason no estaba muy contento con la idea de volverse mujer, aun si era algo temporal, pero terminó por aceptar al tratarse de un favor muy importante para su amiga, y que muy en el fondo tenía curiosidad.
De esa forma, Jaqueline estaba más que lista para ir a una fiesta, donde Margaret sabía que estaría su novio. 
Una vez que el hechizo hizo su efecto, Jason se había convertido en Jaqueline, una joven de cabello oscuro, que usaba un mini vestido escotado y ajustado para no desentonar en la fiesta a la que iba de infiltrada. 
Jaqueline aún no se acostumbraba a su cuerpo, a llevar un vestido, que a cada paso sintiera el aire recorrer su bella piel, ni a tener que llevar todo en un bolso debido a que su precioso vestido no tenía ningún bolsillo ni nada por el estilo. 
Y cuando Jaqueline pensaba que la cosa no se podía poner más rara, entró a la fiesta, donde la trataron como a toda una mujer: la parte donde invitan tragos era muy buena, y no dudo en sacar provecho de quienes le invitaban algo, lo que sí era algo incómodo era cuando querían que bailará, bailar con otras chicas no era problema pero con los hombres; esas manos en su cintura eran tan raras, pero no tan raro como cuando alguien tocaba su trasero, si la tocaban con sus manos era más tolerable pero cuando "aquel" compañero de todo hombre se restregaba por su buen trasero, Jason sentía escalofríos. 
No pasó mucho tiempo para que Jason se pasara de copas, al parecer el cuerpo de Jaqueline no era tan resistente al alcohol por lo que sus efectos fueron más rápidos y efectivos en ella que en su versión masculina. 
Jason llevaba un buen rato bebiendo, lo suficiente como para olvidarse de su objetivo en la fiesta, al menos hasta que lo tuvo de frente. 
Delante de él, o mejor dicho de ella, estaba un tipo enorme, musculoso, guapo, fornido y que más que invitarla a bailar, ya la estaba llevando a la pista. Jason por un momento no supo que hacer pero su nueva parte femenina tenía curiosidad de ver que tan lejos pensaba ir el novio de su amiga. 
La respuesta a su curiosidad fue bastante lejos, demasiado lejos. 
-¿Cómo dijiste que te llamas?-
-Ja...jaqueline...soy...soy Jaqueline-
Respondió con obediencia una Jaqueline totalmente perdida en el placer, desnuda, sintiendo placer de sus pechos al ser besados, y aun más placer por el falo que la penetraba tan duro que le hacia complicado hablar sin soltar un montón de gemidos de por medio. 
-Muy bien, Jacky, síguete moviendo así y te garantizó que está cogida rápida contigo, será mejor que todo el tiempo que he sido novio de tu amiga Margaret-
Muy en lo profundo de su ser, Jason sentía vergüenza de aquellas palabras y de lo que estaba haciendo, y que seguiría haciendo, pues no se iba a resistir al montón de placer que le daba Jackson, Jaqueline no se pensaba resistir. 
En retrospectiva nunca lo hizo, su cuerpo sumisa y obedientemente salió a bailar con aquel hombre, quien le tomó por las caderas, dio nalgadas y finalmente se llevó a un cuarto vacío para quitarle la ropa y poder tener sexo con ella. Un sexo tan bueno como para hacer la mente de Jason un caos. 
-No digas eso, Margaret es mi amiga...ella es tu novia...-
-Y vaya amiga y novio tiene, ¿No? Pero también es culpa de ella, Margaret nunca tuvo sexo conmigo, por eso llevo meses viendo a chicas fáciles como tú para algo de diversión-
-Yo no soy....una cualquiera...soy su amiga-
-Sí, su amiga que se está cogiendo a su novio. Vamos, Jacky, ¿en serio quieres hablar de esto ahora? Mejor hablemos de esto una vez que te deje bien rellena-
Jason usando lo que le quedaba de voluntad intentó negarse, salir de ese lugar y disculparse con su amiga Margaret pero el placer era tanto que no solo no paro, empezó a moverse con mayor fuerza y a suplicar por más caricias del novio de su amiga. 
Las horas pasaron, e incluso cuando terminó la fiesta, Jaqueline y Jackson se siguieron revolcando hasta quedar satisfechos, recuperando el aliento al estar recostados y abrazados sobre el mismo sofá donde habían estado cogiendo un buen tiempo. 
Solo hasta que los deseos más profundos de Jaqueline fueron cumplidos, fue que Jason recuperaba algo de consciencia sobre lo que hizo. 
Cuando abrió los ojos, se vio abrazando al novio de su amiga, quien no estaría para nada contenta de saber lo que pasó. Sin embargo, Jason se lo diría. 
De esa forma se soltó del abrazo y empezó a buscar por la habitación sus cosas; no encontraba su bolso pero si sus tacones y el vestido negro que le había prestado su amiga. Estaba a la mitad de ponerse el vestido cuando recordó que también debía ponerse un bra y sus bragas, cosas que tampoco encontraba. 
-No importa si no lo encuentro, de todas formas iré con Margaret-
Se decía a sí misma la pelinegra cuyas palabras y tanto movimiento parecían haber despertado al novio de su amiga. Este le saludo y mandó un beso, el cual fue respondido con indiferencia. 
-Vaya, ahora tan fría conmigo cuando anoche no dejabas de gemir mi nombre-
-Fue un accidente. Iré a decirle a Margaret, puede que me odie por lo que hice pero ella me importa mucho más-
-Ya veo, tuvimos un montón de diversión a noche, ¿No te parece?-
-Vaya que sí-
Respondió con sarcasmo la actual chica.
-Y ambos lo disfrutamos, ¿No?-
A esa pregunta, Jason ya no respondió, aunque sabía muy bien la verdad. 
-¿Y si nos fugamos?-
Al oír esas palabras todo el cuerpo de Jason se tensó, dejando de lado su búsqueda para poner atención a lo que Jackson sugería. 
-Tengo un departamento compartido en una ciudad cerca de la playa. Margaret no lo conoce así que tú y yo podemos ir a pasar unos cuantos días solos por ahí-
Nuevamente Jason no respondió, pero tampoco dejaba de escuchar con lujo de detalle la oferta que le estaba dando Jackson, un tipo que resultaba tan astuto como bueno en la cama. 
-Vamos, será divertido conocernos, verte en bikini, tener sexo en la terraza, podemos hacer de todo y la mejor parte es que Margaret nunca se va enterar, al igual que no se va enterar de todo lo que hicimos anoche, ¿Qué dices? Hay que dejar a esa idiota atrás y solo ser tú y yo, preciosa-
Jason lo pensó fríamente unos segundos, y con una maliciosa intención, Jaqueline sonrió. 


viernes, 25 de noviembre de 2022

Un consejo de alguien mayor

-Profesora Lina, profesora Lina-
Oía ese repetido grito junto a pasos acelerados detrás de mí, no necesitaba voltear para saber que eran unas de mis estudiantes, quienes debían de traer algo entre manos para buscarme después de clases.
-Ya les he dicho que no me llamen Lina, suena lindo pero soy Lilliana. Si me siguen llamando Lina y corriendo por los pasillos las mandare a detención a las dos-
Obviamente no haría eso, era un sermón que ni yo misma podía tomar en serio pero tampoco podía dejar que mis alumnas fueran tan tranquilas haciendo lo que quisieran.
-Bueno, si la detención será con usted podríamos quedarnos toda la tarde, ¿No es así, Mary?-
-Sin duda, Pepper-
Ambas chicas comenzaron a reír, algo que me contagiaron antes de ponerme sería de nuevo y preguntarles.
-¿Y bien? ¿Qué era tan urgente para venir corriendo hasta mí?-
Ambas chicas se miraron con complicidad antes de comenzar a reír, lo cual confirmaba aún más mis sospechas de que planeaban algo. Yo también fui joven alguna vez por lo que sus trucos los conozco bastante.
"De hecho, ahora que lo pienso, estas dos chicas..."
-Bu-bu-bueno...em...Verá, profesora....yo...
En cuanto la atención se ubicó en Mary, la confianza en ella bajó, es una chica bastante tímida y fácil de avergonzar, mientras este con su amiga Pepper es bastante capaz de hacer las cosas, pero cuando se trata de ella misma, le cuesta algo más de trabajo. 
-Vale, yo lo haré-
Dijo su amiga Pepper, tras varios segundos en los que Mary no pudo contarme su problema, saliendo al rescate su mejor amiga quien me daría la explicación.
Pepper por su parte era alguien mucho más directa y que se expresa más rápido, no diría que lo hace mejor ya que sus prisas hacen que no tome las mejores decisiones, aun si son bien intencionadas. 
-Un chico invitó a salir a Mary. Ella no sabe que hacer porque es la primera vez que alguien la invita a salir, y quería pedirle un consejo a usted; ya sabe, por lo linda que es y todo lo que ha vivido, creímos que podíamos pedirle ayuda. Profesora, ¿Qué podríamos hacer? ¿Qué debería hacer Mary cómo mujer para hacer feliz al chico?-
Tras la explicación de Pepper, Mary asintió varias veces con su cabeza a forma de aprobación, algo que genuinamente me hizo reír al pensar en algo. 
"Ay, mis pequeñas estudiantes, si tan solo supieran la verdad de su profesora..."
-Mary, ¿te gusta el chico? ¿Ya aceptaste salir con él?-
Mary agachó un poco la cabeza pero de nuevo, al mover la cabeza me decía que sí. 
-Okey, ¿Cuándo van a salir?, ¿has pensando algo?-
-Sa...saldremos el domingo por la tarde...estoy muy nerviosa...pero él también me gusta...quizás deba cambiar mi aspecto para gustarle...algo más colorido como Pepper...o más maduro como usted-
Mary tiene el cabello oscuro y bastante largo atado en trenzas, siempre usa el uniforme limpio y sin arrugas, es una joven bastante diligente con su imagen donde lo que más puede destacar, son sus redondos y grandes anteojos. 
Pepper por su parte, utiliza una falda más corta, también suele ir sin el abrigo de la escuela y ella pinta sus uñas o hasta lleva algo de maquillaje, más de una vez la he tenido que regañar por ir en contra del reglamento pero después de un tiempo, lo vuelve a intentar. 
Por mi parte, no pude evitar bajar la mirada y ver que mi ropa no era nada del otro mundo; un maquillaje bastante sencillo, una blusa violeta de colores pastel, junto a una falda ajustada encima de las rodillas, con unos elegantes pero sencillos tacones negros. Y en cuanto a mi lencería, ni mi estudiante ni otra persona debería saber que llevo bajo la ropa. 
-Veamos, mi pequeña Mary, ¿Quieres que te diga algo que me hubiera gustado saber cuando era joven?-
Ante mi pregunta, no sólo los ojos de Mary, también los de Pepper brillaron con curiosidad al tener un consejo de alguien mayor. 
-Si quieres ser una buena mujer para un hombre, o en este caso, darle una buena cita a este chico, solo tienes que ser tu misma. No necesitas cambiar tu imagen, tu ropa o tu forma de ser, el chico te invito por quien eres y apuesto a que esa versión de Mary le gustaría conocer más en su cita; una chica diligente y trabajadora, que no es fanática del maquillaje, algo tímida pero que se esfuerza un montón por lo que quiere, tal como ahora al pedir ayuda ante una situación nueva para ella. Apuesto a que quedara encantando de esa chica tan bella que tengo el placer de tener como mi alumna. Sé honesta contigo misma, que eso te dará buenos resultados, y si por alguna razón ese chico queda insatisfecho, te puedo asegurar que ya habrá alguien más que te valore tal y como eres, puesto que no mereces nada menos a eso-
Antes de darme cuenta ya había hablado demasiado, y terminé dándole unas palmadita en la cabeza a mis estudiantes que se quedaron sin palabras unos momentos hasta que me abrazaron con fuerza. 
-Oigan, ¿Qué les pasa? Si se recargan mucho en mí se van a romper mis tacones-
Una vez más quise sonar sería para calmar a mis estudiantes pero su lindo gesto me sacó una sonrisa mientras correspondía su abrazo. 
"Mis queridas estudiantes, si tan solo supieran la verdad" pensaba una vez más al tener ese momento tan tierno con ellas. 
-Muchas gracias, profesora Lilliana. En serio me hizo sentir feliz y tranquila con sus palabras, ¡D-daré lo mejor en mi cita!-
-Vaya, solo tartamudeaste una vez, Mary, ¡en serio estas animada y yo no me puedo quedar atrás! ¡Te estaré apoyando en todo lo que pueda! Tu cita será la mejor-
-Me da gusto oír tan motivadas a ambas, ¡ojalá estén igual de motivadas para el examen del lunes!-
El buen humor que había se rompió de inmediato cuando dije eso, claramente si tenían examen conmigo el lunes, el domingo deberían estudiar al menos un rato por lo que sus planes con la cita de Mary se verían complicados. 
Las chicas estaban por protestar cuando no pude contener más la risa y agregué. 
-Disfruten su fin de semana, algo me dice que tengo pendientes que solucionar y su examen lo dejaré para el viernes. así tienen tiempo de divertirse y de estudiar-
-Muchas gracias, profesora Lina-
Respondieron ambas chicas antes de salir corriendo y riendo, tomando venganza de mi broma al llamarme Lina de nuevo. 
-¡Aunque corran puedo cambiar de opinión!-
Amenace una vez más de forma vacía, aunque si que hubo algo más que borró la sonrisa de mi rostro y me hizo pensar. 
-Ay, mis queridas alumnas, si tan solo supieran que hace un año era de su misma edad, y ahora vienen a mí para pedir consejo de alguien mayor-
Justo por estas fechas, hace más de un año, fue que desperté en este cuerpo. 
Era joven tal como mis propias alumnas, pero al despertar lo hice en este cuerpo: ahora tenía más del doble de mi edad, me volví una mujer madura, cuya vida ya estaba más que hecha y sin saber como volver a la normalidad, lo único que se me ocurrió hacer fue adaptarme a esta vida como una nueva normalidad. 
El cambio fue bastante duro y abrupto, no sólo por los días complicados de cada mes, la ropa de mujer, el maquillaje y cientos de cosas más que nunca hice cuando era joven.
También estaban las facturas que pagar, un hogar el cual cuidar y un trabajo el cual mantener. Ahora era profesora de temas que ni siquiera yo conocía y que de no haber puesto todo mi empeño en ello, estoy segura de que me hubieran despedido en menos de un mes. 
Sin embargo, al volverme Lilliana encontré otra motivación y forma de ver la vida. 
Ciertamente perdí muchas cosas, como amigas, amigos, familiares, momentos y deseos los cuales ya no puedo tener tan fácilmente como un joven pero mis estudiantes sí. 
Aún me queda un largo camino por recorrer pero desde que tengo este cuerpo, me puse como meta ser el adulto o adulta, que apoye a los chicos tal como me hubiera gustado tener ese apoyo en mí en su momento. 
Debo admitir que también hay momentos bastante raros como este, donde me piden consejo de mujer a mujer y no se muy bien que responder por mi falta de experiencia. O también cometo fallos en mi imagen femenina o mi labor en la docencia. Pero, aún con todo esto, he sabido seguir aprendiendo y mejorando, no sólo para que esta vida como Lilliana sea más sencilla, también para que la vida de mis chicos y mis chicas sea más divertida. 
Me veo bastante reflejada en ellos y en ellas, no lo puedo evitar pero también me hace feliz que sea de esa manera. 
En cada uno de mis alumnos y alumnas, me siento un poco reflejada. Pero cuando se trata de Pepper y Mary, siempre me veo a mi misma y a mi mejor amiga. 
Sé que mi mejor amiga está bien, después de todo he escuchado más de un rumor bueno sobre ella, y me da gusto que haya continuado su vida a su manera. 
Yo también lo he hecho, puede que no con la vida que ella conociera pero si como Lilliana, una maestra con algunos años de edad y de docente, con una gran actitud que la ha hecho volverse la maestra favorita de todos los grupos con quienes ella trabaja. 
Quizás mi vida privada está un poco descuidada pero con el tiempo también me gustaría conocer a alguien, tener amistades y seguir viendo como crecen mis estudiantes quienes me tienen como ejemplo y siguen mis ejemplos.
"Ay, mis niños y niñas, si tan solo supiera la verdad de su profesora y como muchos de sus consejos que les ha dado, hasta hace muy poco ni ella misma los entendía."
Pero ahora sí, y usando todo lo que aprendí de mi vida pasada, junto con todo lo que estoy aprendiendo en esta nueva vida, estoy segura de que la vida maravillosa de Lilliana aún tiene mucho que contar para sus estudiantes y para sí misma.