lunes, 5 de agosto de 2024

Mi vida como... una princesa

-Ha~....ah..uh...Mukuro-
    Intenté decir sin que mi voz se oyera débil ni temblorosa, con poco éxito por la situación.
-Sí, mi ama-
-Huh...¿Podrías dejar de hacerme esto cada mañana?-
    Pregunte aún con la voz temblorosa, refiriéndome a lo que mi "nueva" maid me hacía estando encima de mi. Todos los días cada mañana ella me despierta y desnuda, para ponerme boca abajo y sentarse encima de mí, regalándome una hora de los masajes más eróticos y relajantes que jamás imagine experimentar. Cada día que despierto y gracias a las manos hábiles de mi sirvienta, Mukuro me hace sudar, me hace estremecer y también jadear por lo extremadamente bien que se siente "una simple manera de darme los buenos días", según sus propias palabras. Sin embargo, y por mucho que disfrute de está situación, también me siento culpable de lo que estoy viviendo, debido a que yo no soy la verdadera ama o señorita de Mukuro.
    Mi nombre es, o al menos era, Peter. Yo era un estudiante en mi último año en la universidad, algo realmente agotador pero que disfrutaba, en especial porque en cuanto saliera de la escuela, podría comenzar a trabajar en el sitio donde hice mis pasantías. Honestamente era como un sueño, tener un trabajo bien remunerado apenas terminar la escuela era una fantasía hoy en día, incluso tenía la posibilidad de mudarme a un apartamento cercano a mi nuevo trabajo. Solo que tenía una ligera preocupación.
    Supongo que no soy tan bueno estando solo, puedo hacer lo que sea necesario, pero al pensar en que mudarme me alejaría bastante de mi familia y amigos, era algo que me asustaba bastante. No era que no los volviera a ver nunca, solo que estar todo el tiempo en una casa sola, tener que tomar todavía más responsabilidades o tener que hacer viajes más largos para estar con quienes siempre han estado cerca de mí, no era algo que me emocionará bastante.
    "Si tuviera algo de compañía, sería mucho más fácil" recuerdo pensar más de una vez previo a tomar mi decisión, lo cual solo era un pensamiento, pues por mucho que me gustaría algo de compañía en un nuevo capítulo de mi vida, no podía arrastrar conmigo a mi madre o mi hermano, tampoco a mis amigos ni a nadie más. A pesar de como me sentía, no quería ser egoísta.
    "Sería mucho más sencillo si comenzará de 0" fue otra idea extravagante que tuve y rápidamente descarté pues por muy sencillo que pudiera sonar empezar como una persona nueva, tampoco estaba dispuesto a abandonar todo lo importante que tenía detrás.
    "Para prácticamente ser un adulto, quiero todo como un niño" un pensamiento más que recurrente cada que tenía una idea como las dos anteriores, y que siempre sucedían sin falta y en el mismo orden cuando intentaba aclarar mis ideas al caminar por el parque cerca de casa.
    El parque era enorme, con varios espacios para practicar distintos deportes, relacionarte, o tal y como yo hacía, simplemente caminar por una de las enormes zonas verdes por deporte o despejar tu cabeza. En mi caso pertenezco a ambos grupos dependiendo el día.
   Durante uno de mis habituales recorridos entre el pasto y los árboles, una pequeña flor llamó mi atención; era morada con rosa y azul, además tenía espinas, por no mencionar que era la única en su estilo cerca de ese lugar. Me atrevería a decir que conocía muy bien el parque, y después de tantos años visitándolo, podía estar seguro de lo exclusiva que era esa flor.
   Recuerdo pensar que era hermosa y totalmente fuera de lugar, por lo que intenté llevarla a mi propio jardín en casa; evite sin problemas sus espinas, quitando cuidadosamente la tierra para ver sus raíces y una vez que la separé, levanté cuidadosamente la peculiar planta con satisfacción.
   Ese día decidí mudarme al departamento cerca de mi inminente trabajo al otro lado de la ciudad, llevando conmigo todo lo que pude incluyendo mi maravillosa adquisición floral para comenzar un nuevo capítulo de mi vida, uno el cual descubrí venía con muchas letras pequeñas que nadie podría anticipar desde el primer momento en que desperté.
    Si tuviera que destacar el cambio más importante que he sufrido no sabría cual poner por encima del otro: no sé si es más impactante haberme convertido en mujer, o si es más impactante haber conseguido una leal sirvienta de alguna forma. Todo lo que puedo decir con seguridad, es que tras haber despertado el primer día en mi nuevo apartamento, lo hice como una hermosa mujer albina que tenía sobre de ella una poco expresiva sirvienta pelinegra que me masajeaba tal como ahora.
-Negativo, ama Petra. Usted necesita despertar todos los días en óptimas condiciones y sin ningún estrés, por lo que un masaje y un baño son la manera idea de comenzar "con el pie derecho" sus mañanas-
    A pesar del pánico o mis protestas, tal como hace ahora, Mukuro permaneció tranquila al explicarme como "nunca dejaría de cuidar de mí".
    El primer día fue el más sorpresivo y por mucho, dejando de lado que desperté con un cuerpo distinto a mi cuerpo de hombre, está chica de edad similar a la mía simplemente entró a mi habitación, me desnudó, me masajeó y comenzó a cuidar de mí tal como haría una sirvienta... una bastante intensa podría decir. Por mi parte, intenté echarla, insultarla, negociar o cualquier cosa que pudiera darme información de ella o de mi situación, a lo que no deja de repetir "Esto fue lo que se te concedió por tu deseo de la vida anterior".
   Desde entonces ha pasado una semana "normal", donde nadie salvo está sirvienta, es capaz de recordar quien era yo en realidad. Para todo mundo yo siempre he sido Petra, siempre he sido una chica y todos mis recuerdos o fotos o lo que sea durante toda mi vida, son exactamente los mismos con la diferencia de que ahora soy mujer. 
    Por un momento llegué a pensar que quizás fue un sueño o una rara alucinación, pero Mukuro sabe que yo era hombre, ella me lo dijo sin más explicación desde que la conocí, y tras una semana viviendo con ella, no he podido sacarle más información. Por supuesto que yo tengo mis propias teorías, pero quizás Mukuro sea la única persona en el mundo capaz de darme la verdad sobre que fue lo que me sucedió.
-Mukuro... apenas es lunes... el fin de semana hiciste todo por mí...ah.... además todavía no empiezo a trabajar. Aunque valoro mucho tu dedicación, no necesito de esto... por el momento...-
    Una vez más intente detener a Mukuro con palabras, pero tal como ha ocurrido toda la semana, ella sigue con su labor pulcra y sistemática, casi como una máquina.
-Negativo otra vez, ama. Mantenerla en un estado óptimo y relajado implicar no cambiar la rutina, por ende, seguir cuidando de usted tal como he hecho, es la solución ideal-
    Hablar con Mukuro era extraño, era lógica a más no poder, aunque sus acciones fueran irreales, no dejaba de sorprenderme lo contradictoria que puede ser ella, pero si le preguntas a ella: "No es ilógica o irracional, y no entender eso, denota una falta de comprensión en sus acciones", en otras palabras, lo que ella hace y dice es lógico a pesar de que no pueda parecerlo para otras personas.
-¿Al menos podrías decirme cómo llegaste aquí?-
-Por la puerta, naturalmente-
    Su directa y decepcionante respuesta solo me hizo suspirar para intentar reformular mi pregunta.
-Me refiero... ah... me refiero a ¿Cómo llegaste a mi departamento?-
-De la misma manera, ama. Usando la puerta-
    Las manos suaves, pequeñas y maravillosas de Mukuro sobre mi espalda me hacían estremecer, y casi que no podía enojarme con ella en estos momentos, pero en un esfuerzo de romper con este ciclo de preguntas donde ella responde sin decírmelo lo que quiero oír, se me ocurrió.
-M-Mukuro... te ordeno que me respondas de forma detallada y precisa ¿Cuál es el motivo por el cual te convertiste en mi sirvienta y vives conmigo?-
    La pregunta era un poco más formulada que de costumbre, y aunque no me gustaba darle órdenes a la sirvienta, muchas veces eso la obligaba a responder de una forma distinta. Puede que no cambie mucho su comportamiento, pero al menos me permite hablar un poco más con ella.
   Mukuro no respondió de inmediato, como pocas veces desde que la conocí, parecía estar pensando seriamente una respuesta que la hizo esbozar una ligera sonrisa.
-Porque usted me tomó y me lo ordenó, señorita Petra-
  Al escuchar esas palabras intenté levantarme para mirar a Mukuro, buscar más explicaciones, pensando en que era lo siguiente que podía preguntar para llegar a mi ansiada respuesta. Un plan que falló antes de comenzar pues con la fuerza necesaria, Mukuro me hizo volver a recostarme mientras sus manos tocaban puntos tan sensibles de mi cuerpo, que no podía oponerme a ella.
-Señorita Petra, usted sabe que no se puede levantar durante los "buenos días", y notó que está preocupada. Recomiendo encarecidamente dejar ese tema para después, de lo contrario, tendré que comenzar de nuevo con su masaje y retrasaremos todo su día-
    Toda esa palabrería elegante de Mukuro era su forma de decirme "no", ella puede negarse a todo tipo de cosas pero nunca utiliza la palabra "no" ante alguna de mis ordenes.
-Mukuro... si te obedezco y me relajo en el masaje, ¿aceptarías responder mis preguntas sobre el tema en otro momento? Responde, es una orden-
-Por supuesto, ama. Si usted colabora, lo menos que puedo hacer yo es apoyarla y obedecer todas sus solicitudes-
    Me respondió sin ninguna duda en su voz, ni mucho menos en sus manos que paseaban por lo alto de mi espalda hasta llegar a mis hombros, una zona especialmente tensa como mujer gracias... a mis nuevas medidas.
-Entonces es una orden: voy a colaborar contigo y relajarme para que tú respondas de forma coherente y apropiada para mi todas las preguntas que tenga sobre tu llegada a mi vida, y sobre mi cambió de sexo, ¿alguna objeción a lo que dice tu ama?-
   Pude ver de reojo como Mukuro negaba con la cabeza sin descuidar su delicada labor sobre mi espalda.
-Estoy a su completa disposición, ama Petra. Si es una orden debo cumplirla, y si usted pone de su parte, será todo un placer tener esa conversación más adelante. Por ahora y para cumplir esa orden posterior, me tomaré la libertad de enfocarme en hacer mi primera labor del día. Apreciaría dejar las palabras para después. Brazos arriba.
    Conteniendo un jadeo obedecí a Mukuro, quien daba más ordenes que yo sin importar quien era la que realmente estaba a cargo. Algo de lo que no me puedo quejar realmente, ya que ella aceptó hablar de lo sucedido una vez que termine con sus deberes diarias inamovibles.
-Señorita Petra, ¿Puedo hacer una recomendación?-
-Si quieres usar sobre mi ese ungüento extraño yo me rehusó-
    Mi sirvienta negó con la cabeza antes de responder.
-No me refería a eso, mi ama. Es una recomendación para nuestra futura conversación-
    Oír eso me hizo intentar mirar a Mukuro y cambiar de posición, lo cual ella de nuevo no me permitió.
-Si falla en su labor de relajarse y estar quieta. Me temo que yo fallaré en responder sus preguntas-
    Me reprendió con tranquilidad.
-Lo siento... por moverme y por interrumpirte, Mukuro. Adelante, me gustaría escuchar tu recomendación-
    Pensaba en que clase de idea o sugerencia podría tener ella, todos mis pensamientos giraban en torno al masaje, el baño o las actividades del día de hoy, por lo que oír la verdadera recomendación de Mukuro me tomó por sorpresa.
-Responder ahora sería sesgado y erróneo, por lo que aconsejo reflexionar y responder de forma apropiada más tarde. Con eso dicho, me gustaría recomendar que piense como responder a la siguiente pregunta: ¿Usted no está disfrutando su vida como una princesa?- 
    La pregunta de Mukuro fue algo que no había pensado, que me hizo preocupar y tensarme un poco, lo cual intenté controlar sin mucho éxito ya que ella siguió hablando.
-Presumir me parece inapropiado, sin embargo no es una exageración llamar a mis servicios "los mejores" o palabras más triviales como "dignos de la realeza". Prácticamente soy la sirvienta definitiva, y usted lo está disfrutando. Por lo tanto, no entiendo esa necesidad de preocuparse innecesariamente por su cuerpo pasada, por su vida como Pete, y esos pequeños cambios que tuvo que pasar para que eventos prometedores aparecieran en su vida. Tal como sucedió conmigo-
    Las palabras de Mukuro escondían algo detrás, ella definitivamente sabía algo más de todo lo que me sucedió, y quizás me estoy equivocando pero no parece negarse a ese conocimiento. No del todo.
-Mukuro... acaso tú...-
    Estaba por hacerle una pregunta más, estaba por pregunta si ella no entendía como me sentía, o que parte no comprendía. Si yo suponía lo que Mukuro creía, me atrevería a decir que mi sirvienta no comprende porque quiero recuperar mi antiguo cuerpo. Ella se estaba perdiendo de algo, y al intentar comprenderlo quería que yo pudiera explicarlo para ella.
    Al menos eso era la idea que tuve y que buscaba confirmar con ella, algo que no podría suceder hoy debido a mi fallo.
-Ama, usted está más tensa que el día que la conocí. Por desgracia, cuidar de su cuerpo es un evento más importante que la conversación que tiene en mente. Le aconsejó pensar en ello después, ya que en estos momentos, habrá otras prioridades que atender-
    Explicó de forma compasiva mi sirvienta, de quien no podía confirmar ni negar, que me había hecho preocupar a propósito para posponer la conversación.
-Mukuro.... ah... ah... lo prometiste-
    Intenté protestar sin controlar del todo mi cuerpo cuando Mukuro se concentró en hacerme relajar nuevamente.
-Y usted prometió relajarse, algo que falló, y que por ende rompe nuestra promesa por el día de hoy. Sin embargo, mantengo mi palabra de responder a esa conversación, el día que usted pueda cumplir su parte y me permita ayudar a que se relaje, mi señorita Petra-
    La explicación de Mukuro era sencilla, tan sencilla y honesta que hasta un niño lo podría entender, y que siendo completamente justos, ella tiene razón en que yo fallé el día de hoy, dejándome la oportunidad de volver a intentarlo el día de mañana.
-M-Mukuro... tú eres una-
-Señorita Petra, le recomiendo encarecidamente que se relaje y se mantenga en silencio. A menos claro, que desee comenzar con sus "buenos días" por tercera vez está mañana-
   Mukuro es tan buena a la vez que complicada, todavía no puedo lidiar bien con ella pero estoy seguro, o segura, de que algún día del mañana lograré sacarle la verdad a mi sirvienta para que yo pueda volver a la normalidad y le diga adiós a este cuerpo y está vida como de princesa.
Créditos en la imagen

sábado, 3 de agosto de 2024

La futura suegra 2

    Despertar esta mañana fue la peor sensación que pude experimentar en toda mi vida.
   Por muy cliché que pueda parecer, quería pensar que la noche anterior solamente fue una horrible y retorcida pesadilla. Por desgracia, la realidad se volvía más que obvia al sentarme en la cama para ver y sentir el enorme par de pechos caídos que ahora tengo al estar en el cuerpo de mi futura suegra.
-La misma y estúpida ropa que provocó todo ayer, ¿Verdad?-
    Dije al ver mis tetas en aquel precioso sostén de encaje negro, algo que me hizo suspirar y hablar más para mi mismo sin ánimos de salir de la cama.
-Sé que fui un imbécil por tomar la ropa interior de la señora Lauren, pero no creo merecerme este castigo tan terrible-
    No podía dejar de verme las tetas, no por placer, más bien por ser un ejemplo enorme y constante del error que había cometido en una noche tan importante, en la que una estúpida fantasía que tuve de un momento a otro, me había dejado en el viejo cuerpo de la madre de mi prometida antes de poder siquiera pedir su bendición para nuestro compromiso.
-Quedarme tendido en la cama como una anciana que se lamenta no me ayudará a solucionar esto-
    Sin más que hacer, salí de la cama, notando el desastre que había por todos lados de la enorme habitación, lo cual me hizo recordar que sucedió anoche con más detalles.
-Es cierto... después de que la mamá de Giselle se robara mi cuerpo, salió corriendo con mi novia. Intenté ponerme en contacto pero no han respondido mis llamadas en absoluto... esta ansiedad me va a matar-
    Una parte de mi quería salir corriendo de esta mansión para buscar a mi prometida pero ¿Dónde demonios debería ir a buscarla? No creo que hayan decidido quedarse en el hotel todo el tiempo y no conozco está ciudad como para ir preguntando en cada hotel por mi cuerpo y por mi novia. Ahora que lo pienso, incluso si por alguna razón conociera la ciudad, ¿Por donde podría comenzar a buscar? No tengo ninguna garantía, solo tengo el presentimiento de que la señora Lauren no estaría en lugares fáciles de encontrar. 
    Para empeorar las cosas, Lauren no tiene un auto, así que dar vueltas por la ciudad usando sus tacones tampoco es una opción. Por último, y quizás más importante, la amenaza o promesa de Lauren no me deja tranquilo, ¿En serio voy a perder toda mi vida si alguien descubre que no soy Lauren? Que su amenaza sea verdadera es algo que me aterra cuando me detengo a pensarlo.
-Sé que todo mundo pensará que estoy loco si digo algo como "No soy la señora Lauren, ella me robó el cuerpo y soy el prometido de su hija", de hecho, salgo perdiendo si alguien me cree y se entera Lauren, porque ella nunca devolverá mi cuerpo-
    No llevaba ni media hora despierto y la cabeza nuevamente me daba vueltas de tanto pensar en la situación que estoy viviendo, sintiéndome atrapado completamente, tal como si estuviera a un mal movimiento de caer en "jaque mate" durante la partida de ajedrez, una donde me juego mi vida y que bajo ningún concepto estoy dispuesto a perder.
-Todavía me cuesta creer que este es mi reflejo-
    Me dije frente al espejo de la habitación, uno tan grande que cubría desde el suelo hasta el techo para admirar mi viejo cuerpo, sin duda era un espejo de pared más grande del que esta mujer necesitaba, misma mujer cuyo cuerpo es mío por ahora; haciéndomelo saber no solo con el cabello rubio teñido que me estorba para mirar o los enormes pechos que me obligaron a cambiar mi forma de caminar, también me lo recordaba cada que veía mi reflejo solo para ver a una mujer en sus 50 años, que sin importar lo bien que se veía, no dejaba de ser algo que odiaba por no ser mi verdadero cuerpo.
-Todo comenzó por esta maldita lencería-
    El reflejo del espejo ponía a Lauren, la mamá de mi prometida, una mujer ya entrada en edad, de baja estatura, con el cabello teñido y comenzando a perder algo del rubio color para volver a uno más oscuro, mismo color que iba a juego con la lencería que utilizaba y me dejó en esta lamentable situación.
    Tras verme unos segundos más, simplemente negué con la cabeza, murmurándome con frustración.
-Mirarme al espejo tampoco me devolverá a la normalidad, ni mucho menos lo hará quejarme todo el día. Yo provoqué esto, así que yo debo resolverlo-
    Con eso en mente para darme ánimos, comencé a investigar la mansión, empezando por la habitación de está mujer.
    La noche anterior fue horrible, una vez que mi prometida y su madre en mi cuerpo se fueron, no me pude controlar, no sé porque pero no podía controlar mis emociones, llorando y gritando hasta quedarme dormida tal como una niña pequeña, lo cual lo hace más vergonzoso al tomar en cuenta mi edad. Ni siquiera recuerdo bien como llegué aquí, pero si no puedo salir a investigar, conseguiré toda la información posible desde aquí.
Créditos a quien correspondan
    Tras haber retomado mi determinación, comencé a buscar y ordenar todo lo que podía y que me pareciera interesante, cualquier cosa era buena para comenzar, solo necesitaba encontrar algo que hiciera las cosas más sencillas, tanto para fingir que soy la señora Lauren, como para averiguar que fue lo que me sucedió y como puedo volver a la normalidad de mi vida como hombre.
    Lamentablemente, mi determinación y deseos de hallar una solución a todo lo que estaba viviendo no parecían ser motivos suficientes como para que las cosas mejoraran.
    Me tomó más de 5 horas, más de 5 agotadoras horas poner de cabeza la habitación de está mujer y volverla a arreglar, solo para descubrir nada más que sus productos de belleza y el tipo de ropa que suele utilizar. 
    No me alegra decir que está mujer usa ropa más sugerente que su hija, con quien tiene una brecha de más de 20 años de diferencia. No obstante, al menos pude encontrar ropa menos humillante de utilizar, que fui dejando en las partes superiores de sus cajones, para usarla como fuera necesario durante mi estadía en su cuerpo. Una estadía que espero no duré más de una semana.
    Una vez que terminé de indagar en su habitación, pase a la siguiente y la siguiente, revisando cada habitación superficialmente hasta elegir una que pareciera pudiera darme algo de información o de utilidad.
-Debe ser está, si algún lugar tiene información, debe ser aquí-
    La siguiente habitación que elegí para investigar era la biblioteca; un enorme cuarto lleno de estanterías que cubrían por completo las paredes, teniendo libros de todo tipo, haciendo complicada la tarea de decidir por donde debía de comenzar, pero que al tener el presentimiento de que algo podría encontrar aquí, decidí no rendirme e iniciar con está habitación.
    Para no complicarme más la vida, me acerque a la primer estantería que llamó mi atención y comencé a leer los títulos de cada libro, solo tomando los que parecían útiles para ojearlos, suspirar y devolverlos a su lugar tras confirmar que por muy útiles que se vieran por fuera, eran bastante inútiles para mi situación actual.
-Quien diría que sí puedes juzgar un libro por su portada-
    Me decía tras devolver otro libro más de otra estantería más, sintiéndome agotado y habiendo perdido por completo la noción del tiempo en ese absorbente lugar. El cuarto parecía insonorizado, muy poco del ruido parecía entrar o salir de la habitación, siendo la única constante, el ruido de mis palabras o que yo hacía al sacar y poner en su lugar los libros que llamaban mi atención, percatándome de algo que podría ser importante después de varias horas de estar investigando.
-Espera, eso no es normal... ¿verdad?-
    En ese momento, cambié el enfoque de mi búsqueda y lo que revisé de cada librero, fue algo que hasta ahora había notado, y que ahora que estaba en mi cabeza, no dejaría pasar fácilmente.
-Aquí no hay... aquí falta uno... en este sitio falta tres... este está completo... y aquí de nuevo falta uno. Por dios, ¿Cómo no me di cuenta?-
    Los libreros parecían tan ordenados, que hasta la ausencia de uno o dos libros, parecía ser normal, solo que no lo era.
-Esa horrible mujer debió de llevárselos-
    Habían muchos libros ausentes, los espacios variaban de ancho pero tras este día revisando cada librero, diría que faltan más de 10 libros que podrían estar relacionados con mi problema.
-Maldita sea... ahora sé que la respuesta puede estar en los libros pero, ¿Cuáles son esos libros? Probablemente Lauren los tenga si es que no los ha tirado todavía-
    La idea de que Lauren tiró esos libros me hizo estremecer, negando con la cabeza para alejar esa mala idea de mi mente. Sí, era una posibilidad, pero era una posibilidad que no quería pensar demasiado, mejor me enfocaría en las posibilidades donde pueda encontrar esos libros para volver a la normalidad. Claro, suponiendo que los libros perdidos sean los responsables de hacerme cambiar de cuerpo en primer lugar.
    Me quede un poco más en la biblioteca, pero creo que ya había obtenido toda la información que tenía en ese lugar, y a pesar de no tener ninguna certeza de lo que pensaba, yo tenía el extraño presentimiento de que en los libros encontraría la verdad.
-Me pregunto si debería enviarle un mensaje-
    Tomé el teléfono celular de Lauren, era bastante moderno y desbloquearlo no era un problema con su cara, voz y huellas dactilares, todos métodos más que validos para desbloquear el móvil bajo mi posesión.
    Llevaba algunas horas sin utilizarlo, cada tanto le mandaba algún mensaje a Giselle o Lauren con la esperanza de que me respondan, cosa que no ha sucedido hasta el momento.
    La idea de enviar un mensaje a Lauren para preguntar sobre los libros era complicada: por una parte podría conseguir pistas muy valiosas para volver a mi propio cuerpo, sin embargo, la otra cara de la moneda me decía "Si esos libros son tan importantes, ¿Por qué Lauren te ayudaría?". Conocer esta información era un arma de doble filo que podía ayudarme o perjudicarme de acuerdo a como lo vaya a utilizar, declinándome por no decir nada a Lauren de momento, especialmente al notar algo más.
-¿Estas de broma? ¿Cómo que son más de las 7 de la noche?-
    Llevaba tantas horas trabajando de forma dura en volver a la normalidad, que me había olvidado de todo lo demás, y ahora que mi concentración se había roto por un momento, al ver la hora recordé todas las necesidades que había dejado de lado, siendo la más importante comer, no había comido nada en todo el día y mi cuerpo me exigía alimento.
-Supongo que puedo cocinar algo, debo de cuidarme para seguir buscando la forma de volver a la normalidad-
    Fue el razonamiento que utilice para dar por terminada mi fructífera revisión en la biblioteca, estirarme un momento y dirigirme a la cocina, uno de los pocos lugares que había conocido con mi cuerpo de hombre, solo que ahora seré yo quien este en la cocina tal como lo hacía mi suegra anoche al preparar la cena.
    Hablando de ello, la cena fue silenciosa, tranquila, con una calma casi irreal y aunque podía encender la televisión o revisar el móvil en busca de alguna novedad, no quería hacer nada más que descansar y disfrutar de la cena que me preparé. La preparé tal como siempre hago, pero sabía diferente, algo que no sabía atribuir a como me sentía en estos momentos o quizás a que esta mujer tiene un gusto diferente al mío, y ahora en su cuerpo, esa era la diferencia.
    No me había dado cuenta de eso hasta ahora que me relaje, pero el cansancio se estaba apoderando tanto de mi cuerpo que casi me golpeó la cabeza contra la mesa al empezar a dormitar terminada la cena.
-¿Así se sienten todas las personas adultas después de comer? Es horrible, solo estuve limpiando, ni siquiera salí de casa... y aun así siento que en cualquier momento voy a quedarme dormido sobre la mesa-
    Decir y pensar esas palabras me hizo preocupar de sentirme tan cansado todo el tiempo, o que sencillamente tras una comida me de sueño. Por lo que en un intento de despejar esas ideas, tan pronto como me di cuenta de que estaba dormitando, me puse de pie para limpiar el comedor y todo lo que use para cocinar. Mientras terminaba está limpieza, una nueva idea llegó a mi cabeza, un deseo difícil de ignorar, en especial porque yo mismo estaba de acuerdo en que era algo humillante pero necesario para este cuerpo.
    Después de cenar, me d cuenta de que mi cuerpo no solo se sentía cansado, también se sentía sudado y pegajoso, necesitaba tomar una ducha y quizás usar el baño, cosas que no me emocionaban hacer en el cuerpo de mi suegra, pero teniendo en cuenta que estaré en este cuerpo durante el resto de la semana, comencé a verlo como un inevitable paso que tendría que dar lo antes posible para acostumbrarme aunque sea un poco más a este cuerpo.
    Me tomó algunos minutos limpiar los trastes que use para cocinar y cenar, además de la mesa que también limpie, y una vez que deje todo en orden subí las escaleras hacía el baño donde anoche perdí mi cuerpo, y que ahora me vería obligado a usar tal como lo hacía la dueña de este hogar.
-Pensar que anoche solo quería motivarme para pedir la mano de Giselle... y ahora estoy atrapado en el cuerpo de su madre-
    Esas palabras salieron desde el fondo de mi corazón apenas abrir la puerta del baño que no visitaba desde anoche, todavía en mi cuerpo de hombre.
-Hagamos esto rápido-
    Susurré al acercarme al váter, el cual no podía usar de pie sin ocasionar un desastre, aunque sentarme en la taza del baño no era el único inconveniente.
-De cualquier forma pesaba quitarme esto para darme una ducha-
Todo el día no lleve puesto más que una bata para dormir y la misma lencería que me dejó en el cuerpo de la señora Lauren, pero dejaría todo eso de lado en estos momentos, bajándome las bragas hasta el suelo y hacerlas de lado.
-Como la última vez, no volví a la normalidad-
    Suspire al ver las bragas en el suelo y recordar que durante la noche anterior, más de una vez me había puesto y quitando la lencería y hasta más ropa en búsqueda de volver a la normalidad sin éxito tras cada ocasión. Sabía muy bien que quitarme la tanga nuevamente no haría que volviera a mi cuerpo, sin embargo, no podía dejar de desear que eso sucediera para volver a ser yo una vez más.
    Sacudiendo un poco la cabeza para alejar esas ideas, finalmente me senté en el váter, tensando todo mi cuerpo por un momento hasta que por alguna clase de instinto o costumbre, este cuerpo comenzó a hacer sus necesidades mientras me relajaba y avergonzaba por partes iguales.
    No podía sentirme más humillado de lo que ocurría, la sola idea de estar haciendo eso como una chica me hacía querer ocultar la cabeza donde sea, y que mi único consuelo es que nadie podía verme en esta posición tan vulnerable que por breve que fuera, sentí eterna.
    Todo ocurrió tal como debería, supongo, tomando un poco de papel para limpiarme ahí abajo. No quería ni ver, y por culpa de mis pechos apenas podía hacerlo, pero tras tomar algo más de valor acerque cuidadosamente mi temblorosa mano hasta tocarlo.
    No tenía palabras en ese momento, solo sentí todo mi cuerpo estremecerse como un rayo al hacer contacto. Poco importó que estuviera siendo cuidadoso, esa sensación fue nueva para mí, no podía dejar de pensar en ella.
    Sin querer prestar más atención a ese tema, en cuanto termine de usar el váter me dirigí a la ducha, quitándome el sostén de encaje oscuro que tenía mientras el agua se calentaba para entrar una vez que estaba lista.
-Llevo todo el día pegado a estas cosas, pero es la primera vez que las veo desnudas. Bueno, al menos es la primera vez que las veo con atención-
    Me dije con una sonrisa tonta y nerviosa al agachar la mirada y verme las tetas.
    Este par de enormes cosas son una molestia, son pesadas, vergonzosas y hasta la manera de andar me obligaron a cambiar. No obstante, supongo que la "masculinidad" que sigue en mí, está disfrutando de la vista un poco que me otorga el cuerpo de está vieja mujer.
-No estoy seguro, pero creo que son más grandes que las de mi novia... ¿A quien quiero engañar? Estas cosas son mucho más grandes que las de Giselle-
Créditos a quien correspondan.
    Mi situación es horrible, y definitivamente no quiero quedarme en el cuerpo de mi suegra por el resto de mi vida, sin embargo, esta vista que tengo ahora es algo que por primera vez veo como algo bueno o emocionante. Un agradable momento de calma durante una tormenta arrasadora.
    Tras minutos de admirar los atributos de está mujer, tomé la esponja y el jabón hasta hacer un montón de espuma, pasando con cuidado y de forma lenta la esponja por todo mi cuerpo, comenzando por los pechos que dejaban correr toda el agua y la espuma al resto de mi cuerpo.
-No es tan malo como pensé-
    Susurré con alivio, disfrutando de forma genuina de está cálida ducha que se sentía como el primer momento de descanso que tenía desde el intercambio de cuerpos, donde no solo se lavaba mi cuerpo, también por un momento me estaba quitando todas las preocupaciones bajo la idea de que todo estará bien al final de la semana.
-Sé que voy a regresar a mi cuerpo, solo necesito un poco más de tiempo-
    La ducha se extendía más de lo esperado, al comienzo quería darme una ducha rápida y sin mirar nada para irme a la cama, pero con lo agradable que era bañarme, reconociendo este viejo cuerpo con más detalles por primera vez, el tiempo de baño se volvía cada vez mayor.
    Pase de lavar mis pechos a mis brazos, de los brazos a la cintura, de la cintura a las piernas hasta que llegué una vez más a ese lugar íntimo que es un recordatorio constante de que soy una mujer.
-Venga, es algo normal, me debo acostumbrar a eso por lo menos una semana, no me puedo paralizar cada que lo vea-
    Me intentaba armar de valor, aunque también me sentía como un niño siendo regañado al no querer enfrentarse a algo. No me enfrentaba a algo de temer, o no del todo, lo que me daba algo de miedo era acostumbrarme a verla y comenzar a sentirla como algo mío. Ponerme cómodo con el cuerpo de la señora Lauren era algo que quería evitar en todo momento, pero ese sitio en especial es la confrontación más directa que tiene mi "masculinidad" hacía mi nueva y temporal "feminidad".
    No sabía llamarlo reposo o escalón, pero en una estructura que sobresalía del baño, me senté y separé un poco las piernas.
-La última vez que toque ahí abajo sentí que me estremecía, no pienso tener un accidente-
    Aquella corriente eléctrica recorriendo mi cuerpo era una sensación imposible de olvidar, estaba seguro que la volvería a sentir, por lo que sentarme era la mejor forma de estar preparado para ese momento cuando la tocará.
    Tomé mucho aire y lo deje salir, acercando la esponja hacía ese íntimo lugar para lavarlo con cuidado; cada vez que lo tocaba todo mi cuerpo se estremecía, y tenía el presentimiento que está forma de "lavar" no era la correcta o eficiente pero era mi mejor idea hasta el momento.
    Soportando que mi cuerpo se estremecía a cada intento de lavar mi temporal intimidad, comencé a notar algo más.
-¿Será que me estoy acostumbrando?-
    Pensé con cierta emoción cuando tras tocar varias veces mi intimidad, mi cuerpo dejó de estremecerse tanto, parecía cada vez más preparado, ganando confianza al tocar ahí abajo un poco más cada vez.
-Me preguntó si....-
    Tras hacer eso con la esponja algunas veces, deje la esponja de lado y tímidamente acerque mi mano.
    Hasta el momento no había tocado esa zona de forma directa, siempre fue con algo más de por medio, sin embargo ahora que me siento con confianza, la idea de poder tocar ahí de forma directa podía ser un buen progreso para acostumbrarme durante estos días.
-Perfecto.... perfecto... no pasa nada... puedo dominarlo... puedo llegar más lejos-
    Me decía con completo orgullo y alegría, poniéndome cada vez más cómodo con lo que estaba haciendo, pasando mis delicados dedos y lentos toques ahí abajo por unos más duros y constantes, cada vez más y más dándome cierta satisfacción, una satisfacción bastante emocionante, quería un poco más pensando en como se sentiría meter un par de dedos ahí abajo.
    Mire mis dedos por un momento, largos, delgados y con las uñas bien arregladas, pensé que eso podía ser un problema pero la idea de intentarlo estaba grabada en mi mente, pensaba que al hacer eso tendría una confianza mayor, una gran satisfacción, un placer que nunca imaginé.
-¡Pero no!¿Qué demonios estoy haciendo?-
    Me pregunté al dejar de tocar mi intimidad de golpe, teniendo claridad de mis pensamientos, y dándome cuenta que lo que estaba pensando hacer era más que inapropiado.
-Es la madre de mi novia.... incluso si estoy en su cuerpo, no puedo hacer eso, ¡no debo hacerlo!-
    Pensar en mi novia me hizo sentir sucio, usar el cuerpo de su madre para algo como eso no solo era raro, también sería una especie de engaño hacía la persona que más amo, y no estaba dispuesto a hacerle eso a mi pareja.
-Sin importar lo tentador que pueda ser, no caeré en eso-
    Esas palabras fuertes y claras no solo eran un mensaje para mantener consciente de lo que estaba haciendo. Dicho sea de paso, mis palabras y lo que acabo de vivir me hicieron recordar algo que la señora Lauren dijo antes de irse con mi cuerpo.
-¿A esto se refería con "caer a la tentación de su cuerpo"?-
    Antes de que la señora Lauren se fuera, habló conmigo acerca de que iba a suceder durante la próxima semana y puso las condiciones para que yo vuelva o no a mi cuerpo. No le había prestado mucha importancia pero ahora que lo había vivido, quizás no solo me estaba molestando, su cuerpo en verdad me "tentaría" con ir más lejos de lo esperado, algo que por está ocasión, pude evitar a tiempo.
-¿Qué pasará si hago algo de eso? ¿Caer ante la tentación sería... masturbarme o algo parecido?-
    Me preguntaba mientras recuperaba el aliento, tratando de decidir si todo esto es una idea tonta que me acabo de inventar, o si en serio hay algo más, y en caso de realizar algo íntimo en el cuerpo de la señora Lauren, el placer sea tal que no quiera regresar a la normalidad se convertiría en un miedo constante.
-Eso es absurdo, seguro que solo fue una estupidez que ella me dijo para meterme miedo... incluso si hiciera algo de eso, yo no renunciaría a mi cuerpo o mi vida, volvería a ser un hombre.... ¿Verdad?-
    La duda y preocupación me invadió por completo en esos momentos, donde mi mejor idea fue cerrar el agua caliente de la llave para solo dejar el agua fría y entrar a la regadera nuevamente.
Créditos a quien correspondan.
    Odio admitirlo pero ese lugar de calma que conseguí en la ducha se había desvanecido tras aquel acercamiento que tuve hacía el cuerpo de la señora Lauren, donde ahora estaba temblando de frío por el agua helado, que al menos me servía para mantener la cabeza tranquila y no intentar hacer ningún otro acercamiento.
    La ducha no fue lo mismo, y tras enjugar mi cuerpo y lavar este enorme y molesto cabello, salí del baño cubierto con unas toallas.
    Fui dejando un enorme rastro de agua tras de mi, además que pude entender porque muchas mujeres se ponen una toalla en la cabeza, el cabello mojado es toda una molestia, una molestia más con la que tendría que lidiar durante los próximos días.
    Llegando a la habitación de la señora Lauren, me sentí satisfecho de haberla arreglado durante todo el día, encontrar ropa cómoda fue bastante sencillo, además que los cepillos y la secadora de pelo también me resultaron de maravilla.
    No es que me enorgullezca decirlo pero en pocos minutos mi cabello ya estaba más seco que mojado, además que dejé las toallas húmedas por algo de lencería, de la menos provocadora y más cómoda que pude encontrar entre las cosas de está mujer.
-Ya quisiera que Giselle utilizará cosas como estás de forma diaria, que vergonzoso es pensar que yo usaré más lencería de encaje está semana que mi prometida-
    Me puse rojo tras mis palabras, no era algo digno de presumir pero mi novia era bastante simplista con la ropa interior; su ropa era de lo más sencilla, por no decir genérica; y la lencería que le compraba yo rara vez ella la utilizaba.
    No pude evitar recordar que para este viaje, Giselle solo lleva un juego de "ropa atrevida" que sinceramente se queda corto a cualquier cosa que utiliza su madre, o por humillante que sea, que utilice yo en estos días tal como me ocurría ahora con otro juego de lencería de encaje negro, con algunos lasitos en la cintura, además de dejar bastante a la vista y no a la imaginación.
-Ya he pensado suficiente por un día, todo lo que quiero es irme a la cama-
    Suspire y me estiré un poco tras asegurarme que me había puesto bien la lencería. Esta mujer no conoce las pijamas y mis únicas opciones son usar lencería, baby dolls o dormir desnuda, por lo que el menor de los males es seguir usando sus bragas y tangas al momento de ir a la cama.
    En los últimos momentos de mi día, justo antes de entrar a la cama para caer dormida, escuché un mensaje.
    De forma instintiva tome el celular para desbloquearlo, sintiendo una oleada de emociones que se intensificó, conforme me enteraba de la situación.
    Un mensaje nuevo de un número desconocido para el móvil, pero no para mí.
-Es mi teléfono-
    Susurre al ver mi número en la pantalla, todo la noche anterior intenté contactarme con la señora Lauren, solo que nunca respondió mis llamadas o mensajes, Giselle hizo lo mismo.
    Hasta ahora y por primera vez tengo noticias de la señora Lauren en mi cuerpo, con un mensaje suyo que ignoraba todas mis dudas, preguntas y suplicas por volver a la normalidad, dejándome bien en claro su próximo movimiento.
"Buenas noche, señora Lauren.
¿Cómo se encuentra? ¿Ha tenido un buen día? Por su edad puede que ya este dormida para cuando lea esto pero quería disculparme por irnos de imprevisto anoche.
Si usted no tiene problema, su hija Giselle y yo estaremos encantados de que nos invité una cena casera el día de mañana, usted está bien con eso, ¿verdad?
Estaremos ocupados durante el día, así que todo lo dejamos a su discreción, nos vemos por la noche, suegra"
    Ese mensaje era como una bofetada para mi orgullo, y por mucho que intenté enviar mensajes o llamar, nuevamente no me respondía, lo que me dejaba con una sola opción.
-No tengo de otra más que pasarme el día en la cocina. La señora Lauren y Giselle vendrán directo hacía mi, no debo desperdiciar está oportunidad que me podría volver a la normalidad antes de lo previsto-
    A pesar del inmenso cansancio que sentía mi cuerpo, ese mensaje me lleno de ánimos para pensar en todas las cosas que podría hacer mañana, tal vez podría conseguir más información de que me pasó para cambiar de lugar con la señora Lauren, o siendo muy optimista, hasta podría volver a mi cuerpo mañana mismo. Tenía que estar preparado.
    Mi mente comenzaba a revolucionar cada vez más, pensando en cada cosa que podría intentar el día de mañana mientras me iba a la cama y me quedaba dormida, sin darme cuenta que después de un rato el celular había sonado una vez más.
Créditos a quien correspondan.

viernes, 2 de agosto de 2024

Se robó el show

-Mírala. Ahí nada más, desnudándose para darse un baño, tan hermosa como el día que la desee...se acostumbró muy bien a su nueva identidad, de hecho ¡Esas pantys yo se las regalé! No puedo creer que ha cambiado tanto, es frustrante verla así-
    Todo este tiempo mis quejas habían sido suaves susurros, que sin darme cuenta iban aumentando su volumen conforme la molestia en mí crecía al espiar a mi hermana mayor desde fuera del baño. En serio que intentaba portarme bien, y espiarla de forma discreta desde fuera del baño, sin embargo cuando vi que mi hermana estaba usando con orgullo las braguitas que yo misma le regale, empecé a apretar los dientes y a frustrarme más por toda está situación.
-Es tan injusto, el primer día no quería usarlas sin importar lo muy linda que ella se vería, ni siquiera las usó porque yo se lo pedí, pero ahora no tiene vergüenza de usar esas bragas o ropa más llamativa de la que él jamás me permitió utilizar-
-¿Estas ahí, hermanita? Ya te he dicho que no me espíes como una loca. Mejor entra, tomemos un baño juntas-
    Tal vez me había emocionado demasiado, lo suficiente como para que mi hermana mayor escuchará mis palabras y me invitará a entrar. Por supuesto que yo me negué y me oculte tras la puerta unos instantes antes de seguir mirando a mi hermana: su cabello era largo y oscuro justo como el mío, además que era alta y muy delgada, quizás no tenía los atributos más grandes pero sin duda era muy bonita, en especial al mirarla de espaldas cuando se quitaba su adorable ropa para entrar en la bañera.
-Debería ser un crimen ser tan linda, espero parecerme un poco más a ella dentro de unos años... pero por ahora me frustra mucho verla, ¡Ella se robó el show por completo!-
    Casi que me mordía las uñas por los celos y frustración que no me dejaban en paz desde que comenzó esto, desde que mi hermana mayor se robó el show, todo el espectáculo y cada pequeña muestra de atención por lo increíble y hermosa que ella es. No pensé que mi hermano sería capaz de disfrutar de ser el centro de atención, ni pude imaginar que él se convertiría en una chica tan femenina e ideal, todo por culpa de mi egoísta deseo.
    Toda mi vida he estado viviendo con mi hermano mayor, Nathan, él tiene 19 años y yo tengo casi 14 años, mi hermano mayor ha cuidado de mi desde que tengo memoria y siendo honesta nunca hemos tenido una pelea que dure más de uno o dos días. Mi hermano y yo somos realmente unidos, cuidándonos entre nosotros y mostrándonos nuestro cariño cada vez más.
    Recuerdo que él siempre compartía la cama para dormir conmigo cuando se lo pedía, también me cargaba todo el tiempo, veíamos películas o jugábamos a lo que yo quería, ahora que lo pienso todo eso lo seguimos haciendo, pues mi gran hermano mayor hace de todo para tenerme contenta, y eso lo aprecio realmente. Así cómo el se esfuerza en hacerme feliz, yo también lo intento al encargarme de la limpieza y de preparar su comida favorita siempre que tengo oportunidad.
    No fue hasta hace algunos días cuando estábamos charlando en el tejado, jugando y mirando al cielo, cuando mi hermano Nathan y yo nos percatamos de algo asombroso: una estrella fugaz iluminó de forma preciosa la noche, al mismo tiempo que mi hermano decía "Mira, hermanita. Es una estrella fugaz, pide un deseo, apuesto a que se hará real".
    En realidad no sé porque dije lo que dije, pero con una gran sonrisa pedí.
-Deseo que mi hermano mayor se convierta en mi linda hermana mayor-
    Me reía de forma alegre y sincera, pensando que mi deseo había sido una broma divertida que dejaría sin palabras a mi hermano.
-¿Que yo sea una hermana mayor?, ¿Qué cosas pides hermanita?, me duele que no me quieras así como soy-
    Respondí mi hermano con un tono triste y juguetón antes de abrazarme, provocando que yo riera un poco más y le explicará.
-Es juego, solo pensé que quizás si ambas fuéramos del mismo sexo nuestra conexión serían aún mejor ¿No? Una unión más unida-
    Él se río y acarició mi cabello, como era de esperar, ambos sabíamos que era solo una broma y no le molesto seguir bromeando al respecto.
-Puede que tengas razón, pero ¿Por qué yo debo ser niña? Mejor hay que desear que tu seas varón para hacernos más unidos-
-¿Que sea un hermano menor? Que cosas tan crueles pides gran hermano mayor, rompes el corazón de tu linda hermanita al no quererme como soy-
    Dije con lágrimas fingidas y de forma dramática, imitando un poco las palabras que él me había dicho para seguir con las bromas que nos hacíamos mutuamente.
-Bien jugado, pequeña. Si yo pidiera un deseo, solo pediría que sigamos siendo felices como hasta ahora. Y por ahora, ya es hora de ir a dormir, te pido a ti que ya te vayas a la cama para descansar, hermanita-
    Mi hermano besó mi frente tras un breve abrazo para que ambos entráramos a casa y yo pudiera tener dulces sueños. Al menos hasta que a mitad de la noche, el femenino y agudo grito de una chica me hizo despertar con el corazón acelerado. Por un instante pensé que mi hermano había metido a una chica a escondidas o algo así, y ya estaba lista para hacer gritar tanto a la chica como a mi hermano mayor, abriendo de golpe la puerta de su habitación para verme cara a cara con la chica entrometida.
-¿¡Tú quien rayos eres!? ¡Hermano! ¡Hermano! ¡Una niña loca se metió a nuestro hogar! ¡Sí es tu novia me enojare mucho con ambos!¡Le daré un motivo para gritar!-
    Debo admitir que perdí los modales un poquito en esa ocasión pero apenas entrar al cuarto de mi hermano, él no estaba por ningún lado, en su lugar, y peor aún, en su cama estaba una chica hermosa con expresión avergonzada vistiendo el pijama de mi hermano, haciendo que me enojara aun más acercándome a ella sin pensarlo.
    A pesar de mi temeraria marcha en contra de la chica, esa hermosa chica de aspecto frágil y asustado logró cubrirme la boca con una de sus manos, reteniéndome con todo su ser mientras intentaba dialogar conmigo.
-Hermanita, no grites, no grites, soy tu hermano y puedo probarlo. Cuando cumpliste 5 años te regale un oso de peluche al que llamaste Sr. Caramelo y hasta la fecha duermes con él cuando vemos una película de terror aunque me lo niegas-
    Cuando esa chica se las arregló para detenerme, empecé a patalear, sacudirme y hasta intentar morder para liberarme, pero conforme ella empezaba a hablar, me detuve por completo cuando la chica revelaba cosas que solo mi hermano mayor saben de mí desde que éramos pequeños.
    No me sentía muy tranquila pero dejé de pelear con ella o con él, algo que le hizo soltarme para vernos de frente y conversar por primera vez. Ella y yo nos parecíamos bastante, cabello oscuro, figura delgada, los ojos de mamá, incluso pude ver un lunar en su cuello justo como el que yo tengo también.
-Gran hermano...¿De verdad eres tú? ¿Qué te ha pasado?-
    Le pregunté a la avergonzada y confundida chica que hizo su mejor intento por responder.
-No lo sé, yo estaba dormido y sentí molestia en el pecho, intente rascarme y bueno, pude sentir que eran más grandes y suaves, eso es lo que me hizo despertar y gritar-
-Fue muy fuerte, me asustaste-
-Lo siento, hermanita. No supe que hacer, de hecho no sé que hacer, mírame ni siquiera me queda mi propia ropa...es...enor...me-
    Mientras se quejaba de su atuendo el cual sostenía para no quedar desnuda, la ropa se fue haciendo mas pequeña hasta ser perfectamente de su talla para ver mejor su esbelta figura.
-No...no....hermanita...también tengo pantys ahora...y sostén.....-
    Tan pronto como su ropa se ajustó, mi hermano se puso rojo de la cara y se dobló de rodillas poniendo ambas manos en su entrepierna como si tuviera algo por dentro. Luego apretó sus pechos al rodearlos con sus brazos para darme la noticia de que tenía lencería, ahora no sólo se veía como una chica, usaba lo mismo que una también.
    Revisamos el resto de su ropa y ocurrió lo mismo, pasando de ropa de hombre a ropa de chica, incluso las fotos que teníamos, en todas mi hermano ahora era una hermana y sin tener una mejor explicación creemos que fue por el deseo o algo más de lo que no tenemos ni idea ni solución.
    Al principio bromear con este problema fue muy divertido pero ahora que era una realidad no era tan gracioso, muy en lo profundo de mi ser tenía curiosidad de cómo serían las cosas si ambas fuéramos chicas y desde ese día lo hemos estado averiguando para bien y para mal.
    Hay tantas cosas que pasaron que me cuesta resumirlo pero esa noche no dormimos, en su lugar hablamos con familia y amigos y todos coincidían de que mi hermano mayor siempre había sido mi hermana mayor con quien hacía de todo al punto que en el colegio y el vecindario donde vivimos, todas y todos nos reconocían como las "hermanas perfectas", apodo que no merecíamos y que solo él y yo sabíamos porque: porque mi hermano no era una chica, algo que solo él y yo parecemos recordar.
    También nos dimos cuenta que mi hermano en su nuevo cuerpo sabía muchas cosas que toda chica debe conocer, no lo entendía completamente pero sin duda podía caminar con tacones, sabía como maquillarse o peinarse, conocía algunos modales y hasta actitudes más femeninas en sus posturas y forma de caminar reflejaban aún más el enorme cambio que Nathan había sufrido.
    Al principio mi hermano no dejaba de sentirse avergonzado por todo lo femenino que se veía y todas las cosas de chica que sabía hacer, incluso yo lo molestaba un poco con eso elogiándola como a toda una señorita y hasta le regale unas bragas y ropa para avergonzarla todavía más.
    Si me lo preguntan ahora, no estoy segura de en que momento comenzó a aceptar todos esos cambios pero sus actitudes han cambiado poco a poco, se comporta más linda, se preocupa por su apariencia, e incluso es más afectuosa conmigo, y esos límites que antes había al ser hermano y hermana, ahora han desaparecido al ser hermana y hermana, dándole la oportunidad de dormir juntas o bañarnos en la misma bañera.
    Soy consciente de que yo pedí esto, si la estrella fugaz lo cumplió o no, no me interesa. Yo pedí una hermana mayor y ahora que día con día tengo una hermana mayor, debo admitir que es agobiante, no pensé que todo esto llegaría tan lejos, no imaginé que mi hermano se convertiría en una chica tan femenina que me terminaría opacando, ni pensé que buscaría estar todo el tiempo conmigo al punto de ser agobiante estar siempre en sus brazos. En ocasiones la he llamado hermano o Nathan como siempre hice, pero ella me corrige y me pide llamarla hermana o Natalia. 
-Te lo prometo hermano, yo te salvaré...todo volverá a ser como antes y... ¿A donde se fue?-
    Me volví a asomar por la puerta para ver a la chica pero no estaba, lo que me hizo adentrarme gateando un poco más para ver donde se encontraba, algo que terminó por salirme mal.
-¿Pero quien te salvará a ti?-
    Me preguntó sonriente Natalia, atrapándome y saliendo de su escondite tras la misma puerta donde la espiaba. Me perdí tanto en mis pensamientos y en los recuerdos de las últimas semanas que ni siquiera me di cuenta de que mi hermana también planeaba algo y mi error me costaría caro.
-Que bueno que hayas venido, ya te he dicho que prefiero te bañes conmigo a que me espíes, ahora deja de luchar que tu hermana mayor no piensa dejarte ir-
-No, no te espiaba, fue casualidad porque quería ir al baño-
    Decía en los brazos de mi hermano que poco a poco me iba desvistiendo lanzando mi falda, mis zapatos, mis bragas y todo lejos para que no huyera de la hora de la bañera.
-Aún así hay que tomar un baño juntas, el agua ya está lista y no aceptaré un "No" por respuesta-
    Usando todo lo que sabía de mi, mi hermana mayor me domino por completo, metiéndome desnuda a tomar un baño con ella.
    Me siento muy ofendida de ser tratada como una niña pero no despreciare el baño, es un buen momento donde puedo hablar con él, donde puedo meditar que hacer y donde puedo ver cuanto su cuerpo ha cambiado desde la última vez. Cuando se transformó de chico a chica era obvio pero incluso ahora siento que esta mas linda cada vez y me hace desear que una vez yo crezca me pueda parecer mucho mas a ella.
    Rayos, por momentos como este es cuando dudo sobre lo que debo de hacer: no sé si debo recuperar a mi hermano mayor, o si debo dejar ser a mi hermana mayor, en ocasiones quiero más a uno que a otro, y en otros momentos solo quiero estar a solas. Toda está situación es un lío en mi cabeza que no estoy segura de como resolver, pero espero que algún día, todo esté bien y tengamos días alegres tal y como siempre ha sido para nosotras. 
Créditos a quien correspondan.

jueves, 1 de agosto de 2024

La familia de Mateo

-Oye, Edgar, ¿podrías prepararme algo de comer? Tengo mucha hambre-
    Pedía con timidez el pequeño Mateo de 11 años a su madre Esmeralda, una hermosa mujer de 34 años que parecía muy entretenida consigo misma y con Danitza, la hermana mayor de Mateo, ambas tan entretenidas entre si como para ignorar los pedidos del menor.
-¿Cocinar? Para nada, yo no sé cocinar. Toma dinero y pide una pizza o algo así-
    Lo que para muchos podría parecer una bendición, para Mateo fue un horrible castigo, molestando su desgradado con las palabras de su madre.
-¿¡Otra vez!? Hemos comido pizza 4 veces está semana, y 3 veces hamburguesas-
-¿Y eso que?-
-Que apenas es martes-
     Donde cualquier otro niño hubiera saltado de emoción al saber que comerían algo tan delicioso, solo provocó que Mateo se quejará más y más, pues desde hace un par de semanas no ha dejado de comer comida chatarra a falta de alguien que sepa cocinar una comida de verdad.
-¿No eras tú quien decía que podía comer pizza por siempre? Te estamos dando esa oportunidad y estás actuando como un bebé. Si no quieres ordenar algo, no estés molestando-
    Se quejó la hermana mayor sin ocultar el descontento que tenía por las quejas del niño.
-Sé que dije eso... pero ahora que lo tengo no es tan bueno como imaginaba... mamá cocinaba comida rica: arroz, sopa, carnes y muchas cosas más, quiero comer algo de eso-
-Lo siento, Mateo. Ni Edgar ni yo sabemos cocinar esas cosas y tenemos mejores cosas que hacer que aprender a cocinar para que dejes de llorar-
    Danitza hablaba de forma dura en contra de Mateo, siendo respaldada por Esmeralda, quienes a pesar de sus femeninos aspectos, sus cuerpos eran propiedad de Edgar y Raúl, los pequeños amigos de Mateo que estaban llevando una broma demasiado lejos.
    Hace algunas semanas, Edgar y Raúl decidieron jugarle una broma al más pequeño del grupo, y con 12 y 13 años respectivamente, ambos chicos querían burlarse un poco de Mateo, el más joven de todos con apenas 11 años.
    Pensaron un muchas cosas que les parecían divertidas, como lanzar globos con agua, tocar a su timbre y salir corriendo o incluso asustarlo con alguna máscara de monstruo; donde está última idea les hizo pensar más y más hasta decidir hacer un pequeño cambio a la idea base; en vez de usar una máscara de monstruos para asustarlo, los niños pensaron que sería super divertido fingir ser otra persona cercana a Mateo para engañarlo y asustarlo.
    Los mocosos estaban pensando en si debían disfrazarse o hacer una broma telefónica pero como por arte de magia, una misteriosa bruja les regaló un talismán mágico que cumplía con la siguiente función "quien utilicé el talismán puede cambiar de cuerpos con la persona que quiera, siempre y cuando sea alguien conocido por el usuario". En otras palabras, con solo usar el medallón y pensar en la persona que conocen, podrían cambiar de cuerpos, siendo un regalo maravilloso que ni siquiera pudieron agradecer o cuestionar porque la bruja ya había desaparecido.
    Sin nada que perder y mucho que ganar, los niños decidieron seguir su plan y para ello usarían el talismán; así Edgar pasaría a ser la madre de Mateo, y Raúl se convertiría en la hermana de 16 años de Mateo; acordaron el día, acordando que haría y acordando que solo sería temporal, los amigos pusieron en marcha su travesura.
    A la mañana siguiente de haber empezado su plan, los chicos se sentían muy contentos de que aquel talismán fuera verdadero, haciendo que Edgar y Raúl estuvieran dentro de los cuerpos de Esmeralda y Danitza para poder jugarle toda clase de bromas a Mateo, quien muy pronto se dio cuenta de que algo andaba mal con mamá y su hermana mayor.
    La realidad era sencilla, aunque los chicos querían engañar a Mateo todo el tiempo posible sobre quienes eran en realidad, en cuanto los chicos se dieron cuenta que el intercambio de cuerpos fue un éxito, corrieron a la habitación de Mateo para despertarlo y contarles ellos mismos todo lo que habían hecho. Sí, ellos querían hacerle una broma y más travesuras inocentes a su amigo, pero como todo niño impaciente, ambos chicos delataron sus planes sin dudar solo para presumir lo genial que había sido su idea.
    De esa manera, lo que comenzó como una broma, se convirtió en una aventura extraordinaria para los niños libres de adultos, libres de castigos y responsabilidades, para simplemente divertirse abusando por completo de todas las posibilidades que tenían con los cuerpos de Esmeralda y Danitza.
    Dormirse hasta altas horas de la madrugada, desayunar dulces, comer pizza y hamburguesas todos los días, comprar videojuegos y juguetes, eran solo las cosas más superficiales que hacían estos tres niños todos los días, disfrutando de su vida como si fueran una familia unida, divertida y genial. Al menos hasta que Mateo, comenzó a extrañar a su verdadera mamá y su verdadera hermana mayor tras varias semanas.
    Sí, era genial estar con sus amigos todo el tiempo y hacer todo lo que siempre quisieron hacer y que sus padres siempre decían "no". Sin embargo, tras varias semanas haciendo todo lo que querían, Mateo empezó a cuestionar si todo eso de verdad era bueno; comer dulces todo el tiempo era genial, pero la panza le dolía seguido; dormir hasta muy tarde era divertido, pero todas las mañanas se levantaba más cansado y se quedaba dormido en la escuela; y sobre todo, aunque era muy divertido estar todo el tiempo con sus amigos, ellos no lo ayudaban con nada de lo que él necesitaba; la tarea no la entendía, no había comida casera, la ropa estaba sucia y la casa mucho peor; volviendo lo que parecía un paraíso, en una autentica pesadilla para el más joven de todos los chicos.
    El joven de 11 años intentó convencerse de que la diversión volvería en cualquier momento, pero eso nunca sucedió, y una vez que se cansó de esperar e intentar que las cosas mejorarán, fue que se armó de valor en hablar con sus amigos para que devolvieran a su mamá y hermana mayor a sus cuerpos. Y aunque su intento era valiente, el resultado no estaba siendo como el chico había imaginado.
-Chicos, ¿Cuándo piensan devolverme a mi mamá y mi hermana mayor?-
-¿A que te refieres?-
    Pregunto el chico que controlaba el cuerpo de Danitza, haciendo que Mateo volviera a hablar.
-Sí.... creo que ya han pasado muchos días, la broma ya no es divertida, y quiero que regrese mi verdadera familia-
    La tímida solicitud de Mateo tomó por sorpresa a sus amigos, quienes guardaron silencio un momento, intercambiando miradas entre ellos y finalmente el cuerpo de Esmeralda bajo el control de Edgar fue quien tomó la palabra.
-Debes estar confundido, Mateo. Nosotros somos tu familia, te compramos las cosas que quieres y puedes hacer lo que quieres, siempre y cuando no intentes decirle a nadie lo que sucedió con los cuerpos de mamá y tu hermana mayor-
    Las palabras de Esmeralda eran dulces y amables, tal como una amorosa madre explicando algo difícil a un niño, y aunque su explicación fue sencilla, Mateo no estaba nada contento con eso.
-No, ustedes no son mi familia, son mis amigos, y ya quiero que mi mamá y mi hermana vuelvan a ser las mismas. Devuelvan sus cuerpos-
    Pidió, o mejor dicho, exigió el niño que no estaba dispuesto a soportar que sus amigos controlaran de por vida los cuerpos de las mujeres en la familia de Mateo.
-Mateo, hijo. Nosotras-
-¡NO! Yo no soy tu hijo, y tú no eres mi mamá. Eres Edgar y eres mi amigo y te robaste el cuerpo de mi mamá y quiero que lo devuelvas. Y también quiero que Raúl le devuelva el cuerpo a mi hermana y que todo sea como antes-
    A pesar de la creciente rabieta que estaba teniendo el niño, Edgar en el cuerpo de Esmeralda intentaba calmarlo, convencerlo de que no hacía falta volver a la normalidad y de que bastaría con algún juguete o algún regalo para que Mateo se quedará en silencio.
    Por desgracia tanto para Mateo como para Edgar, Raúl no era tan paciente, y levantando la voz con autoridad se hizo notar en la conversación.
-¡Ya fue suficiente! Deja de llorar, Mateo y escucha lo que va suceder: Edgar y yo somos y seremos para siempre Esmeralda, tú mamá, y Danitza, tu hermana mayor; tener sus lujos es asombroso, y aunque ser mujeres no nos interesaba, dejar cuerpos tan sexys nunca va a pasar. No me importa cuanto llores o te quejes, debes comenzar a aceptar que nosotros somos tu familia, y eso no va a cambiar-
-P-pero...-
-Sin peros, hermanito. No más llamarnos Edgar y Raúl, ahora somos mamá y hermana mayor o Esmeralda y Danitza, cualquier otra cosa hará que te ganes un castigo. Lo mismo si intentas pedir ayuda o decirle a alguien sobre esto: si averiguamos que intentas recuperar a tu vieja madre o hermana mayor, estarás en serios problemas-
    El tono fuerte y golpeado de hablar que usó Danitza hizo titubear a su hermano menor, al igual que hizo suspirar a Esmeralda, quien no se rendiría en convencer de forma más amable a su hijo sobre su nueva familia.
-Mateo, amor. Tienes que entender que no podemos volver a la normalidad, no sabemos como hacerlo, y no tenemos de otra que fingir ser tu mamá y tu hermana mayor de ahora en adelante, ¿Te imaginas en que problemas estaríamos los tres si alguien lo descubre? Tú podrías ser considerado cómplice por no decir nada antes, y también estarías castigado como nosotras dos-
    Las calculadas palabras de Esmeralda junto a la palabra "castigo" de por medio, hicieron dudar todavía más al niño que poco a poco empezaba a creer que no había otra cosa que hacer más allá de aceptar a su nueva familia.
-Es que yo... no sé que decir...-
    Murmuró Mateo, a lo que Esmerada sin dudar intentó asegurarse de que fuera la primera y última vez que Mateo se interponía en sus planes.
-Yo tampoco sé muy bien que decir, Danitza y yo no queríamos estar en estos cuerpos para siempre...-
    Por un leve momento, se vio como Danitza quiso interrumpir para decir algo, pero con un suave golpe en su costado, el antiguo chico le hizo callar para seguir hablando de esa forma tan cariñosa y maternal.
-Si te das cuenta, nosotras tenemos que aprender muchas cosas; a cocinar, a limpiar, a trabajar, cosas nuevas de la escuela; incluso debemos aprender a vestirnos; como puedes ver tu hermana y yo nos equivocamos con la ropa interior que es muy vergonzosa de utilizar, ¿Sabes?-
    Inclinándose un poco, y obligando a Raúl a hacer lo mismo, ambas mujeres mostraban sus hermosos cuerpos en ropa interior para el deleite y asombro del niño, quien desde hace algunos años, no veía tan ligeras de ropa a su madre ni hermana mayor, quedándose sin palabras o reacción ante su sugerente movimiento.
-Quizás no lo sabías pero antes de que entrarás en el cuarto, tu hermana mayor y yo intentábamos lavar la ropa y ponerla en su lugar. El problema es que hay ropa que no sabíamos de quien era así que decidimos probarnos la ropa para ver de quien es cada prenda, ¿Qué opinas?, ¿Se me ve bien?, ¿Sabes cual es mi ropa y cual es de tu hermana mayor?-
    Comento de forma juguetona y amorosa la mujer que se recogía el cabello teñido, dejando en plena vista del menor su pecho y el escote brindado por su blanco sostén, presumiendo una delgada cintura hasta llegar a unas bragas negras con doble costura.
-Sí....Sí, hermanito, ¿Crees que mamá y yo nos vemos bien?, ¿Podrías decirme si está ropa interior se me ve bonita?-
    A regañadientes y tratando de sonar amable, Raúl en el cuerpo de Danitza, se ajustó las bragas blancas y el sostén oscuro para deleitar una figura más pequeña que la de su madre, pero con su propio y juvenil encanto.
    Mateo estaba sin palabras ante el repentino acercamiento de las mujeres quienes no dejaron de presionar hasta que el menor soltó una tímida respuesta.
-Ambas bragas y sostenes son de Danitza... mamá le gustan las tangas y los colores rojos, Danitza solo usa blanco, negro y rosa en su ropa interior-
    La detallada respuesta que dio Mateo no paso desapercibida por el más mayor de todos, o mejor dicho, la mujer más mayor de la casa, quien sin dudar volvió a presionar.
-Vaya, ¿Así que miras seguido que ropa interior usa mamá y tu hermana?, eso explica porque a veces te encontraba en mi recamara "buscando un juguete"-
    El chico se puso rojo de la vergüenza al ser descubierto, pensando que estaría en serios problemas tal como siempre le amenazaran su mamá y su hermana mayor. Por fortuna, las personas que tenía en frente ahora, no eran su mamá ni su hermana mayor.
-No te preocupes, entiendo que quisieras mirar un poco más, hijo. De hecho, ¿Qué tal si a partir de ahora tú nos ayudas a elegir nuestra ropa interior y como vernos bonitas? Eso sería maravilloso-
    Una vez más, el antiguo Raúl se quiso quejar, pero con la oportunidad que tenía por delante, no tuvo de otra más que responder.
-Sería muy divertido, hermanito. Es lo menos que podemos hacer por ti y para conocer más de nuestros nuevos cuerpos-
-Bueno... si ustedes creen que les puedo ayudar...-
    Susurraba con vergüenza el menor, que rápidamente fue abordado por su madre.
-Por supuesto que nos puedes ayudar, eso hará más sencillo volvernos tu mamá y hermana mayor. También puedo aprender a cocinar y otras cosas para ser como tu antigua familia, pero mucho mejor, ¿no sería grandioso?-
    Sin poder dejar de mirar a su madre, Mateo asintió.
-Sé que han sido días difíciles para ti pero también lo habían sido para nosotras. Sin embargo, ahora que hablamos de esto estoy segura de que podemos mejorar y convertirnos en una hermosa familia feliz, ¿no lo crees?-
    Sin aviso previo, Esmeralda se agachó y dio un beso en la mejilla de Mateo para luego alborotar su cabello de forma juguetona, haciendo que el sonrojado niño sonriera y finalmente se rindiera ante su nueva familia.
-Esta bien, Edg... Esta bien, mami. Intentemos llevarnos bien-
-Por supuesto, hagamos que está familia sea mucho mejor que la anterior. Te lo prometo. Por ahora, ¿Qué tal si nos ayudas a elegir  nuestra ropa del día y luego vamos a comer algo? Podría comprar comida más casera o algo así-
    Mateo asintió con alegría, quedando convencido por ahora de darle una oportunidad a Edgar y Raúl de ser mejores Esmeralda y Danitza de lo que fueron las originales. Sin embargo, la incertidumbre de que ambos chicos tomen esos nuevos roles, o por el contrario, fracasen y se arme un escandalo como esta ocasión, será un futuro que la peculiar familia tendrá que afrontar.
Créditos a quien correspondan.